El Gobierno espera que lo que resta del tratamiento del Presupuesto transcurra con un grado de tensión menor a la jornada de debate en Diputados, aunque en cuanto al clima social advierte el riesgo de un aumento en la conflictividad en estos últimos meses del año y con la cumbre mandatarios del G20 como uno de los focos de conflicto desde los últimos días de noviembre. La violencia en las calles aparece como una de las principales preocupaciones de la administración de Mauricio Macri, junto con las dificultades vinculadas a la economía, de acuerdo con la mirada de funcionarios cercanos al Presidente.

“En el Senado va a haber movilizaciones, pero esperamos que no sea tan violento y tampoco tan coordinado con el interior del recinto”, dijo a Clarín uno de los funcionarios a cargo de controlar la seguridad los días -y las noches- de sesiones controvertidas. Para trazar esa diferencia con Diputados se apoyó en la hipótesis con la que insistió el Gobierno desde el mismo miércoles: integrantes del kirchnerismo y la izquierda buscaron frenar el tratamiento a partir de los incidentes, la represión y los 27 detenidos en las inmediaciones del Congreso.

“La sesión en el Senado va a ser en un ambiente con mayor equilibrio y convivencia”, ya había expresado Patricia Bullrich -ministra de Seguridad- el alivio del Gobierno por haber superado Diputados. Discutido en espejo y con el apoyo de un sector del peronismo, el oficialismo avanza más holgado con los votos en la Cámara alta. Aun así estará preparado para “actuar con firmeza” en caso de nuevos desbordes. La cartera porteña conducida por Martín Ocampo volverá a convocar en la previa -el oficialismo buscará sesionar el 14 de noviembre- a referentes de las organizaciones sociales y otras agrupaciones.

El combo de devaluación, inflación, recesión y aumento de la pobreza sumado a la largada de la disputa electoral potenció el escenario de protestas más allá del tratamiento puntual del Presupuesto. Incluso el FMI lo dejó escrito en el staff report elevado al directorio como uno de los riesgos del acuerdo con Argentina: el texto advirtió sobre las dificultades para “mantener el apoyo social y político a los ajustes” ante la perspectiva de una profundización de la caída de la actividad económica y las pujas por las presidenciales de 2019.

“Sabemos que las marchas van a aumentar y de hecho ya están aumentando, desde agosto. Vamos a tomar todas las previsiones de acá a fin de año y el punto más álgido puede ser el G20, porque se suman manifestantes de afuera con otras metodologías”, aseguró uno de los funcionarios abocados al área. Habrá tres anillos de seguridad en el predio montado en Costa Salguero.

“El Presupuesto es muy malo, el recorte consolida el hambre y los próximos meses van a ser muy difíciles”, dijo a este diario Daniel Menéndez, de Barrios de Pie, que con otras organizaciones protestarán el 7 de noviembre -posiblemente fecha de firma del dictamen- en una jornada nacional con ollas populares y en reclamo de la Emergencia Alimentaria. Cuando el proyecto se discuta en el recinto habrá marcha al Congreso. “Creemos que hay un derecho a la movilización popular y es el Gobierno el que tiene una estrategia de generar disturbios, con infiltrados y el riesgo de que la situación empiece a escalar”, advirtió el dirigente.

 

Fuente: www.clarín.com