Dijo que el diputado K maneja un grupo de estudios de abogados y jueces que hicieron mucho daño y que tienen “comportamientos mafiosos”. Según el Gobierno las demandas se duplicaron.

Todavía no había jurado Jorge Faurie, el nuevo canciller. Mauricio Macri se extendió en su discurso con una nueva apelación a enfrentar “comportamientos mafiosos”, en este caso enfocado en “un “grupo de estudios y jueces laboralistas” dedicados a la llamada industria del juicio y por primera vez con un blanco directo y explícito: Héctor Recalde, jefe del bloque de diputados kirchneristas, al que el Presidente atribuyó la “conducción” de esos magistrados y abogados. “Le han hecho mucho daño a la Argentina”, lanzó Macri en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Lo escuchaban casi todo el Gabinete y empresarios de primera línea, invitados para la asunción de Faurie en reemplazo de Susana Malcorra.

El Presidente arrancó con elogios a la canciller saliente y luego dio un rodeo hasta llegar a la “mafia de los juicios laborales”, por el que al final le pidió “perdón” al escribano que certificaba la jura: habló del cambio cultural impulsado por el Gobierno, de la decisión de revertir el aislamiento del mundo y “decir la verdad en todo”, cuando volvió sobre la necesidad de “alejarnos definitivamente de comportamientos mafiosos” y de “premiar al vivo”: “Ese camino nos trajo a una Argentina con 30% de excluidos del sistema, una Argentina confrontativa y dolorida”. Acompañado por la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete Marcos Peña y la mayoría de los ministros, Macri pronunció un discurso por momentos con marcado tono electoral.

Al promediar su intervención, el Presidente sorprendió con el golpe que tenía preparado. “Tenemos que enfrentar estas cosas, por ejemplo a la mafia de los juicios laborales que destruye la generación de empleo futuro. Este grupo de estudios laboralistas, por suerte una minoría, con un grupo de jueces laboralistas conducidos por Recalde, le ha hecho mucho daño a la Argentina”, dijo Macri. Ya había apuntado otras veces a ese sector, aunque por primera vez mencionó al jefe del bloque de diputados kirchneristas, abogado laboralista con largo recorrido y pasado en la CGT con Hugo Moyano.

Hace dos semanas, en un acto del Colegio de Abogados de la Ciudad, el Presidente había nombrado a los jueces laborales Enrique Arias Gibert y Graciela Marino, integrantes de la Cámara Nacional del Trabajo contra los que el Gobierno había pedido juicio político por avalar la paritaria de los bancarios: Macri los acusó de perjudicar a las pymes con sus sentencias. Ayer insistió en esa línea, también con la mira en los abogados: “Cuando convencen a un trabajador de una pyme de hacer un juicio indebido, y se lo hacen ganar porque tienen armadita la cosa, dejan a ocho, diez o doce trabajadores en la calle porque la pyme cierra”. En aquel acto ante los abogados también había cargado contra los jueces federales: “Si no nos representan, vamos a buscar otros”.

En este caso, Macri también buscó dar una señal a los hombres de negocios, o acaso esbozar un argumento a la demora en las inversiones declamadas por el Gobierno: “Y dejan a un montón de gente sin poder acceder a un trabajo, porque aquel que tiene que tomar la decisión tiene miedo a que su esfuerzo se le vaya en uno de estos comportamientos mafiosos”. En el Salón Blanco estaban Jaime Campos, Gustavo Grobocopatel, Eduardo Elsztain y Cristiano Rattazzi, entre otros empresarios.

“Salió con los tapones de punta. Los juicios pasaron de 58 mil a 115 mil en cinco años. Y en el último año se pagaron honorarios por más de 600 millones de dólares”, dijo a Clarín uno de los ministros del área. El oficialismo consiguió sancionar en el Congreso una nueva ley de ART, que “bajó entre 12% y 15% la alicuota y redujo las demandas en un 20%” según los funcionarios, aunque para el Gobierno no resulta suficiente: “Empezó en marzo, falta mucho todavía”. En la Casa Rosada negaron una arremetida contra los jueces apuntados por Macri: “No, faltan cubrir vacantes. En eso está el ministerio de Justicia”. Aun así el Gobierno pulsea en el Consejo de la Magistratura para avanzar contra Arias Gibert, Marino y otros magistrados.

Recalde regresaba ayer en avión a la Argentina desde Ginebra -asistió a la conferencia de la OIT- cuando el Presidente lo señalaba en su discurso. El jefe del bloque del FPV llegaba al país de madrugada, por lo que cerca suyo estimaban que responderá este martes. “Macri quiere suprimir el fuero laboral, lo que están buscando es la flexibilización”, había dicho el mes pasado, cuando arrancaba el embate contra un grupo de jueces y abogados.

Fuente: Clarín

www.ciudadanosur.com.ar