Inspirado por Elon Musk y el lanzamiento espacial de su Tesla Roadster, el ganadero Derek Klingenberg se propuso hacer algo grande: tan grande que pudiera verse desde el espacio. Las preguntas eran cómo, dónde y cuándo.

El cómo lo tenía claro: Klingenberg reuniría a sus vacas para formar la palabra “hola” con la esperanza de que un satélite pasara por encima de la granja e hiciera una foto. El dónde no fue un problema: mirando otras fotos satelitales de su granja, Klingenberg identificó la parte más clara del terreno y lo dispuso todo para que las vacas contrastaran bien con el color del suelo (así, el mensaje sería legible desde el espacio a pesar de la pobre resolución de la cámara del satélite).

El cuándo fue lo más complicado. Casi 200 satélites Dove, propiedad de Planet Labs, orbitan a diario la Tierra tomando fotos de la superficie del planeta. Algunas de estas imágenes son utilizadas por el servicio de monitorización de cultivos Farmer’s Edge, que es de donde Klingenberg saca sus fotos satelitales. El problema es que no sabía exactamente a qué hora pasaba el satélite y tuvo que recurrir a su ingenio para averiguarlo.

Klingenberg se fijó en la sombra que proyecta el elevador de 25 metros de su granero. En las últimas fotos satelitales de su granja, la sombra estaba proyectada en una orientación que coincidía con un tramo horario concreto: entre las 10 y las 10:30 de la mañana. Así que reunió a sus vacas y les dio de comer en la parte más clara de su terreno de manera que formaran la palabra “hola” más o menos a esa hora. Funcionó a la primera.

[Derek Klingenberg vía Motherboard]