Es una determinación que realiza la Dirección de Gestión Hídrica del organismo.

El Departamento General de Irrigación, a través del área de Hidrología, elabora todos los años el pronóstico de escurrimiento de los ríos de Mendoza, para determinar el agua que va a escurrir y de la cual se va a disponer para los distintos usos. Para realizar el pronóstico se usa el registro de nieve en cordillera, que se mide en invierno. Se visualizan así los valores para hacer la planificación de la distribución hídrica en las cuencas de las provincias.

“Se realiza en setiembre de cada año. Este análisis permite pronosticar con suficiente antelación y con un grado adecuado de precisión el derrame anual que se extiende desde el 1 de setiembre de un año hasta el 30 de setiembre del siguiente”, manifiesta el jefe de Evaluación de Recursos, Héctor Segal, área que depende del Departamento de Hidrología del organismo del agua.

La importancia de este pronóstico está directamente relacionada con el cronograma anual de erogaciones que se realiza para el sistema hídrico de Mendoza y con el manejo de los embalses para la provisión de agua para riego, energía y consumo, entre otros usos. “Para cada uno de los grandes ríos de la provincia y en función de las mediciones provistas por telemetría y datos de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, se realiza un pronóstico de escurrimientos, atendiendo al contenido de agua de la cubierta nevada (EAN) a fines del período invernal, antes de que comience la fusión y diversos indicadores del estado actual de las cuencas y condiciones pasadas”, expresó Segal. Se utilizan a este fin desde redes neuronales hasta modelos estadísticos diversos, así como los resultados de modelación sobre la base de modelos de simulación físicamente basados, en el caso del río Tunuyán.

Irrigación, las subdelegaciones e inspecciones realizan los planes de erogaciones o las modificaciones de estos planes en función de cómo cambian los caudales en los ríos, consistente en un detalle de las derivaciones para riego para todo el ciclo. “Se destacan los resultados obtenidos, que han permitido operar los sistemas de riego durante años. Con sólo realizar ajustes estacionales, el derrame anual queda muy bien representado”, finalizó Segal.

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