El juez Gabriel Ravagnani, luego de escuchar a la defensora oficial y a la fiscal Alejandra Becerra, decidió ampliarle la prisión domiciliaria a Carolina Salinas, la mujer que en junio de 2015 fue condenada a 8 años de cárcel por haber asesinado a su pequeña hija. Macabro episodio ocurrido en una humilde vivienda de Cañada Seca en agosto del año 2014.

El magistrado extendió el beneficio por un año más, con controles cada 15 días de parte de las autoridades competentes. A eso hay que añadirle que seguirá monitoreada con la pulsera electrónica, tarea que está a cargo del Servicio Penitenciario. La mujer está en esa condición desde noviembre del año pasado luego de que el Primer Juzgado de Ejecución considerara que tenía que dejar la cárcel, ya que estaba embarazada.

Hace unos meses Salinas tuvo un bebé, algo que fue decisivo para que Ravagnani decidiera que tenía que seguir cumpliendo la pena en su casa de Salto de las Rosas.

Tres años atrás, la mujer había sido condenada por la entonces Primera Cámara del Crimen a 8 años de prisión al considerar que era penalmente responsable de la muerte de su pequeña hija de apenas 4 años de edad.

En aquel momento, el tribunal había encontrado elementos suficientes que indicaban que la mujer terminó de manera intencional con la vida de su hija e intentó acabar con la suya, utilizando gas.

Se comprobó que abrazó a la pequeña (quien estaba dormida) y  que agarró una manguera conectada a una garrafa. Luego abrió el artefacto y ambas comenzaron a inhalar.

La chiquita murió y ella terminó en terapia intensiva del hospital Schestakow, lugar de donde salió a las semanas para ir directamente a la penitenciaría.

Pasó tres años en la cárcel hasta que quedó embarazada, motivo por el cual fue beneficiada con la prisión domiciliaria.