Una reconocida adiestradora profesional le dijo a la Justicia que un perro rottweiler, de nombre Conan, jamás podría someterse a un plan de rehabilitación dado su comportamiento agresivo. “Bajo ningún medio puede ser reincorporado a un medio social”, dijo de manera contundente ese informe.

Hace un par de días, y luego de buscar varias alternativas, se le practicó la eutanasia por orden de la fiscal correccional Florencia De Diego.

Todo comenzó con pericias e informes de Zoonosis del municipio, que luego de un exhaustivo análisis del caso, señaló que se trataba de “un animal con riesgo para las personas” y recomendó tomar medidas al respecto.

El organismo hizo el informe ante el pedido de la Justicia, ya que ese can atacó ferozmente a dos niños. El primero ocurrió en diciembre del año pasado, donde emprendió contra un chiquito que caminaba junto a su madre. Como consecuencia de esa agresión sufrió pérdida de masa en el rostro con deformación permanente.

Ahí no terminó la historia, dado que por decisión de sus dueños fue entregado a una persona que poseía un lugar con amplias medidas de seguridad, sin embargo, el perro se volvió a escapar luego de sortear algunos obstáculos y se cruzó a la casa del vecino donde atacó a una pequeña de dos años causándole lesiones graves que pusieron en riesgo su vida. Salvaje episodio ocurrido en junio pasado.

Después de esos dos ataques la Fiscalía le propuso a la Sección Canes de la Policía que lo incorporaran a sus filas, pero la respuesta fue negativa. Con fecha 7 de agosto, desde la Fuerza expresaron que no era posible “debido al carácter dominante del mismo” y se corría riesgo de ataque a los otros perros y al personal.

El siguiente paso fue darle intervención a una adiestradora profesional cuyo informe determinó que existía imposibilidad de que el animal pudiera someterse a un plan de rehabilitación como consecuencia de su agresividad. El mismo escrito fue lapidario cuando indicó que “el animal ve a los niños de su tamaño como presas de caza por lo que la presencia de un menor despertará el instinto desarrollado por el can e intentará atacarlo con el fin de marcar territorio. Bajo ningún medio puede ser reincorporado a un medio social”.

La Justicia siguió buscando alternativas, y fue por eso que convocó a tres sociedades protectoras de animales de nuestro departamento con personería jurídica. En tal sentido se solicitó a esas organizaciones que informaran sobre las condiciones de salud del animal, comportamiento, y si era posible someterlo a tratamiento de recuperación. Oficialmente se informó que ninguna de ellas ofreció respuesta alternativa.

Agotadas todas las opciones y considerando los informes de gente idónea, se tomó la decisión de practicar la eutanasia, siguiendo de manera estricta los protocolos vigentes.

Silvio Barroso