En Pehuajó, en Mar del Plata, en Mendoza, en Comodoro Rivadavia, en Chaco, en Moreno y en Córdoba al mismo tiempo. En todos esos lugares están desparramados ahora no menos de diez captadores de talento de River. Recorren clubes y campeonatos del interior profundo de la Argentina en busca de los futuros cracks que el día de mañana integrarán el plantel de Primera División. Ese, al menos, es el propósito del proyecto infanto-juvenil que comanda Marcelo Gallardo en sintonía con el presidente del club, Rodolfo D’Onofrio; con el manager, Enzo Francescoli; y con Gustavo Grossi, el director integral. «Vemos a 50.000 pibes por año», afirma Fernando Guarini, presidente del fútbol amateur de River, en diálogo con Infobae. La búsqueda apunta a pibes de entre seis y dieciséis años, en un rastrillaje que incluye a todas las provincias del país.

Gallardo dijo más de una vez que le encantaría que en unos años River pueda ufanarse de tener una formación titular integrada por pibes surgidos de su cantera. Y hacia allí apunta el proyecto que tiene al «Muñeco» como punta de lanza, siempre listo para reunirse con Grossi, con D’Onofrio, con los detectores de talentos y con los entrenadores de las distintas categorías infantiles y juveniles.

A cargo de Daniel Brizuela como Director de Captación, entre los cazadores de talento se encuentran exfutbolistas del club como Leopoldo Luque, Pedro González y Alejandro Montenegro; Máximo Gallardo (el padre de Marcelo); Claudio Otermín, Santiago Alonso, Diego San Esteban, Pablo Gigena, Mariano Tedesco, Nicolás Miño y Pablo Esquivel.

Brizuela es un exdelantero que supo jugar en Atlante y Atlético Celaya, de México; Deportes Concepción de Chile; y Deportivo Morón, entre otros clubes. En la estructura de las Inferiores también trabaja, en este caso como Director General, Gabriel Rodríguez, quien en 1988 le tomó la primera prueba en River a Gallardo, que por entonces tenía doce años.
En las Inferiores están como técnicos Gabriel Perrone (Cuarta División), Guillermo Rivarola (Quinta), Juan José Borrelli (Sexta), José Vidal (Séptima), Jorge Gordillo (Octava) y Javier Alonso (Novena). Y las Infantiles tienen como entrenadores a Hernán Palermo (AFA) y Cristian López (Liga) en la 2006, Oscar Castellano (AFA) y Norberto Alonso (Liga) en la 2007, Amílcar Bona (AFA) y Rubén Bruno (Liga) en la 2008, Cristian Viola en la 2009, (Liga), Alan Rado en la 2010, Daniel Moreira y Lucas Nanía en la 2011, Hugo Mansilla y Jonathan Borrelli en la 2012, Lucas Nanía y Jonathan Borrelli en la 2013 y Jorge Verdala en la 2014.

Por lo bajo, los dirigentes de River afirman que con este proyecto pretenden enmendar un error que se cometió durante la gestión de Daniel Passarella, en la que –dicen- se le dio poca importancia a la captación de estrellas precoces. «En aquel momento había apenas tres captadores de talentos. Se dio mucha ventaja en ese sentido», sostiene un dirigente que pide reserva de su nombre. D’Onofrio no quiere entrar en polémicas, pero remarca: «Por diferentes motivos económicos y políticos, el club transitó una década sin la inversión adecuada en la captación de talento y en la infraestructura elemental, por lo cual en estos cuatro años hemos podido normalizar todo lo referido al futuro de nuestros jóvenes con condiciones de enseñanza de primer nivel en todos los sentidos».

El objetivo es que los pibes que son reclutados ahora debuten en Primera División dentro de un plazo mínimo de cinco años y de un máximo de diez. De manera que los frutos los van a ver seguramente otros técnicos y otros dirigentes. «La decisión fue profesionalizar todo el desarrollo infanto-juvenil y darle un salto de calidad basados en que los futbolistas de nuestra cantera siempre fueron y serán el máximo patrimonio del club. Ellos aportan un gran sentido de pertenencia y el hincha de River siempre quiere disfrutarlos para luego quizás ser opciones de transferencias internacionales», remarca D’Onofrio a Infobae.

Las tres patas sobre las que se basa el proyecto son la captación de talentos, la infraestructura y la metodología de entrenamiento. Primero avanzaron sobre la captación y la infraestructura, y luego por la metodología, que no es otra cosa que tratar de que los chicos jueguen en todas las categorías con el histórico estilo River: pelota contra el piso y la mirada siempre puesta en el arco contrario.

Para ello, todas las categorías se entrenan de un modo muy parecido al de la Primera División. Gallardo y sus ayudantes de campo, Matías Biscay y Hernán Buján, suelen trasladarles las pautas a los técnicos de las distintas categorías y lo mismo hace Pablo Dolce, el preparador físico que acompaña al «Muñeco» desde mediados de 2014, en el inicio de su gestión al frente del equipo. «Gallardo quiere que cada categoría sea la Primera en miniatura», remarca Grossi, el director deportivo del proyecto infanto-juvenil.

En ese sentido, a la hora de reclutar pibes para las Inferiores se le da muchísima importancia a la técnica individual. Y Gallardo les pide a todos los técnicos de las Inferiores que los distintos equipos jueguen con línea de cuatro en el fondo y dos laterales que pasen seguido al ataque; con predisposición ofensiva y buen trato de la pelota; y con dos delanteros. Los defensores deben tener capacidad para jugar lejos del arco y ser aptos para el mano a mano con los atacantes rivales, ya que la postura ofensiva de los equipos muchas veces les exige jugar de ese modo.

Grossi desembarcó en River hace poco menos de tres años y medio, en marzo de 2016. Había sido director deportivo de Racing y en Rosario Central tuvo el mismo cargo que en River. En esas dos experiencias anteriores, su trabajo despertó adhesiones y críticas de los hinchas de Racing y de Central en dosis casi semejantes. En sintonía con Gallardo, con D’Onofrio y con Francescoli, Grossi consideraba clave que los pibes debían tener más lugares de entrenamiento: practicaban en las dos canchas de césped sintético del Monumental (los fines de semana jugaban los partidos en pasto) o tenían que ir a Ciudad Universitaria o a GEBA porque en Ezeiza no había espacio para que se entrenaran las catorce categorías: seis de fútbol juvenil y ocho entre infantiles y preinfantiles. D’Onofrio supo usufructuar uno de sus tantos contactos políticos y firmó una alianza estratégica con Juan Zabaleta, intendente de Hurlingham e hincha de Boca, para que los pibes de River se pudieran entrenar en un predio municipal que tiene siete canchas. A modo de contraprestación, River se comprometió a poner el lugar en condiciones (estaba poco menos que abandonado, con el pasto a un metro de altura) y acordó usar las canchas por dos años a partir del 31 de enero de 2018, con la posibilidad de renovar el contrato por dos años y luego por otros seis. En los primeros días de 2019 comenzó a trabajar Hernán Díaz, aquel fervoroso lateral derecho de River en los ’90, como nexo entre la Reserva y las categorías juveniles.

«Marcelo (por Gallardo) quiere que todo talento que haya en el país no deje de ser visto por River», remarca Grossi, quien también suele viajar a otros países de Sudamérica para ver en acción a pibes que le recomiendan captadores que tiene el club de Núñez en países como Uruguay, Brasil, Chile, Colombia y Paraguay. Hernán Díaz señala, entre sorprendido y orgulloso por formar parte del proyecto: «Gallardo está metido 100% en el tema Inferiores. Yo no sé cómo hace. Conoce a los jugadores de Cuarta, Quinta, Séptima, Octava y Novena. Conoce al lateral derecho de la Quinta y al volante central de la Octava. Así, a ese nivel».

En RiverCamp, el predio de Ezeiza, se entrenan la Reserva, la Cuarta, la Quinta y la Sexta, mientras que en Hurlingham practican la Séptima, la Octava y la Novena, además de las categorías infantiles que van de 2006 a 2014.

En la pensión de River viven 85 pibes del interior del país. La pensión tiene nombre: Adolfo Pedernera, en homenaje a uno de los integrantes de la famosa Máquina de los años ’40 y a su vez a uno de los máximos goleadores de la historia del club.

A pedido de Gallardo, el club filma todos los entrenamientos y partidos de las distintas categorías. A través de un programa, llamado Hudl, Gallardo puede observar en su computadora los rendimientos de tal o cual juvenil los días de semana o en cada partido. Cuatro veces al año, Gallardo se reúne con Grossi para evaluar la línea de sucesión de la Primera: puesto por puesto, repasan qué futbolistas tienen proyección y en cuánto tiempo pueden llegar al equipo profesional.

Por lo pronto, con Gallardo ya debutaron en Primera División 31 juveniles de la cantera, entre los que se encuentran Augusto Batalla, Emanuel Mammana, Lucas Martínez Quarta, Gonzalo Montiel, su hijo Nahuel, Exequiel Palacios, Cristian Ferreira, Lucas Boyé, Julián Alvarez y Benjamín Rollheiser. Y prometen ser muchos más.

Fuente: www.infobae.com