Que fue adentro del vestuario. Que fue en el túnel. Que fue en el hall. Que hubo un apriete. Que había más de 20 personas. Que hubo insultos y gritos. Qué hubo un intento de agresión física. Que hubo amenazas. Que no pasó nada más que un breve diálogo.

Así de contradictorias fueron las versiones que se echaron a correr sobre el episodio escandaloso entre Alejandro Nadur, presidente de Huracán, y el árbitro Fernando Espinoza en el entretiempo del clásico que el Globo le ganó a San Lorenzo​ por 2 a 0 el domingo en Parque de los Patricios.

Pero, ¿qué de todo eso es cierto? ¿Qué fue lo que realmente pasó en las entrañas de un Tomás Adolfo Ducó que hervía por algunos fallos del juez, a pesar de que su equipo estaba ganando el derby con autoridad?

A través de distintas fuentes, Clarín pudo confirmar que efectivamente el cruce entre el dirigente y Espinoza no fue dentro del camarín de los árbitros, como se encargó de remarcar Nadur, sino que aconteció en el hall que funciona de antesala al vestuario local y también de la cuaterna arbitral.

Todo pasó segundos después de finalizada la primera etapa. El presidente del local bajó del palco para encaminarse al vestuario, según él con la intención de calmar a sus futbolistas porque estaban enojados con Espinoza. Y ahí fue cuando interceptó al árbitro para reprocharle de mala manera sus fallos. Hubo gritos. Insultos. Nadur se olvidó de su vestimenta de directivo y actuó como hincha, más allá de que nunca realizó una amenaza directa ni amagó con pegarle a Espinoza.

«Hubo un diálogo. Le pedí por favor por el arbitraje porque vi muy descontrolada a la gente de Huracán, especialmente en la platea Alcorta. Había gente que quería pasar al campo de juego», comentó Nadur en Fox Sports. Y agregó: «Lo vi muy enojado al árbitro. Le pedí que cuide a los espectadores. Le dije que estaba alterando a la gente de Huracán por el arbitraje».

¿Por qué tanto malestar? «Los jugadores estaban afectados, nerviosos. Tuvimos muchas amarillas, el penal… Hubo una situación con el tres de Huracán y con Gómez (por Rodrígo Gómez). Yo bajé a contenerlos porque el segundo tiempo podría haber sido peor que el primero», contestó el máximo directivo quemero.

Luego de la bravuconada, el referí se metió al vestuario y allí comenzó a hacer el informe que concluiría después. Se cambió la indumentaria por una cuestión publicitaria y salió para disputar el complemento, unos minutos retrasado.

Clarín trató de hablar con el árbitro, que se disculpó por no poder realizar declaraciones ya que aguardará a que el Tribunal de Disciplina de la AFA se expida. De todos modos, sí confirmó que no realizó una denuncia, aunque la Policía labró de oficio un acta contravencional basándose en el artículo 52.

Según le dijeron fuentes de la AFA a este diario, el informe de Espinoza es leve. ¿Qué sanción le puede caber a Nadur? Todo podría quedar en una simple advertencia. O bien, podría aplicarse el artículo 248 del reglamento de AFA, que prevé: «Suspensión de siete días a cinco años, al dirigente o toda otra persona que desempeñe cualquier cargo o función en el club al cual pertenece, que agreda, intente agredir, injurie, agravie, ofenda, insulte, amenace o cometa cualquier otro acto inmoral o reprobable, dentro de las dependencias internas del estadio; dentro o fuera del estadio o del campo de juego; desde atrás del alambrado que circunda el campo de juego o desde las plateas o tribunas, a árbitro, árbitro asistente, asistente deportivo, jugador o personal técnico».

El informe ya está en manos de los miembros del Tribunal. Ellos deberán decidir qué hacer con este escandalete que alborotó al fútbol argentino el fin de semana.

 

Fuente: www.clarín.com