Gastón Gallardo caminaba con la mirada perdida desde aquella fatídica tarde de diciembre cuando recibió la peor noticia que puede recibir un padre: Francesco, su hijo de 4 años, se había ahogado en la pileta de la colonia de vacaciones a la que asistía.

Junto a Edith, su mujer, peregrinaron en estos dos meses por Justicia. Dos profesores y un guardavidas están hoy imputados por la muerte de la criatura. Pero la tragedia volvió a golpear a la familia Gallardo. Gastón fue asesinado este jueves por la noche de tres disparos en la puerta de su casa en la localidad de Villa Gobernador Gálvez.

El móvil del crimen no está nada claro. Los investigadores no tienen por el momento ningún indicio para relacionar ambos episodios. No descartan que el crimen tenga un trasfondo mafioso como muchos de los que ocurren en el Gran Rosario.

Según el relato de algunos vecinos, Gallardo (40 años) tuvo un pasado ligado al paravalancha de una tribuna y afinidad con una banda que supo controlar el negocio del narcomenudeo. “Por el momento no se descarta nada. Es muy reciente y se libraron medidas”, le confiaron a Clarín fuentes de Fiscalía.

Lo cierto es que Gallardo fue atacado a balazos por dos desconocidos que bajaron de un auto y abrieron fuego cuando estaba tomando mates en la vereda. Recibió tres impactos en abdomen y tórax. Fue trasladado al hospital Anselmo Gamen y más tarde derivado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) de Rosario, donde falleció cuando era intervenido en un quirófano.

Su abogado, Raúl Superti, el profesional que lo asesoró en el expediente judicial por la muerte de Franceso, dijo desconocer los motivos del ataque. Contó a la prensa local que durante la mañana del jueves había estado con su cliente en Fiscalía para conocer los avances de la causa que por ahora tiene tres imputados.

“No sabemos por qué ocurrió este crimen. En este momento es sólo especulativo pensar que está vinculado a la muerte del nene, no tenemos evidencias concretas para afirmar eso, pero tampoco podemos dejar de pensar que puede haber algo al respecto”, deslizó el letrado en diálogo con La Capital.

En lo que respecta a la primera causa, dos docentes de la colonia fueron inculpadas de homicidio culposo por no haber cuidado a los menores a su cargo. La misma calificación penal recayó sobre el guardavidas del predio, quien no realizó la vigilancia adecuada en la zona de baño del complejo.

“¿Dónde estaba el bañero, la coordinadora, la profesora? Llevé a mi hijo a ese lugar, pagué, pensé que era seguro, que iban a cuidar a mi hijo y me equivoqué, no tengo respuestas”, repitió Gallardo en cada marcha que organizó para pedir justicia por su hijo.

Fuente: www.clarín.com