Los doce chicos y su entrenador que fueron rescatados tras pasar más de dos semanas atrapados en una cueva del norte de Tailandia ya recibieron el alta, y dieron u primera conferencia de prensa, en la que respondieron preguntas aprobadas previamente por los médicos y psicólogos que los atienden.

Vestidos con la camiseta de su equipo de fútbol, los «Jabalíes Salvajes», los nenes se presentaron de forma individual, después de haber improvisado unos pases de pelota en la sala donde se realizó la rueda de prensa.

Uno de los chicos, Adul Sam-On, de 14 años, calificó de «milagro» el momento en que fueron encontrados por dos buzos británicos tras pasar nueve días atrapados.

Otro de los nenes, Pornchai Khamluan explicó que «bebieron el agua que caía de las rocas» para sobrevivir y que no tenían comida. «Intentamos cavar, pensando que no podíamos esperar a las autoridades», pero no sirvió de nada, dijo por su parte Ekkapol Chantawong, el entrenador de 25 años, el único adulto del grupo.

Según ya habían contado los nenes a los rescatistas, lograron sobrevivir durante los nueve días que pasaron solos gracias a su entrenador. El hombre, que se había ordenado como monje budista cuando era más joven, les enseñó cómo beber el agua que se filtraba desde las estalactitas, y no la sucia de la corriente, racionó los pocos víveres que llevaban, los ayudó a meditar y les ordenó descansar todo lo que pudieran para ahorrar energía.

En un momento cargado de emoción, los chicos también rindieron homenaje al buzo tailandés Suman Kunam, que murió durante el operativo de rescate.

Los chicos, de entre 11 y 16 años, y el entrenador, de 25, recuperaron entre 2 y 3 kilos de peso y su estado de salud mejoró considerablemente desde que les rescataron.

Los trece estuvieron nueve días perdidos hasta que los encontraron a cuatro kilómetros de la entrada, el 2 de julio, y finalmente fueron rescatados entre los días 8, cuando salieron cuatro, el 9, otros cuatro, y 10, los cinco restantes.

El grupo entró en la cueva Tham Luang, situada cerca de la frontera con Birmania, durante una excursión el sábado 23 de junio tras completar un entrenamiento de fútbol cuando una súbita tormenta inundó el camino de salida de la gruta y los obligó a adentrarse cada vez más.

En un operativo que tuvo en vilo al mundo, los equipos de búsqueda y rescate, que llegaron a formar más de mil personas, los sedaron y transportaron en camillas y bajo el agua en los tramos inundados hasta la salida de la caverna.

«El motivo por el que se celebrará una rueda de prensa es que los medios puedan hacerles preguntas y que, después de eso, puedan regresar a sus vidas normales sin que los medios de comunicación los molesten», indicó vocero del gobierno, Sunsern Kaewkumnerd.

Los médicos avisaron a las familias de los chicos que deberán evitar que tengan contacto con periodistas durante al menos un mes después de abandonar el hospital.

A pesar de que están en buenas condiciones físicas y mentales, los responsables sanitarios afirman que se les someterá a un seguimiento psicológico adicional para detectar posibles traumas persistentes.

 

Fuente:TNMundo