Jubilados y pensionados autoconvocados marcharon por la ciudad para luego llegar a la sede local de la obra social. Allí se hicieron sentir fuerte, mientras la jefa de la institución no pudo elaborar una respuesta que los conformara.

Jubilados y pensionados autoconvocados se concentraron en el Kilómetro 0 de nuestra ciudad, para luego marchar por el microcentro hasta llegar al edificio del Pami, ubicado en la primera cuadra de avenida Rivadavia.

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El motivo de la manifestación tuvo que ver con los recortes de las prestaciones de la obra social. Frente a la entidad, cantaron el Himno Nacional, para luego ingresar al edificio y pedir por la titular en nuestra zona, Dra. Miriam Puchulú.

Portando banderas y carteles entraron a la entidad lanzando por el aire una batería de reclamos relacionados con la falta de coberturas de medicamentos, enclenque atención de clínicas prestadoras y recortes de insumos. Allí estaba la funcionaria, que intentó elaborar respuestas. No obstante, nada de lo que dijo pudo convencer a los jubilados y pensionados que uno tras otro enumeraban cientos de penurias que servían para contrarrestar lo que decía Puchulú.

Viendo que la delegada del Pami no podía salir de las cuerdas, saltó un empleado desplegando guapeza sobre los ancianos e invitándolos a que se retiraran. Sin embargo, los abuelos fueron astutos y casi a coro le contestaron “vos no te metas, porque no sos el dueño del Pami” y sin respiro remataron al indicar que “los dueños del Pami somos nosotros, por eso tenemos derecho a venir a pedir explicaciones”.

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Cataratas de reclamos particulares, que en algunos puntos eran común, esa era la postal. Mientras tanto la funcionaria buscaba la forma de conformarlos. Pero eran tantas las tristes vivencias de los jubilados, que la Dra. no pudo más, se quebró, explotó en llanto y se retiró a su oficina.

Puchulú no pudo o no encontró la forma de responder, ni mucho menos de convencer.

Los autoconvocados prometieron no bajar los brazos y seguir luchando. Evidentemente se vienen más días de protestas.

Silvio Barroso