Imprevistamente, cuando estaba por conseguir que el Cuerpo Médico Forense evaluara su estado de salud, Julio De Vido resolvió desistir de su pedido de prisión domiciliaria. Fue en medio de quejas y cuestionamientos al juez Claudio Bonadio, por la forma en la que el magistrado decidió cumplir con la orden que se le habían dado sus superiores para analizar su cuadro médico. Su defensa, además, criticó a la Cámara Federal porque no dispuso ella misma el encarcelamiento domiciliario como se hizo con otros imputados en la causa de los cuadernos.

Para el ex ministro de Planificación, el viernes pasado «Bonadio ‘intentó’ cumplir con lo ordenado por el superior, al margen de la ley, sin respetar las normas procesales vigentes, vulnerando los derechos más básicos de todo proceso penal y fundamentalmente sometiendo a Julio De Vido, próximo a cumplir 70 años de edad, a un trato absolutamente inhumano, cruel y degradante para la realización de un acto irremediablemente nulo».

La defensa aseguró que el traslado de De Vido se quiso hacer sin notificar a sus abogados y sin que hubiera un perito de parte. Consideró también que hubo un accionar de «absoluto destrato y desidia»«La nueva y sistemática violación de derechos que padece lo llevó a desistir de la solicitud de arresto domiciliario efectuado por su defensa», informaron a Infobae los abogados Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro.

La decisión de De Vido sorprendió en los tribunales. Sobre todo porque la defensa tenía la oportunidad de un informe más completo, que era lo que -a criterio de los abogados- se necesitaba para demostrar el deterioro del ex funcionario en la prisión.

Si conseguía el arresto domiciliario en la causa de los cuadernos, todavía le quedaba saber si era autorizado a irse a su casa –preso- en la causa Río Turbio. Precisamente, el juez Luis Rodríguez envió ayer el caso a juicio oral, así que una decisión sobre la salida del ex funcionario de la cárcel estará en manos del tribunal oral que tendrá en sus manos el futuro debate oral.

Las razones. Insulinodependiente, con hipertensión arterial y enfermedad vascular coronaria, De Vido también habló de úlceras y un nódulo en el pulmón que justifican su salida de la cárcel para cumplir allí su preventiva. Según la defensa, su estado de salud se agravó desde que está detenido en Marcos Paz, en octubre del 2017.  Tal como lo reveló Infobae a fines de julio, solicitó irse a cumplir la prisión a su casa, en su chacra de Zárate y propuso ser controlado con una tobillera electrónica.

El ex ministro no solo habló de su cuadro de salud sino también de los 70 años que está «transitando». El calendario, sin embargo, marca que tiene 69 años cumplidos. En diciembre cumplirá la edad que la ley lo habilita para pedir irse detenido a su casa.

La semana pasada, la Cámara Federal había descartado la posibilidad de otorgar ese beneficio por razones de edad porque no cumplía con lo previsto por la ley, mientras reseñó que los informes de los médicos penitenciarios rechazaban una necesidad de atención extramuros. Sin embargo, los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi habían instado al juez del caso de los cuadernos a que el Cuerpo Médico Forense examinara las condiciones físicas de De Vido.

La defensa estaba convencida de que un análisis por parte del Cuerpo Médico Forense (y no del Servicio Penitenciario, como el que obraba en la causa) demostraría el agravamiento de su cuadro de salud y la necesidad de que fuera a cumplir su detención en su chacra de Zárate.

La renuncia. En la carta de renuncia al beneficio, la defensa de De Vido argumentó «Bonadio ordenó  el traslado (del ex funcionario) al Cuerpo Médico Forense, de manera abrupta, sorpresiva, sin notificar a su defensa e impidiendo de ese modo que pueda estar presente su perito».

También protestaron porque la Sala I de la Cámara «en forma contraria a sus antecedentes más recientes en los que, invocando cuestiones humanitarias, le concedieron la libertad a varios imputados en la causa de la fotocopia de los cuadernos, para el caso de Julio De Vido, solo le ordenó al Dr. Claudio Bonadio que realice la pericia médica que debió haber hecho desde el principio y, obviamente, no realizó».

«La brutal vulneración de todo tipo de derecho y la dignidad más básica del ser humano en este caso solo tiene una justificación que se explica por sí solo en el contexto judicial y los interlocutores que la han posibilitado. Así, en medio de elevaciones a juicio anunciadas en la tapa de periódicos masivos, absolutamente prematuras y sin elementos probatorio alguno, más que la sola ‘aprobación’ arbitraria de los falaces testimonios con los que originaron esos procesos, una Cámara Federal incoherente, que no tuvo en cuenta los dictámenes médicos ya incorporados y que daban cuenta del estado de salud de De Vido posibilitaron que el Juez de instrucción continuase con sus arbitrarias, irregulares y, en muchos casos, ilícitas intervenciones, forzando a nuestro defendido a desistir de una petición que, de puro derecho y sentido común, le corresponden hace tiempo», se agregó.

Fuente: www.infobae.com