Parece que hubieran transcurrido mucho más que ocho meses y 22 días. La frustración de Rusia 2018 sirvió entre otras cosas para profundizar la grieta existente entre quienes disfrutan de Lionel Messi como uno de los dos mejores de la historia y quienes, en lugar de disfrutarlo, se pierden las repeticiones de sus oles exigiéndole que haga en la Selección lo mismo que en Barcelona. Como si no confluyeran en esa asimetría tantos otros factores.

Lo cierto es que pasó el tiempo y el hombre está de vuelta. Con sus silencios casi inexplicables a cuesta y con su talento intacto. Con algunos inconvenientes físicos después de una temporada, una más, extenuante y que entra en la recta final. Y con el desafío que implica regresar y encontrar una Selección casi nueva, con un entrenador que cuando se alejó formaba parte del cuerpo técnico y ahora lo encabeza, y con compañeros con los que deberá tender puentes futboleros inéditos.

Desde las 21 de Madrid, cuatro horas menos en Buenos Aires, la Selección Argentina enfrentará a la de Venezuela en lo que será, al mismo tiempo, la vuelta de Messi al equipo, el estreno de Lionel Scaloni como entrenador confirmado en el cargo y un examen con diferentes grados de exigencia para buena parte de quienes saltarán a la cancha del Wanda Metropolitano, un escenario que aporta los peores recuerdos por aquel bochornoso 6-1 propinado por España, la tarde en la que Leo miró el partido desde un palco y bajó al vestuario con motivos nunca revelados y resultados evidentemente escasos.

De aquel equipo queda bastante poco en pie: Tagliafico y Lo Celso, titulares ese día, y Lautaro Martínez, que ingresó al final por Gonzalo Higuaín. Como casi nada queda del once que se fue por la puerta de atrás en Kazán, ante Francia: apenas Armani, Mercado, el propio Tagliafico y

por supuesto Messi, el que para muchos es responsable de todo lo malo y está obligado a aportar, solo o acompañado, todo lo bueno.

La de hoy, la primera de las dos etapas de esta gira que finalizará el martes en Tanger, ante Marruecos, permitirá sacar algunas conclusiones respecto de planteos, rendimientos y compatibilidades. La primera señal la entregó el propio entrenador al confirmar la formación: un esquema que incluye cinco defensores, un tándem como volante central, dos hombres para generar juego y un punta. ¿Que Scaloni lo presentó como un 4-3-3 flexible, adaptable a otros dos o tres dibujos? Cierto. Tan cierto como que fue el propio Rafael Dudamel, el técnico rival, quien consideró probable que con esos nombres el esquema es un 5-4-1.

-¿Por qué decidió incluir a tres jugadores que en sus clubes juegan como centrales?, le preguntó Clarín a Scaloni.

-Bueno, Mercado a veces lo hace de lateral en Sevilla, respondió el hombre de Pujato.

Seguramente lo de Scaloni será el producto de un sesudo análisis del rival y de las propias fuerzas, pero no deja de resultar llamativo habida cuenta de lo que el propio cuerpo técnico tenía en mente al iniciar este periplo euroafricano e incluso en los días previos al partido de hoy.

La formación, que como siempre dirá la última palabra en la cancha, ya dice algunas cosas antes: Franco Armani pica en punta en la larga lista de arqueros que tiene en mente Scaloni para la Copa América. Gonzalo Montiel y Lisandro Martínez debutarán en la Selección después de ganar sendas pulseadas sobre Renzo Saravia y sobre Germán Pezzella o Wálter Kannemann, según se lea. Gonzalo Martínez se insinúa como el sustituto de Angel Di María no sólo para esta minigira, sino también a futuro. Ausente Icardi y en la nebulosa Agüero -hay quienes juran que estará en Brasil-, Lautaro Martínez prevalece sobre Darío Benedetto. Y una más: Tagliafico, Paredes y Lo Celso parecen casi tan titulares como Messi.

“Tenemos al mejor de todos, pero los demás deben saber que tienen que dar un paso adelante, y no sólo Messi”, le dijo Scaloni al periodismo que lo interrogó anoche en el Wanda. “Pensamos siempre en el arco rival, pero también en defendernos bien cuando no la tenemos para recuperarla rápido”,señaló después. “Buscamos rodear a Leo, que sea un agregado a un equipo”, añadió.

Tres definiciones que serán puestas a prueba por un rival modesto pero en alza, que le empató dos veces a la Argentina en sus dos últimos duelos y que tiene algunos jugadores de real valía. Se verá.

 

Fuente: www.clarín.com