La crisis política en Bolivia dio un giro abrupto este martes con la decisión de la oposición de nombrar presidente provisoria de la Nación a Jeanine Añez Chàvez, vicepresidenta tercera del Senado, una derechista moderada del partido Unión Democrática. La decisión la justificaron en la acefalía que dejó la renuncia de Evo Morales​, su exilio en México y la dimisión de gran parte de su gobierno. Es para llamar a nuevas elecciones rápidamente.

El primero en reaccionar fue el propio Evo a través de Twitter. “Se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia. Una senadora de derecha golpista se autoproclama presidenta del senado y luego presidenta interina de Bolivia sin quórum legislativo, rodeada de un grupo de cómplices y apañada por FFAA y Policía que reprimen al pueblo”.

La afirmación de Morales tiene que ver con el hecho de que Añez asumió sin el respaldo de los legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo, que dieron una serie de excusas para no estar presentes y quitarle así sustento a la decisión opositora. Por eso Añez asume con gran debilidad política, que seguramente dará paso a otros cuestionamientos.

Para evitar la previsible ofensiva de los sectores masistas, Añez tiene intenciones de convocar rápidamente a nuevas elecciones. Sería una salida política que descomprimiría y le daría credibilidad al gobierno provisorio. La fecha que se barajaba era la segunda mitad de enero próximo.

Lo cierto es que la decisión trae alivio a muchos bolivianos que estaban desmoralizados, inseguros y temerosos por el vacío de poder que paralizaba el país. Apenas se conoció la noticia, la gente salió a festejar a la calle, haciendo explotar cohetes y cantando el himno nacional.

Había una situación de crispación social y el Parlamento se mostraba impotente. Nadie le encontraba la salida a la crisis. Durante todo este martes hubo negociaciones en los despachos, con versiones cruzadas.

Los legisladores del MAS, divididos internamente, no se ponían de acuerdo en cómo reaccionar. Estaban entre boicotear la asunción de Añez o responder al reclamo de la población que pedía la conformación de un gobierno provisorio para frenar la violencia que se expandía día a día. Optaron por la primera alternativa.

Si bien será objeto de cuestionamientos legales por no contar con el quórum necesario, en la práctica aplicó automáticamente la Constitución con el argumento de que los titulares del Ejecutivo se habían marchado del país.

También asume el cargo con el respaldo de sectores poderosos como los partidos opositores, las Fuerzas Armadas, la Policía, los grandes sindicatos, la Iglesia Católica y, lo más importante, un amplio sector de la población que ya estaba harta de la incertidumbre y el caos.

Casi todos los ministros y secretarios del gobierno de Evo habían renunciado con él y nadie quería hacerse cargo de las cuestiones más elementales de la vida cotidiana por temor a meter la pata y ser acusado de algún delito. También abandonaron sus cargos varios gobernadores y alcaldes. La famosa frase “vacío de poder” era dramáticamente literal en Bolivia.

Una muestra de esta inestabilidad y falta de autoridad ocurrió el lunes con el traslado de Evo a México, donde le dieron asilo político: las autoridades diplomáticas mexicanas no conseguían quién firmara la autorización para que el avión despegara y cruzara el espacio aéreo boliviano.

Los bolivianos ya no soportaban más esta situación y la asunción de Añez viene a calmar los ánimos. Lo que más se escuchaba en las calles es que servirá para “pacificar” el país, que estaba en un momento crítico. Aunque habrá que ver si logra disminuir la polarización, que se ha instalado con fuerza.

Los legisladores del MAS demoraron y bloquearon la salida hasta que se produjo este desenlace. Antes de que se concretara, dirigentes políticos opositores contaron a Clarín que querían evitar esta opción para no tener problemas más adelante. Pero la negativa de los masistas los dejó sin opciones.

La gente del MAS dio varios argumentos para no bajar al recinto. Primero dijeron que no les habían dado la protección necesaria a los legisladores del interior para viajar a La Paz. Después señalaron que antes de que asumiera un presidente provisorio había que nombrar a los presidentes de Diputados y Senadores, cámaras que estaban acéfalas por la renuncia de sus titulares.

Fuentes vinculadas al partido de Evo contaron otra versión a Clarín. Explicaron que el plan era demorar lo máximo posible esta salida, con el objetivo de ganar tiempo y abrir un canal político que permitiera el regreso de Evo al Ejecutivo, aunque con el objetivo puntual de llamar a nuevas elecciones.

En los últimos días la interna del MAS estuvo al rojo vivo. Algunos impulsaban la renuncia de todos los legisladores para ahondar el vacío de poder, mientras otros, más críticos de la actitud de Morales en los últimos dos años y de la forma en que se hizo el escrutinio de los comicios, querían responder a la inquietud de la gente por la falta de acciones concretas.

El jefe departamental del MAS en Santa Cruz, Juan Guzmán, se refirió a este tema, pero cuidándose en las palabras. “Sí, hay un entorno, no vamos a dar nombres”, dijo, y agregó: “Hay algunas malas actuaciones de nuestros compañeros, y esas son las consecuencias que hoy vivimos”.

Añez, en tanto, tiene ahora una posición difícil, con una cuesta empinada, aunque tiene experiencia y cintura política. Esta abogada de 52 años es del departamento de Beni y participó de la constituyente de 2006 a 2008. Desde hace nueve años es senadora por el partido del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional, y ahora de la Unidad Democrática, de centro derecha.

 

Fuente: www.clarín.com