Desde hace dos semanas que de día y de noche, hombres arriesgan la vida sacando coraje de lo más profundo del alma. Es eso, no hay secreto en esta historia, son valientes guerreros que se enfrentan al poder del fuego.

Hasta el momento solamente se habla de hectáreas arrasadas, lo cual no es poco. Algunos calculan que son más de 150 mil. No obstante, hasta la fecha, si no hubiera sido por la garra de los brigadistas ese numero hoy sería mucho más elevado.

Es probable que cuando todo termine se hable de pérdidas económicas relacionadas con suelos arruinados, animales muertos y alambrados destruidos. También se hará referencia a los funcionarios que se durmieron la siesta y subestimaron los primeros focos. Sin dudas que todo eso será importante, pero no más que la actitud de los brigadistas que han dejado todo en el terreno.

Desde hace 15 días, y durante las 24 horas, salen a combatir las feroces llamas. Hay que destacar con todas las letras que a pesar del cansancio y con pocas energías en el lomo se ponen de pie y ponen el cuerpo, dejando atrás a esposas, novias, padres e hijos.

Como en todos los trabajos están los más experimentados y también los novatos, pero acá es algo distinto, todos son uno. Con la fuerza del corazón se abroquelan y se convierten en muralla humana.

Están dejando todo y eso la ciudadanía lo tiene que saber. En sus caras ha quedado impregnado el maldito humo como huella de la ferocidad del combate.

Esto terminará algún día. Será entonces cuando los muchachos levanten la mirada al cielo diciendo “tarea cumplida”.

Ojalá que cuando esto pase, tengan su reconocimiento y no pasen a ser simplemente un número en un historial.