El ex funcionario kirchnerista está sentado en el banquillo de los acusados, al igual que su esposa, una monja y supuestos testaferros.

Las imágenes de José López arrastrando bolsos negros con armas, casi nueve millones de dólares y joyas, volverán a verse. Serán parte de las pruebas que se expondrán desde este lunes con el inicio del juicio oral y público contra el ex funcionario K por enriquecimiento ilícito. Después de las 13 por primera vez se sentó en el banquillo de los acusados a dos años de haber quedado detenido.

Temprano por la mañana, José López dejó el penitenciario de Ezeiza para ser trasladado a los Tribunales de Comodoro donde en la Sala AMIA ubicada en la planta baja del edificio donde inició el primer juicio oral y público en su contra.

Sin la habitual sonrisa que lo caracterizó durante sus años de secretario de Obras Públicas del gobierno kirchnerista, López ingresó cerca de las 12:40 a la Sala donde se desarrolla el juicio. Con un pantalón color verde claro, un suéter natural y zapatillas negras, ante la mirada atenta de quienes ya se encontraban en el recinto, le retiraron las esposas y con una carpeta azul bajo su brazo derecho, se sentó atrás de su defensora oficial.

Durante varios minutos el ex funcionario K, no quitó su mirada del Tribunal donde pocos minutos después los jueces del TOF 1 se ubicaron. Con sus manos entrelazadas sobre sus piernas, sólo se saludó con Pamela Bisserier, defensora oficial. Se mostró tranquilo y no retiró jamás su mirada del Tribunal durante el inicio de la audiencia.

Cerca de las 13, los jueces Adrián Grumberg, José Michilini y Ricardo Basílico, y del fiscal Miguel Angel Osorio, ingresaron a la Sala AMIA, encargados de llevar adelante el juicio contra el ex funcionario, su esposa María Amalia Díaz, la monja Celia Inés Aparicio, y los empresarios Carlos Hugo Gianni, Marcos Marconi, señalados como supuestos testaferros, y a Andrés Galera.

El juicio por los bolsos con más de nueve millones de dólares, comenzó oficialmente después de las 13. A solo tres filas detrás de él, se sentó con su hábito negro, la hermana Celia Inés Aparicio, acusado de ser cómplice de López, de haberlo ayudado a esconder el dinero, las armas y las joyas. No se saludaron en ningún momento.

La secretaria del Tribunal inició con le lectura de pedido de elevación a juicio de la causa por parte del fiscal Federico Delgado y a continuación, se escuchó la decisión del juez Daniel Rafecas que dio por clausurada la instrucción.​

En ambas lecturas, ​se coincidió en un planteo: “Hay prueba suficiente” para “tener por acreditado el enriquecimiento ilícito de López y de su mujer, y en particular la compra del terreno y la construcción de la casa ubicada en Dique Luján, el departamento de la calle Las Heras y la tenencia del dinero hallado en el Monasterio”

Hasta el receso invernal el juicio contará con una audiencia semanal, donde se escucharán más de 50 testimonios. Según indicaron fuentes judicialesesta instancia durará al menos seis meses.

Será en el transcurso de las audiencias que después de la feria judicial de invierno serán al menos, dos por semana, que se expondrán parte de las pruebas centrales del expediente que instruyó el juez federal Daniel Rafecas y el fiscal Federico Delgado. El juez encontró por probada las maniobras ilícitas por las que López recibió tres procesamientos por enriquecimiento ilícito.

Entonces, los videos que lo muestran en el Monasterio de General Rodríguez volverán a proyectarse: durante la madrugada, cargando bolsos negros con dinero, joyas, armas, buscando esconderlos.

Días previos al arranque de este juicio, la Cámara de Casación aceptó a la Unidad de Información Financiera (UIF) como parte querellante. Según pudo saber Clarín de fuentes oficiales, el organismo que conduce Mariano Federicci buscará durante el avance de este proceso “que no se deje afuera el delito de lavado de dinero”.

“Todos los hechos que han sido elevados pueden concursar con conductas de lavad​o de activos y es lo que demostrará la UIF”,indicaron a este medio. Además, también la Oficina Anticorrupción (OA) es querellante en este juicio.

La causa

El 14 de junio de 2016, el ex secretario de Obras Públicas quedó detenido y se reactivó la investigación en su contra por enriquecimiento ilícito que ya tenía algunos años en la justicia federal.

La premisa fundamental del juez Rafecas es que el ex funcionario de Néstor y Cristina Kirchner, en ninguna de las indagatorias que se le tomaron, “logró justificó la posesión en su patrimonio de las sumas de casi 9 millones de dólares, 153.000 euros, 59.000 pesos y dos relojes Rolex que les fueran secuestrados el 14 de junio en la localidad de General Rodríguez”.

Así, se sostuvo que en los 23 cuerpos que tiene la causa “no se arrojó evidencias que permitiesen vislumbrar la detentación, por parte del imputado López, de los montos que le fueran secuestrados”, aquella madrugada de 2016.

Cuando el expediente ingresó al TOF 1 se impulsaron nuevas medidas de cara al juicio que inicia este lunes. Entre ellas tasar las joyas que tenía en los bolsos el ex funcionario K. 

Además, el Tribunal recibió un importante informe de la Embajada de Estados Unidos donde se explicó que un banco de Nueva York realizó una operación puerta a puerta, en 2011 por un valor de 3,2 millones de dólares. Todo se hizo a través de la compañía “Brinks Global Servicies”, La justicia en función de la numeración, sostiene que parte de esa millonaria suma de dinero, integra los 9 millones de dólares que José López llevaba en los bolsos.

López está acusado por tres hechos bien determinados por el juez Daniel Rafecas que se habrían cometido con el fin de enriquecer su patrimonio, el cual no logró justificar durante las instancias de la instrucción. En primer lugar, la tenencia de casi 9.000.000 de dólares y unos 153.610 euros; 159.114 pesos, un reloj marca Rolex y otro marca Omega, que es parte de lo que se tasará.

En segundo lugar, se investigó al ex funcionario K por la compra y refacción de la casa de Dique Luján, partido de Tigre, que López decía alquilar y la justicia determinó que era de su propiedad. Fue registrada en calidad de testaferro, primero a Andrés Enrique Galera, hasta el año 2010 y de ahí en adelante, también en carácter de testaferro, a Eduardo Ramón Gutiérrez.

El peritaje oficial ordenado por el Juzgado, la tasación oficial arrojó que el inmueble de 200 m2 construidos sobre una propiedad de 2000 m2, con muelle propio, tiene un valor de 460.000 dólares.

También, el ex funcionario fue procesado por la compra del departamento 13° “B” de calle Las Heras 203. Allí, habría utilizado como pantalla a la sociedad “Marketing y Eventos S.A.” propiedad del empresario Carlos Hugo José Gianni y al abogado Marcos Artemio Marconi. El valor de la propiedad es de 110.000 dólares.

 

 

Fuente: Clarín