La sesión por la ley de renegociación por la deuda externa había sido un éxito. Sólo dos votos en contra y una abstención. Sergio Massa le había apostado al Presidente que la media sanción salía por más de 200 votos. Fueron 224. Sentado en su despacho, el presidente de la Cámara de Diputados recibió el llamado de Alberto Fernández, que estaba en Ezeiza a punto de volar a Roma para tener su cita con el Papa Francisco. “Te felicito, Sergio, salió bien”, le dijo el Presidente, según relataron a Infobae fuentes de la Casa Rosada. Y hasta se permitió una chicana: “Aunque trabajás menos porque te vas a Pinamar los fines de de semana, hiciste un gran trabajo”. Massa se rió y el viernes se fue en auto a la costa, donde veranea hace años para estar con su familia y los amigos de siempre. Nadie quiso contar qué había apostado con el Presidente.

A menos de dos meses del regreso del peronismo al poder, Massa afianzó su relación con el Presidente y, a la vez, su rol como presidente de la Cámara de Diputados. Además, consiguió tener una excelente relación con el diputado Máximo Kirchner, el jefe del bloque oficialista y el principal operador político del kirchnerismo.

Massa también habla con la vicepresidenta Cristina Kirchner cuando necesitan acordar algún tema político o del Congreso. Y además tiene un diálogo fluido con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Dentro del Gobierno, el ex intendente de Tigre es uno de los que mejor relación tiene con el mandatario bonaerense.

El titular de Diputados tiene la obsesión de responder todos los mensajes que le llegan a sus dos teléfonos. A veces tiene 1.200 mensajes de whatsapp por leer y trata de responder todos. Tiene marcados tres telefónos como favoritos para leer primero: además del de su esposa Malena Galmarini, está el del Presidente. El otro es de Kicillof. Máximo Kirchner no usa whatsapp y la vicepresidenta tampoco.

Si bien no va a la quinta de Olivos, Massa tiene contacto permanente con Alberto Fernández y es uno de los hombres a quien escucha. Massa dice a sus íntimos que está muy conforme con el papel que le toca desempeñar en el Gobierno y que la situación de la Argentina es tan compleja que es momento de “sumar” y no de buscar internas. Esa frase implica que existe un alineamiento absoluto y que su objetivo es que la vaya bien al Gobierno. “Si todo sale bien, ganamos todos”, suele decir Massa en la privacidad de su despacho.

La relación con Máximo Kirchner es una parte clave en la consolidación del poder de Massa hoy en el Gobierno, donde mantiene además una fuerte relación con varios ministros, como con el cada vez más inlfuyente ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro.

El acuerdo sin firmar entre ambos es que cada uno respeta el espacio político del otro: Máximo Kirchner como jefe del bloque oficialista y Sergio Massa como presidente de la Cámara baja. En política eso significa que nadie invade el territorio del otro. Ocurrió varias veces que algunos diputados que conocen a Massa fueron a su despacho a pedirle trato directo. “Sergio, nosotros preferimos hablar directo con vos”, era la frase repetida. Y siempre dio la misma respuesta: “Muchachos, todo lo del bloque lo hablan con Máximo”. Y así empezó a afianzarse la relación, que comenzó cuando Máximo Kirchner y Wado de Pedro fueron a la casa de Massa a convencerlo, con pruebas, de que Cristina Kirchner no tuvo nada que ver con el robo que sufrió Massa y su familia en su casa en plena campaña presidencial, en 2013. Esa fue la puerta que permitió que Massa se reconciliara con el kirchnerismo y acordara con Alberto Fernández.

Según pudo saber Infobae, Máximo Kirchner llegó hasta encarar a un ministro que intentó en un acto dejar a Massa de lado. “Respeten a cada autoridad, muchachos, Sergio es presidente de la Cámara de Diputados”, habría dicho Máximo. La cosa no pasó a mayores, pero la cuentan como una muestra más de cómo está hoy la relación entre ambos en este poco tiempo de gestión.

Hoy actúan en tándem en todo lo que tiene que ver con el manejo político en la Cámara de Diputados para las leyes que necesita el Gobierno. Ambos hablan con todos los sectores. Pero Massa tiene mucha llegada con dirigentes de la oposición, lo que es clave porque el PJ no tiene mayoría en Diputados: es la primera minoría con 119 legisladores.

Todo el tiempo el oficialismo está obligado a negociar. Massa habla con los radicales, en especial con el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, con el ahora diputado macrista Cristian Ritondo e incluso con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Además habla con el peronismo en todas sus variantes y con los gobernadores del PJ, con quienes Massa también se preocupa por mantener una excelente relación.

En breve, el presidente de la Cámara de Diputados empezará a recorrer las provincias para hablar con los gobernadores y abrir la Cámara baja a las legislaturas provinciales.

Massa tiene varios ministros amigos en el Gobierno, algunos militaron en el Frente Renovador y lo apoyaron como candidato a presidente. Es el caso de Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social; de Mario Meoni, de Transporte, y de Gabriel Katopodis, de Obras Públicas. Y tiene una excelente relación con el de Educación, Nicolás Trotta. A ellos hay que sumarle a Wado de Pedro.

Massa además de colocar sus diputados en el Congreso, también lo hizo en la Legislatura bonaerense. Por eso su relación con Kicillof es más cotidiana de lo que se sabe. El gobernador bonaerense tiene una relación más distante con la mayoría de los intendente peronistas y con varios de los funcionarios del Gobierno. Mas aún, algunos dirigentes de La Cámpora ya hablan en privado con cierto malestar hacia el gobernador.

Según pudo saber Infobae de fuentes cercanas a la vicepresidenta, Cristina Kirchner llamó a Massa poco después de que asumieron para hacerle un pedido. Fue cuando el gobernador bonaerense fracasó en su primer intento de obtener la ley de emergencia en su distrito. “Hay que ayudarlo a Axel, vos sabés cómo hacerlo”, le habría dicho la ex presidenta a Massa, quien accedió al pedido y colaboró en el armado de un acuerdo político que terminó con la sanción de la ley de emergencia en la provincia de Buenos Aires.

Además de tener ministros amigos, 14 diputados nacionales y 25 diputados provinciales propios, y a su esposa y dirigente Malena Galmarini al frente de la poderosa empresa pública AysaMassa logró ubicar en distintas áreas a funcionarios que le responden. Si bien no son cargos de gran exposición, son nueve directores en organismos importan por lo que significan: en el área de trenes, rutas y telecomunicaciones. En el Enacom, Cladio Ambrosini, histórico hombre de Massa; Javier Osuna en Aubasa (empresa pública bonaerense para autopistas); Martín Marinucci, presidente de Trenes Argentinos; Ricardo Lissalde en ADIF, que es la administradora de infraestructuras ferroviarias; Damián Contreras en Desarrollo Capital Humano Ferroviario (Dechaf), Franco La Porta al frente de la Administración General de Puertos Sociedad del Estado (AGP); José Ramón Arteaga en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT); Mónica Litza como directora del Correo Argentino, y Diana Saiegh, en el Fondo Nacional de la Artes. Y José Ignacio de Mendiguren al frente del BICE, Banco de Inversión y Comercio Exterior.

Massa quiere imprimir un estilo propio en la Cámara de Diputados y tiene en carpeta un nuevo reglamento. Uno de los cambios será incorporar pantallas en las banca de los diputados, terminar con la sesiones maratónicas y poner horarios fijos de sesión hasta las 22, y si no se terminan se retomará al otro día a las 8. Además, se estudia cómo digitalizar los trámites parlamentarios para hacerlos más ágils además de ahorrar papel.

Massa tiene ahora un ritual cuando invita a alguna personalidad al Congreso: lo lleva al recinto y lo hace sentar en la silla del presidente de la Cámara de Diputados. Con eso busca dar la señal, según cuentan sus asesores, de mostrar una apertura a la sociedad, no olvidar que el soberano es el pueblo y tomar a esas personalidades como inspiración.

Un día que Massa recuerda de este corto tiempo, además del día que le ganaron a Mauricio Macri, es cuando asumió Máximo Kirchner como presidente de bloque y Alberto Fernández lo elogió delante de la tropa propia y en medio de la reunión de bloque.

Su despacho se usó como base para que todos los ministros y funcionarios importantes del Gobierno trabajaran las correcciones en la ley de emergencia, con el Presidente además monitoreando desde el teléfono.

En las próximas semanas semanas se vienen otros proyectos que quiere aprobar el Presidente: el fin de los privilegios en las jubilaciones de jueces y embajadores, la creación del Consejo Económico y Social y la ley de hidrocarburos.

Massa ya empezó algunas gestiones por la ley de hidrocarburos, en la que ya se anticipa una nueva negociación con la oposición. El jueves se reunió con el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, y coincidieron con la necesidad de que haya una nueva norma para el sector.

En el proyecto que el Presidente enviará en los próximos días al Congreso ya trabajan Guillermo Nielsen, titular de YPF; el ministro de Desarrollo, Matías Kulfas y el secretario de Energía, Sergio Lanziani.

Massa apuesta a mostrarle nuevos éxitos parlamentarios a Alberto Fernández, en sociedad política con Máximo Kirchner.

Cuando le preguntan en privado si su sueño presidencial sigue vigente, Massa es categórico: “No pienso en eso. No hay margen en la Argentina para pensar en otra cosa que salir adelante”.

Fuente: www.infobae.com