Una pequeña e incipiente sonrisa se dibuja en el rostro de Marcelo Gallardo no bien se sienta en el anfiteatro del Monumental, donde se realizan las conferencias de prensa. Lleva su clásica lapicera en la mano, una costumbre ya arraigada en cada contacto con los micrófonos, y su temple está lejos de parecer derrotado. Ya en las primeras palabras expone tranquilidad, más allá de que el 4-1 de River ante Atlético Tucumán no le alcanzó para clasificar a las semifinales de la Copa de la Superliga tras el 0-3 de la ida: en la mezcla de bronca por no conseguir el objetivo y la satisfacción por el altísimo rendimiento que mostró su equipo, gana la satisfacción.

«La primera sensación es la bronca por perder la eliminatoria. Y la segunda, la satisfacción de ver al equipo desplegarse futbolísticamente como lo hizo esta noche. Ante una situación así, a uno no le queda más remedio que sentirse orgulloso de la producción de los jugadores y las formas con las que encaramos el partido. Sentí la indentificación del equipo con el hincha y con la institución. Hay motivos para seguir ilusionados de cara a lo que viene. Nuestro partido fue perfecto, no hubo baches en el funcionamiento del equipo», comenzó Gallardo.

«El primer partido no fue ni tan bueno ni tal malo en Tucumán. No fuimos espectaculares como hoy, pero manejamos la pelota, tuvimos las situaciones y los acercamientos más claros. Pero es difícil remontar tres goles en un fútbol argentino muy parejo y con un equipo que tiene oficio, saca agua de las piedras y lo hace muy bien. Por eso hay que respetarlo, pero ante la producción de nuestro equipo, y mismo cuando fuimos golpeados con el 2-1, resurgimos y dimos pelea. Eso muestra una entereza anímica de un equipo que tiene muchísimas fortalezas para encarar situaciones adversas. Eso es muy bueno: nos sigue alimentando de buenas sensaciones», agregó el entrenador millonario.

Fuente: www.lanación.com