El Gobierno acordó con el organismo un objetivo máximo de 32% para 2018. La inflación doméstica ya alcanza el umbral de 30% anual, pero prevén un mayor traslado a precios de la devaluación.

El ritmo de aumento de precios ya duplica lo establecido por el propio Gobierno apenas al finalizar 2017. Aquel recordado 28 de diciembre, el ministro Nicolás Dujovne anunció la“recalibración” a 15% de la meta anual. El ascenso del dólar y los nuevos aumentos de precios regulados derribaron en poco tiempo ese objetivo. Y el nuevo, con una límite máximo de 32% de inflación para 2018 acordado con el FMI vuelve a estar en riesgo de incumplimiento, cuando el incremento de precios acumuló 29,5% en los últimos 12 meses.

Si la inflación de este año supera el 32%, límite del stand by con el Fondo, habrá que renegociar con el directorio del organismo para definir políticas con este prestamista de última instancia.

“Si bien la inflación mensual se irá desacelerando, las expectativas del mercado ubican a la inflación anual por encima del 30% para fin de año“, indicó Carlos Belloni, economista del IAE de la Universidad Austral. “Si bien el traslado a precios de la devaluación continuará impactando en la inflación, la política monetaria más restrictiva y la merma en la actividad económica contendrán la disparada de los precios”, consideró.

En ese sentido, Carla Calá, experta del IERAL de la Fundación Mediterránea, resaltó la dispersión de la evolución de los precios: “La inflación acumula 29,5% en doce meses, pero hay sectores cuyos precios suben 18,3% y otros en los que ese guarismo llega a 48,5%“.

Para el mediano plazo seguirán las presiones inflacionarias, como se observa en unainflación núcleo -que despeja del cálculo a los precios regulados y estacionales- que subea mayor ritmo que el IPC general. Calá explicó que “el promedio móvil de tres meses de la inflación núcleo alcanzó un 42% anualizado, superando el nivel de la tasa de política monetaria”, mientras que “se observa una notable diferencia en el comportamiento de los precios, comparando la devaluación de 2014 con la de 2018”.

Asimismo, Ecolatina anticipó “un reacomodamiento de precios relativos: la reapertura de paritarias y los reclamos de las empresas del sector energético por recomponer la suba de costos producidas por el salto del dólar, dan cuenta de que las tensiones inflacionarias persistirán incluso si perdura la tregua cambiaria”.

Para la consultora, la suba de precios regulados explicó la aceleración de la inflación en el primer trimestre (+6,9%), pero fue el salto cambiario el que impulsó la fuerte suba del segundo trimestre (+8,5%).

ACELERACIÓN DE LA INFLACIÓN

Ya en mayo pasado se revirtió el descenso de la inflación anual respecto del año previo. En el quinto mes del año acumuló 26,3%, por encima del 24% de mayo de 2017. En junio la brecha se amplió a seis puntos, frente al 23,4% anual en junio de 2017.

En el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central del mes de junio se registró que la inflación esperada para este año es 30 por ciento. Para terminar el 2018 en torno esa tasa, la inflación debería desacelerarse a 13% en el segundo semestre.

El Banco Central describió en su último Informe de Política Monetaria un “escenario base” en el que “la inflación comienza a moderarse en julio y el tercer trimestre arroja un valor cercano al 2% mensual promedio”. En tanto, los analistas consultados en el REM esperan que, tras un aumento producto de la devaluación del peso entre abril y junio, la inflación vuelva a caer en los próximos meses hasta ubicarse en un 1,8% mensual en el último trimestre del año.

Con esas proyecciones, dada una inflación de 16% acumulada en el primer semestre, el 2018 concluirá con un aumento promedio de precios de 29,9 por ciento.

La administración Macri corrigió buena parte del atraso cambiario y tarifario acumulado a partir de 2012. No obstante, el objetivo de controlar la inflación quedó fuera de alcance: si el 2018 concluye con un alza de precios promedio de 30%, en tres años de gestión macrista habrá acumulado un 127%, una tasa similar a los tres años precedentes (2012-2015), durante la presidencia de Cristina Kirchner.

INFLACIÓN ANUAL 2008-2018

En base a IPC Congreso (2008-2016), (*) INDEC (2017) y (**) Estimado consultoras (2018).

La otra cara de la moneda es el encarecimiento del dólar: con una divisa que avanza un50% en 2018, la economía doméstica es más barata medida en moneda extranjera. Un informe de la consultora VatNet Research indicó que “siguieron llegando datos que confirman la necesaria recesión, contexto indispensable para cambiar los precios relativos abaratándolos en términos de divisas“.

“Es que nadie admite en primera instancia ser menos rico o más pobre en dólares y dichocontexto recesivo constituye uno de los requisitos lamentables pero necesarios para lograr el ansiado equilibrio externo“, agregó VatNet. Es de considerar que un dólar más alto permitirá recuperar el superávit comercial y reducir a mínima expresión el déficit turístico.

El último Informe de Política Monetaria del BCRA  apuntó que el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral, que mide el nivel del peso argentino respecto de las divisas de los principales socios comerciales, incluido el dólar, “se ubicaba aproximadamente 15% por encima del nivel inmediatamente posterior a la reunificación cambiaria (diciembre de 2015) y en registros similares a los de fines de 2011, cuando el país acumulaba un superávit comercial de 1,7% del PIB”.

FALLÓ EL ESQUEMA DE METAS DE INFLACIÓN

Con la llegada de Luis Caputo a la presidencia del Banco Central quedó enterrado el esquema de metas de inflación planteado por su antecesor Federico Sturzenegger. El organismo hace foco ahora en los agregados monetarios, en el que se enmarca el aumento de los encajes bancarios para reducir la liquidez ante el desarme de la deuda de LEBAC.

Un reporte del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, dedicado a explicar las razones del fracaso del esquema de “inflation targeting”.

“El esquema de metas de inflación parte del supuesto de que la inflación es un fenómeno puramente monetario y que puede ser combatido utilizando exclusivamente la política monetaria. El segundo supuesto es que la tasa de interés es el canal adecuado para transmitir la política monetaria. De este modo, un aumento en dicha tasa contrae la oferta monetaria, lo cual deprime la demanda de bienes. El tercer supuesto es que los precios nominales son flexibles tanto al alza como a la baja”, indicó Víctor Beker, director del CENE.

 

Fuente: Infobae