Las autoridades de Irán confirmaron este jueves el reinicio de sus trabajos de enriquecimiento de uranio en la planta de Fordo tras inyectar gas en las centrifugadoras, una vez «finalizados los preparativos de forma exitosa».

«En los primeros minutos de la jornada del jueves, se procedió a la inyección de gas [de uranio en las cadenas de centrífugas y el inicio de] la producción y recolección de uranio enriquecido (…) en las instalaciones de Fordo», a unos 180 kilómetros de Teherán, informó la Organización de la Energía Atómica de Irán (OIEA).

El texto precisa que «todas las actividades fueron realizadas bajo el control de la OIEA», indicó el comunicado.

El reinicio de las actividades de enriquecimiento en Fordo había sido anunciado el martes por el presidente iraní Hasa Rohani.

Las autoridades empezaron a inyectar gas en las centrifugadoras de Fordo a primera hora del miércoles, una decisión adoptada en el marco del abandono progresivo de los compromisos contemplados en el acuerdo nuclear firmado en 2015 con el grupo 5+1 (Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido y Alemania).

El acuerdo nuclear de 2015 prohíbe el uso de material nuclear en Fordo y, con la inyección de gas de uranio en sus centrifugadoras, la central abandonará su estado como centro de investigación para convertirse en una instalación nuclear activa.

La República Islámica acordó en 2015 convertir Fordo en un «centro nuclear, físico y de tecnología» en el que las 1.044 centrifugadoras se usarían para otros fines distintos al enriquecimiento, como la producción estable de isótopos, que tienen una amplia variedad de usos civiles.

En 2018, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump​, decidió que su país abandonara el acuerdo nuclear firmado en julio de 2015 y reactivó las sanciones contra Teherán, especialmente contra el sector petrolero.

Tras la salida de Estados Unidos, la República Islámica reclamó al resto de países firmantes que centraran sus esfuerzos en garantizar el cumplimiento del pacto en lo relativo a las relaciones comerciales con Irán y, posteriormente, anunció que iría abandonando los compromisos en materia nuclear contemplados en el pacto.

El acuerdo nuclear establecía que el nivel de pureza al que Irán podía enriquecer uranio sería como máximo el 3,67 por ciento, un porcentaje apto para la producción de energía para usos civiles y alejando del 90 por ciento que se necesita para fabricar armas nucleares. Irán niega que esté desarrollando armas nucleares.

El lunes, la República Islámica informó de que aceleró el enriquecimiento de uranio al doblar el número de centrifugadoras avanzadas IR-6 que tiene operativas, además de señalar que está trabajando en un prototipo llamado IR-9, que «trabaja 50 veces más rápido que las centrifugadoras IR-1».

 

Fuente: www.clarín.com