Desde Defensa del Consumidor Mendoza sostienen que este registro es obligatorio y además, una herramienta útil para resolución ágil y simple de los conflictos.

Cabe recordar a los proveedores de bienes (productos) y servicios, con destino de consumo final, que es un registro de carácter obligatorio, sin embargo, todos deben contar en sus locales con el libro de quejas debidamente foliado y rubricado.

No es un dato menor que aquellos que deban tener dicho documento, deben actualizarlo año a año, mientras que, el comercio cuyo Libro de quejas corresponda al año anterior y no al período en curso, será duramente sancionado.

En cuanto a la utilidad del libro, permite a los consumidores y comerciantes tener a su alcance un canal donde asentar, sus reclamos y la solución alcanzada o postura contraria definida, respectivamente.

Además es necesario para dejar constancia de una situación en particular que debería ser atendida y corregida por parte del propietario o encargado del comercio, empresa o entidad, por caso: suciedad en el lugar, horarios acotados para el cambio de productos (cuando esto sea posible) y entre otras.

El gobierno recuerda las quejas que pueden registrarse tales como, por ejemplo:

  • Demora en la atención por más de 30 minutos.
  • Información deficiente respecto del producto o servicio.
  • Maltrato o agresión verbal por parte del dueño o empleados.
  • Incumplimiento de la garantía legal del producto comprado, entre otros.

Para conocer cuáles son esas oficinas municipales donde tramitar este registro obligatorio, ingresar acá.

Recordemos que este registro es exigible por Resolución provincial 13/2014 y tanto el procedimiento de rúbrica (firma) de este Libro como así también la descarga de su carátula, pueden obtenerse en este enlace.

Solo en 2018, se confeccionaron 4.588 Libros de quejas, lo que, sumado a la rubricación de libros registrada en 2016 y 2017, da cuenta del alto nivel de cumplimiento de la normativa vigente.

Por más información, comunicarse al 148 opción 3