La profesional expresó ante los jueces que cuando comenzó a tratarla era una persona que tenía una depresión grave, pero que con el tiempo había evolucionado mucho. “Hablaba todo el tiempo del nene y lo protegía. Realmente no le encuentro explicación a lo que pasó”, expresó.

En el segundo día de juicio que se lleva adelante en la Segunda Cámara del Crimen por el homicidio del pequeño Bautista, declaró la psicóloga de Verónica González, la mujer acusada de matar a su hijo.

La profesional, Lic. Natali Martínez, comenzó diciendo que se trataba de alguien con una depresión grave, y recordó que, durante la primera sesión, le impactó su estado de angustia, indicando que las primeras palabras de la mujer fueron “no doy más”.

También expresó que en el primer día de terapia le manifestó que su madre se había suicidado cuando ella nació, y que su padre había abusado de ella cuando era pequeña.

“Fueron varios los elementos que me indicaron que, además de la ayuda psicológica, también necesitaba tratamiento psiquiátrico. Fue por eso que la derivé al psiquiatra, ya que era evidente que necesitaba alguna medicación. Lo hice por prevención”, dijo la licenciada.

Entre tantos problemas que la acusada relataba en las sesiones, la psicóloga reveló que “ella manifestaba que tenía dificultades económicas, y que no había buen trato con la jefa del lugar donde trabajaba. También hablaba mucho del juicio de filiación que tenía con el padre del nene; eso era algo que la angustiaba demasiado”.

No obstante, la profesional les relató a los jueces que luego de un tiempo de terapia, y de tomar la medicación que le había dado el psiquiatra, “había evolucionado mucho. Era realmente favorable el avance que había tenido”, añadiendo luego que “dos semanas antes del hecho dejó de verla, porque Verónica faltó a las sesiones”.

Ante la pregunta por parte de uno de los jueces sobre qué pensaba de lo que sucedió con Bautista, la licenciada dijo en seco: “No le encuentro explicación”.

Subrayó que González era una mujer que hablaba todo el tiempo del nene, que lo protegía y que de hecho vivía para él.

Silvio Barroso