Hace un par de semanas, Andrés Lombardi, titular del Instituto Provincial de Juegos y Casino, dijo en referencia al cierre de casinos en Mendoza que “el objetivo es tener menos máquinas de juego y más salud para la población”.

Declaraciones que estuvieron relacionadas a la no renovación de la extensión de prórroga al Casino Club de San Rafael que provocará su cierre definitivo el año que viene.

Desde el Gobierno provincial aseguran, desde que asumieron, que el juego enferma a la gente y además va en contra del desarrollo de las economías regionales porque la ciudadanía deja su dinero en las máquinas de azar y no en el comercio.

En consecuencia, una de las grandes políticas que se trazó la actual gestión fue la limitación del juego en la provincia. En dos años se redujeron 24% las máquinas tragamonedas anexas a la sede central del Casino de Mendoza.

En el 2016 por ejemplo se cerraron locales en Uspallata y Eugenio Bustos de San Carlos. En tanto que el año pasado llegó el turno para Tunuyán, Tupungato y La Consulta de San Carlos.

Las autoridades destacan que no autorizar la prórroga de algunos casinos va a contribuir a la reactivación de las economías regionales.