ROGRESO, Santa Fe.- «Siempre en nuestros corazones. Tu pueblo natal» . Con ese cartel, Cululú,el pueblo natal de Emiliano Sala -a 15 kilómetros de Progreso, donde ya.lo lo están velando- lo despide.

El cuerpo llegó esta madrugada a las 4.45 Desde Santa Fe, acompañado por su familia que, según dijo un testigo a LA NACION, no se separa del ferétro. Incluso, pidió demorar la apertura del velatorio a la gente media hora, hasta las 7.30.

El cajón está cubierto de una bandera rojinegra del club San Martín y a los costados hay una foto grande de Sala con la leyenda «tu legado será eterno» y, en el otro costado, su imagen gritando un gol del Nantes , la misma que recorrió el mundo durante su búsqueda.

A minutos de las 8 llegó su amigo y compañero del club francés, Nicolás Pallois, junto con el vocero de la institución.

Las puertas del gimnasio se cerrarán a las 15:30, para que la familia Sala pueda tener intimidad en el último adiós antes de la cremación, que será en Santa Fe. Una hora antes del cierre al público habrá una ceremonia religiosa. Pasadas las 15.30, con un cordón de niños jugadores del club San Martín, donde Emiliano jugó desde los 4 a los 15 años, saldrá el ferétro rumbo a Santa Fe, donde será cremado.

«Ya lo lloramos todo. No hay más que tristeza», dijo a este diario Susana Palomeque, la primera vecina que, con un ramo de flores amarillas, se acercó a despedirse. Como todos en Progreso, conoce a Emiliano desde que llegó con su familia, hace 25 años.

Hay quienes recuerdan cuando Emiliano lloraba al despedirse, a los 15 años, para irse a vivir a San Francisco (Córdoba). Flaco, alto, trotaba para entrenarse por las calles del pueblo.

De Cordoba se fue a Francia, pero jamás dejó de volver a su casa, este Pueblo de 3500 personas que viven de la actividad agrícola.

En la puerta del club, entre los medios apostados, hay ingleses y franceses. Sus periodistas repiten la tristeza provocó en sus países el accidente fatal del jugador. Sala se había despedido del Nantes para arrancar en el Cardiff.

En el gimnasio -cuyas ventanas están cubiertas con cortinas negras para evitar fotos desde afuera- preparó para el velatorio la camiseta del club, roja y negra a bastones, con el 9 y el nombre de Emiliano. En la sede está la última de Nantes que Emiliano les dejó en la época del Mundial de Rusia, cuando estuvo. En diciembre, como el receso europeo era de solo una semana, no viajó.

Transitan muchos jóvenes, sus amigos de toda la vida. Mucha gente llevó sus flores, que se mezclaron con docenas de coronas. Desde las 7.45 la llegada de gente al velatorio es constante; grandes, chicos, en familia o grupos de amigos. Todos quieren despedir al ídolo del pueblo.

«Es una despedida pero también un recibimiento porque desde ahora Emi va a estar siempre con nosotros. Volvió, aunque no como hubiéramos querido. Cuando venía preguntaba por todos, le costaba hablar de él. Todos nos sentíamos partes de sus goles. Él sentía por Progreso el mismo orgullo que nosotros por él, un amor mutuo», dice Julio Müller, jefe comunal del pueblo.

Tal vez por ese amor mutuo, frente al gimnasio donde lo velan el club San Martín puso un cartel: «Emi, nunca caminarás solo».

 

Fuente: www.lanación.com