Preparación física, entrenamientos técnico-tácticos, dotes naturales y el factor suerte son los ítems que conducen al triunfo o fracaso a cualquier deportista. Pero también existen puntos complementarios que ayudan a dirigir a los profesionales de elite a la excelencia.

Boca fue uno de los clubes pioneros del país en impulsar el espacio de nutrición deportiva, que avanzó muchísimo con el correr del tiempo y hoy es habitual -y fundamental- en la rutina de cada plantel, tanto en Argentina como Sudámerica y el resto del mundo. Karina Gavini, encargada del área en la institución, aportó datos sobre el desarrollo de esta desconocida área.

Uno de los grandes secretos es la educación alimentaria, que en el Xeneize no solamente abarca al plantel de Primera sino también a las divisiones inferiores e infantiles. Al futbolista se le enseña a comer, cocinarse y cuidarse con los alimentos con un esquema definido y específico para cada edad.

Boca cuenta con un comedor en el que el desayuno es obligatorio y, el almuerzo, opcional. Con el correr del tiempo, los jugadores se abrazaron a la idea de comer al mediodía en la institución y cuentan con variedad de alimentos para ingerir. En juveniles, los pensionados cuentan con las cuatro comidas del día y el resto tiene la posibilidad de desayunar y almorzar.

“Se buscan objetivos reales a corto y largo plazo, los jugadores ven nuestro trabajo como una gran ayuda”, asegura Karina, que tiene 47 años y desde hace dieciocho ejerce su profesión en el club (también estuvo en Godoy Cruz y Racing).

La nutrición y su logística, que hoy tiene como enemigo a la desinformación que surge en las redes sociales, creció muchísimo en la última década. “Antes el jugador que volvía después del receso no lo hacía en el mejor estado físico, volvía muy pasado en peso porque no había tanta responsabilidad. Ahora saben que si no se cuidan en ese aspecto, lo sienten”, cuenta.

En el período vacacional, algunos jugadores se entrenan por cuenta propia todos los días, otros lo hacen día por medio y los restantes se desconectan de la actividad deportiva hasta retomar tareas en el club. Es entonces tiempo de medir si retornan con mayor masa muscular o tejido adiposo y, según cada caso, implementar el nuevo plan de entrenamiento y dieta específico.

Para la preparación de almuerzos y cenas se tienen en cuenta los tiempos de digestión de cada profesional, las cargas de entrenamientos, la cercanía de los compromisos oficiales y las proporciones, sobre todo en etapa de pretemporada. La cantidad de variables son incontables, por eso el departamento de nutrición se encarga, detalle por detalle, de la logística para cada menú: viaja antes que el plantel cuando Boca juega en el interior o exterior, homologa alimentos y coordina cómo y cuándo servir junto al cocinero de turno.

“Se hace un trabajo en equipo con cada jugador, que es grande y responsable de su alimentación. El alcohol, los azúcares y grasas no son convenientes para el entrenamiento invisible. Pero no se puede prohibir todo, todo el tiempo, porque uno la pasa mal. Tampoco pueden ir con un tupper a una reunión o encuentro. O recibir gente en tu casa esperándola con una lechuga”, ayuda a comprender la dinámica Gavini.

Todos los focos son abordados. Los jugadores veganos (como fue hasta hace poco el caso del colombiano Sebastián Pérez), los solteros y su aprendizaje para cocinar, los que tienen cocinero propio y los que se alimentan bajo ciertos horarios acomodados por la demanda de su familia. “Si un jugador es vegano o quiere dejar de comer determinado alimento, se lo acompaña en el proceso y se busca otro recurso para reemplazarlo. Se les enseña a hacer una ensalada con elementos que les gusten y sean saludables y, si bien no se les da un ‘permitido’, sí se les informa cómo y cuándo deberían comer algo que no está dentro de su plan“, argumenta.

La hidratación con agua, bebidas rehidratantes y geles deportivos son vitales para la recuperación en cada entrenamiento. Además, durante la pretemporada Boca tiene montadas las denominadas “mesas de recuperación”, que consisten en licuados de fruta o proteínas que se suman a los líquidos antes mencionados.

Y el último casillero tildado como relevante es el descanso. La nutricionista xeneizeexplica que la ingesta excesiva de alimentos puede llegar a ser igual de perjudicial que la sobreexigencia en las tareas físicas. Por eso trabajó junto al preparador físico, Sergio Chiarelli, para medir las cargas y entrenamientos en agenda y así planificar la alimentación a lo largo de la pretemporada.

Karina Gavini concluye: “Se analizan las intensidades de las prácticas y existen diferencias respecto a la pretemporada y el resto del año. Y a cuestiones psicológicas como el estrés de un viaje, circunstancia en la que también varían las horas de sueño y descanso”.

Fuente: www.infobae.com