Algo faltaba para que la fiesta fuera completa para los hinchas de River que hacen vigilia en San Martín de los Andes para tener contacto con Marcelo Gallardo y los jugadores: que el cuerpo técnico y el plantel tuvieran el acercamiento con los fanáticos de la banda roja. Esa acción aconteció en este domingo nuboso y con viento en el ingreso al complejo Chapelco Golf Club, donde se armó un vallado desde una punta a la otra para que el Muñeco y los futbolistas pudieran firmar autógrafos y sacarse fotos con los hinchas, que tuvieron una mañana a pura emoción a la vera de la ruta 40. Y Clarín fue testigo de esa situación.

Unas tres mil personas se agolparon en el ingreso al enorme complejo en el que River se hospeda aquí en San Martín de los Andes. La Policía local tuvo que cortar el tránsito. Y se armó una caravana de autos de unos 2 kilómetros, por lo que muchos tuvieron que estacionar al costado de la ruta, bajarse y caminar o trotar hasta la puerta del predio. A las 11.35 apareció el micro de Vía Bariloche que traía a los jugadores desde el club El Desafío, donde se entrenaron a puertas cerradas en la jornada matinal, cumpliendo el primer turno del tercer día de pretemporada.

Estallaron los gritos y los cánticos de los hinchas en ese momento. Y mucho más cuando vieron que los futbolistas se iban acercando. Uno a uno iban caminando y tomando fibrones y lapiceras para firmar camisetas, remeras, papeles. También ponían las caras para las selfies. Todos los jugadores participaron junto a Marcelo Gallardo y el cuerpo técnico.

“Enzo, Enzo, vos sos fanático como nosotros, sos un grande, me encanta cuando te besás el escudo”, le gritaba un desaforado hincha al mediocampista central, que bien sabe de qué se trata esa pasión. “Javier, Javier, vamos por otra Copa, campeón”, le decían a Pinola. “Sos crack, Milton”, elogió otro a Casco mientras intentaba abrazarlo para la foto. “Chino, no te vayas, quedate a seguir ganando títulos con River”, le pedían a Lucas Martínez Quarta. “Armani, Armani, vení por favor”, le imploraron al arquero. Y Franco, con sus enormes manos, apareció para estampar su firma en las camisetas rojas y blancas. Y la gorra de un nene de cinco años, llamado Tomás, que se puso a llorar de la emoción. Lo tenía en brazos su padre, Ariel, habitante de esta ciudad, quien expresó: “Esto es impactante para nosotros. Es la primera vez que los puedo ver y tenerlos tan cerca es algo único. Son nuestros ídolos. Nos dieron muchas alegrías y estamos acá para agradecerles”.

Y si de agradecimiento se habla, ahí estaba Rodrigo, un hincha de 29 años que llegó desde Plaza Huincul, ciudad de Neuquén distante unos 220 kilómetros de San Martín de los Andes. Se llevó de recuerdo las firmas de Pinola, Casco, Martínez Quarta y Angileri en una camiseta especial, la que tiene la imagen de la Copa Libertadores en la espalda y la leyenda: “El más Gr4nde de la historia”. Con orgullo, tiró: “Esta es la camiseta por haberle ganado la Copa a Boca. Gracias, Muñeco”. Y dejó una reflexión: “Es una forma de que nos vean. De mostrar que acá también hay pasión. Porque pareciera que en el país el Sur no existe para el fútbol”. Luego se subió a su auto y emprendía el regreso: había venido por un par de días solo para ver de cerca a Gallardo y a los jugadores de River.

Y en el medio de la marea de gente, aparecieron historias curiosas también. Como la de Pablo y Elbia, un matrimonio que lleva 34 años de casados y que estaban junto a su hija, Carolina, y su nieto, Eliam. Son oriundos de la provincia de Santa Cruz y están en San Martín de los Andes desde hace más de 20 años. “Tenerlo acá a River es hermoso. Me genera una emoción muy grande aunque apenas los veamos un ratito”, afirmó Elbia, que daba saltitos de la emoción. En sus manos sostenía una bandera que su marido no tocaba. ¿Por? “Es hincha de Boca y vino a acompañarme porque sabe que soy fanática de River desde siempre”, lo delató entre risas.

Su marido lo tomó con humor. “Vine para acompañarla. Es un acto de amor muy grande, ya me gané el cielo”, dijo. Y, mate y termo en mano, reconoció: “La verdad es que es muy bueno para San Martín de los Andes que venga un plantel de fútbol por todo lo que genera”.

Un hincha de Boca acompañó a su mujer, de River, a una congregación “gallina”. Hasta eso generan Gallardo y sus jugadores. Es, ni más ni menos, un acto más de esta revolución riverplatense en la Patagonia que no se detiene.

El encuentro finaliza y llega el momento de la despedida. Hay ovación para Gallardo. «Muñeeecoo, Muñeeecoo», atruena en San Martín de los Andes. Y se escucha un «dale campeón, dale campeón». El entrenador y los jugadores levantan sus manos para saludar e ingresan al complejo. Del otro lado, los hinchas retribuyen con aplausos y casi que a coro gritan «graciassss». Esos minutos en los que tuvieron a sus ídolos tan cerca fueron eternos para ellos. Y emprendieron el regreso por la ruta 40 fascinados con lo que vivieron. Seguramente, para ellos fue como estar en el paraíso.

 

Fuente: www.clarín.com