Macron busca que la Argentina, como anfitriona del G20, le ponga límites a la visión del presidente de Estados Unidos. 

A la hora en que los invitados ya degustaban magníficos quesos francoargentinos comenzaron a sonar los himnos de Francia y Argentina. Y para empezar de manera distendida, el embajador Pierre Herni Guignard le dedicó unas palabras de caballero a su colega croata Zeljko Belaj, cuyas selecciones se batirán a duelo en la final de Rusia de este domingo. 

Fue en ese cóctel por el día nacional de Francia, el emblemático 14 de Julio que recuerda la toma de la Bastilla, que el embajador también dejó su fuerte mensaje a la Argentina: “Cuando Emmanuel Macron se siente en la cumbre del G20 en Buenos Aires será el abogado de un mundo abierto”, sentenció.  Un mundo “adaptado a la revolución digital” también y un mundo firme ante las amenazas de nuestro tiempo, señaló el diplomático. La cumbre tendrá lugar en el país el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Pero al mismo tiempo, Guignard se sinceró ante los desafíos y duras discusiones que ya está teniendo que enfrenar la Argentina y el propio Macri como árbitro de un mundo que aboga por el multilateralismo y un mundo proteccionista como el que encarna Trump.

Fue cerca del final de su fiesta, que el embajador confirmó a Clarínla existencia de importantes diferencias en la elaboración de los documentos de la cumbre del G20 en materia económica y en lo relativo al comercio. Diferencias que se agudizaron en estos días de cara a la segunda cumbre de Ministros de Finanzas de este año que va a tener lugar el 21 y 22 de julio. La primera fue en marzo. “Hay  mucha verdad en lo que acaba de expresar”, respondió el embajador cuando este diario le preguntó sobre esas diferencias y sobre las dificultades que afrontan Macri y la delegación nacional: jugarse al lado multilateralista -alemanes y franceses claramente- o arriesgarse a un desplante de Trump en la cumbre Argentina, algo que el mandatario estadounidense le viene haciendo a todos sus aliados más recientemente a los de la OTAN.

Para la cumbre de Finanzas, Francia incluso quiere manifestarse fuertemente en los documentos de la próxima cumbre de Finanzas. “Si el mundo viera nuestra organización actual con facilidad y sin problemas, nos facilitaríamos tener un G20 o unas Naciones Unidas. Precisamente porque tenemos visiones encontradas es que tenemos que sentarnos a una mesa”, matizó poco después de el lugar de árbitro de la Argentina, su lema cumbre (que busca afrontar el desafío del mundo del trabajo en un mundo cada vez más digital) y la organización de la misma. 

Entre tanto, los invitados permanecían algo ajenos a esta discusión. El ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, conversaba con los diputados Cornelia Schmidt Lietermann, y Daniel Filmus. Estela de Carlotto mostraba asistencia perfecta. Para entonces, el embajador croata era despedido por el subsecretario de Internacionales de la Ciudad, Pablo Garzonio, y algunos jueces (Marcelo Aguinsky y Sebastián Casanello) ponían a los invitados en “autos” de las novedades en Comodoro Py. No hubo casi funcionarios. . 

“El compromiso de Francia es muy similar al de Argentina. Estamos a favor de un multilateralismo que permita resolver las diferencias. Las decisiones unilaterales que puedan tomar algunos no facilitan (el diplomático no dio nombres), así se ve en la OTAN en la Organización Mundial del Comercio, del G7 o del G20. La idea es mantener una línea de conversación. 

“Para tener una visión compartida pero se necesita una voluntad para llegar a resultados y la posición de Macron es esta: la idea de un mundo más abierto aunque entendemos que también necesitamos un mundo más regulado. Abrir el mundo y que sea una jungla no sirve para nada”. Pero luego señaló que esas diferencias las terminarán de cerrar los mandatarios en la cumbre de noviembre. Consultadas las fuentes en el Gobierno argentino señalaron que aún hay “tiempo” y muchas “instancias de negociación para seguir” hablando de los documentos. Nada más.

 

Fuente: Clarín