La lista de imputados por la investigación contra las mafias de La Salada sumó un nombre importante: Analía Almirón, conocida como “La Gorda Ana”. Una de las laderas más importantes dentro de la organización liderada por Jorge Castillo, cabecilla de la banda.

Castillo fue detenido el 21 de junio del año pasado y está alojado en la Alcaidía Departamental N° 3 de La Plata.

En el caso interviene la Fiscalía General a cargo de Sebastián Scalera, y el Juzgado de Garantías N° 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.

La mujer era buscada por asociación ilícita, lesiones y torturas a puesteras. Su imagen ya había tenido exposición pública cuando, tras la detención de Castillo, se viralizó un video en el que una mujer azotaba con un cinto a supuestas “mecheras” que habrían robado dentro de la feria La Salada, en Ingeniero Budge.

Además, se sospecha, Almirón aplicaba castigos verbales y físicos a mujeres que se negaban a abonar sus exigencias de dinero. Las hacía desnudar, desfilar en público y les daba cintazos.

Su hermano, Javier Almirón (40), fue detenido en Chaco acusado de ser recaudador del Castillo.

“El Negro Javi” se escondió en Campo Largo, en Chaco, su ciudad natal. Sus teléfonos estaban intervenidos y se cruzó en medio de otra investigación realizada por la Federal. Así lo encontraron y quedó detenido.

Uno de los aliados de Adrián Castillo, sobrino del “Rey de La Salada” en el manejo de La Salada, sería el encargado de la recaudación y de aplicar “sanciones” en un “sistema de seguridad paralelo”.

Almirón tenía pedido de captura y estuvo prófugo 15 días, cuando el juzgado de Garantías N°3 ordenó su detención, en el marco de la causa por la que cayó Castillo y su sobrino Adrián, jefe de otra de las bandas que manejaba el mercado ilegal de puestos en las calles de Ingeniero Budge.

“El Negro Javi” está acusado de “coacciones agravadas por el empleo de armas y con el propósito de compeler a las víctimas a hacer abandono de su lugar de trabajo” y por integrar la asociación ilícita comandada por los Castillo.

Su vinculación en la causa empezó en marzo de 2016 cuando un grupo de personas armadas amenazó a puesteros y los desalojó a punta de pistola para quedarse con las estructuras y cobrar un alquiler por ellas. Esa fue la punta del ovillo del negocio millonario de Adrián Castillo.

“El Negro Javi” tenía una .9mm esa noche. Llegó con unas ocho personas y empezó a amenazar a los puesteros para que liberaran una cuadra de la Ribera, una calle paralela al Riachuelo.

En medio de esa disputa territorial, hubo una persona que resultó herida de un disparo en el talón.

Avanzada la causa y, a través de las escuchas telefónicas, los investigadores pudieron conectar a Almirón como integrante de la asociación ilícita.

A principios de julio de este año, en Luján cayó otra de las mujeres más importantes de la estructura, acusada de trabajar como recaudadora para Castillo.

Marisabel Argentina Cordero (46) cobraba el alquiler de los puestos ilegales que se montaron en las calles de Ingeniero Budge.

La Justicia procesó a Jorge Castillo por liderar un grupo armado que alquilaba miles de puestos callejeros, amenazaba a feriantes, robaba mercadería, impedía el paso de colectivos para potenciar el negocio de las combis truchas y se enfrentaba con otros grupos en una guerra que dejó cinco muertos en un año.

 

 

Fuente:www.clarín.com