El podio de florete por equipos masculino no fue un podio más en los Juegos Panamericanos. Once hombres lucieron, de pie, su medalla al cuello. Race Imboden, múltiple medallista de la esgrima de los Estados Unidos, apoyó una rodilla sobre el suelo durante la ejecución del himno, en un gesto de protesta popular entre los deportistas estadounidenses. Él lo hizo contra la xenofobia y la ola de violencia que atraviesa su país. Y contra Donald Trump, «un presidente que propaga el odio».

Después de vencer a Brasil en la final, los esgrimistas estadounidenses agigantaron su dominio en Lima 2019. Imboden, de 26 años, también agrandó su colección de conquistas. A Brooklyn se lleva una medalla de bronce en florete individual y una de oro en el torneo por equipos. Pero este viernes él prefirió «sacrificar su momento» en el podio para, a su modo, alzar la voz. Aunque ese gesto le cueste una sanción.

«Debemos reclamar un cambio», comienza el mensaje que más tarde difundió en las redes sociales.

«Esta semana tengo el honor de representar al equipo de Estados Unidos en los Juegos Panamericanos. Llevo a casa un oro y un bronce. Mi orgullo, sin embargo, quedó trunco por los inconvenientes del país que llevo tan cerca de mi corazón», continuó Imboden, que en sus ratos libres trabaja como modelo.

«Racismo, falta de control de armas, maltrato a los inmigrantes y un presidente que propaga el odio están en lo alto de la lista», enumeró el esgrimista, a una semana de los ataques en El Paso y en Dayton, que dejaron 31 muertos.

«Elijo sacrificar hoy mi momento en lo más alto del podio para llamar la atención sobre asuntos que deben ser abordados. Animo a que otros utilicen sus plataformas en busca de empoderamiento y de un cambio», culmina el texto que compartió en Twitter e Instagram, un rato después de recibir la medalla de oro tras vencer a Brasil

Su imagen recorrió el mundo y puso en alerta a los representantes del Comité Olímpico estadounidense.

«Todos los deportistas que compiten en los Juegos Panamericanos se comprometen en términos de elegibilidad, incluyendo su promesa de abstenerse de manifestaciones de índole política. En este caso, Race no se apegó al compromiso que asumió con el Comité Organizador ni con el Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos», dijo Mark Jones, vicepresidente de comunicaciones, mediante un comunicado emitido el sábado.

«Respetamos su derecho a expresar sus puntos de vista, pero nos decepciona que haya elegido no cumplir su compromiso. Nuestra dirigencia revisa qué consecuencias se derivarán de esto», concluyó.

No fue la primera vez que Imboden, bronce en florete por equipos en los Juegos Olímpicos 2016, dejó caer una rodilla sobre el suelo en señal de protesta. Lo hizo en El Cairo, por la Copa del Mundo de florete de 2017, también tras haber logrado el primer puesto en el certamen por equipos.

Sobre esa ocasión, le dijo al sitio especializado Pianetaschema: «La política y el deporte van de la mano. A lo largo de la historia tuvimos deportistas influyentes, sobre todo en Estados Unidos, de Muhammad Ali a LeBron James. Es importante tener convicciones y defenderlas».

«Ponerme de rodillas fue, para mí, como hablar sobre mi propio país. Es importante alzar la voz y defender a la gente que no puede hacer oír su voz». 

Además de James, Imboden continúa la línea trazada por otros deportistas contemporáneos en los Estados Unidos. El caso más resonante es el de Colin Kaepernick, el jugador de fútbol americano que –con una rodilla en el césped durante la ejecución del himno– protestó contra la violencia policial hacia la comunidad afroamericana.

En los últimos tiempos se sumó Megan Rapinoe, campeona mundial del fútbol y Balón de Oro en el Mundial de Francia 2019. La mediocampista ya había acompañado a Kaepernick, pero este año criticó duramente varias políticas de Donald Trump, con quien mantuvo una fuerte polémica.

Y el domingo pasado, después de los ataques en El Paso y Dayton,Alejandro Bedoya tomó un micrófono y dejó su mensaje en pleno festejo de gol: «Congresistas, hagan algo. Basta de violencia con armas».

Este sábado también se manifestó otra integrante de la delegación estadounidense. En el podio, la atleta Gwen Berry siguió el ejemplo de Tommie Smith y John Carlos en México 1968: tras consagrarse campeona en lanzamiento de martillo, levantó en alto un puño y bajó la mirada durante el himno estadounidense.

Berry, de 30 años, le dijo a USA Today: «Tenemos que decir algo. Si no se dice nada, nada se hará. Nada se arreglará. Y nada cambiará».

 

Fuente: www.clarín.com