La nombró el secretario general del organismo. La ex presidenta de Chile es la primera mujer en ejercer ese cargo. 

El secretario general de la ONU designó el miércoles a Michelle Bachelet, dos veces presidenta de Chile y torturada bajo la dictadura de Pinochet, como la nueva alta comisionada de derechos humanos del organismo.

La elección de Bachelet por parte de Antonio Guterres aún debe ser aprobada por la asamblea general de las Naciones Unidas, que se reunirá especialmente el viernes próximo para discutir el tema.

La socialista Bachelet, de 66 años, reemplazará al jordano Zeid Ra’ad Al Hussein, un duro crítico del presidente estadounidense Donald Trump que ocupa el cargo desde septiembre de 2014.

Pediatra de profesión y experta en salud pública, tras el regreso de la democracia a Chile en 1990 Bachelet fue ministra de Salud, luego de Defensa y finalmente dos veces presidenta, hasta marzo pasado, cuando por segunda vez pasó el gobierno al conservador Sebastián Piñera.

El mandatario chileno felicitó a su antecesora por el nombramiento y consideró que es “un reconocimiento al compromiso” de Bachelet “con la promoción y protección de los derechos humanos”.

Hija de un militar que se opuso al derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende y murió tras ser torturado bajo la dictadura de Augusto Pinochet, Bachelet fue detenida y torturada en 1975, antes de partir al exilio primero en Australia y luego en Alemania oriental.

Si su nominación es aprobada, Bachelet asumirá un cargo que fue objeto de mucha polémica durante la gestión de Zeid.

El año pasado, Zeid comparó a Trump con un conductor de autobús que “se desliza por un sendero montañoso” de manera “imprudente”.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, instó a Bachelet a “evitar los fracasos del pasado”.

“Estados Unidos se retiró del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en parte por el fracaso constante del Consejo en enfrentar abusos a los derechos humanos extremos en América Latina, en particular en Venezuela y en Cuba”, afirmó Haley.

“La ONU no ha abordado adecuadamente las grandes crisis de derechos humanos en Irán, Corea del Norte, la República Democrática del Congo y otros lugares, ni ha frenado su obsesión crónica y desproporcionada con Israel. Depende de la señora Bachelet hablar claro de estos fracasos en lugar de aceptar el status quo. Esperamos que lo haga”, dijo Haley en un comunicado.

Zeid decidió que no se postularía a un segundo mandato después del 31 de agosto tras perder el apoyo de países poderosos.

Además de Estados Unidos, se ha enfrentado duramente a Rusia y China. Tras cuatro años en el puesto, afirma que “en el actual contexto geopolítico” permanecer en él “implicaría arrodillarse en súplica”.

“El silencio no te genera ningún respeto”, dijo Zeid a la prensa la semana pasada.

Como consejo a quien lo suceda, sugirió “ser justo y no discriminar a ningún país”. “Simplemente da la pelea”, sostuvo.

“Si es electa, Bachelet asumirá uno de los trabajos más difíciles del mundo en momentos en que los derechos humanos están bajo ataque generalizado”, dijo el director ejecutivo de Human Rights Watch, Kenneth Roth.

“Como una víctima, ella trae a la mesa una perspectiva única al cargo sobre la importancia de una defensa vigorosa de los derechos humanos”, añadió. “Gente de todo el mundo dependerá de ella para que sea una campeona enérgica (de los derechos humanos), especialmente donde los infractores son poderosos”.

Bachelet ya trabajó antes en Naciones Unidas: en 2010 se convirtió en la primera directora de ONU Mujeres, la agencia de la organización que promueve la igualdad de género, y ocupó esa función durante tres años.

El año pasado, Guterres la nombró integrante de un grupo de alto nivel sobre mediación en la ONU que lo aconseja sobre los esfuerzos de paz de la organización.

El secretario general la describió entonces como “una defensora de larga data de los derechos de las mujeres” con “una historia de liderazgo mundial dinámica, habilidades políticas muy perfeccionadas y un talento reconocido para crear consenso”.

Bachelet dejó este año la presidencia de Chile con una popularidad en torno al 40%.

Durante su última gestión puso en marcha un ambicioso programa que incluyó una reforma de la educación, de las leyes laborales y tributarias. Pero también enfrentó un escándalo de corrupción protagonizado por su hijo mayor y su nuera, condenada recientemente por fraude al fisco.

Este mes lanzó en Chile su nueva fundación, Horizonte Ciudadano, que busca promover los objetivos de desarrollo sostenible fijados por la ONU para 2030.

Fuente AFP

Fuente: Clarín