En tiempos de campaña, abundan los políticos que prometen hacer hincapié en la educación como base para la solución de muchos males de la sociedad. Sin embargo, pasan los colores políticos y, más allá de la línea editorial que intentan imponer los gobiernos de turno, la infraestructura de los colegios dejan mucho que desear.

Aunque en el último tiempo el Gobierno provincial ha puesto las fichas en las reparaciones de los edificios, está claro que hay mucho camino por recorrer en tal sentido. No será sencillo  ponerse a tono con la demanda de estudiantes, dado que hay edificios escolares que comparten hasta dos y tres escuelas.

El tiempo va pasando y no se ve en el horizonte proyectos de nuevas construcciones. El presente abofetea y nos dice que en un mismo edificio, y con turnos pisándose los talones, funcionan escuelas primarias y secundarias, y en algunos casos hasta nivel terciario.

Prueba de décadas de abandono es el gas natural, servicio básico para la cocina y la calefacción. Está claro que los colegios son parte de la comunidad, y así como hay miles y miles de sanrafaelinos que todavía usan gas envasado, los edificios escolares están en la misma sintonía.

Año 2018 y, a pesar de que el recurso está a la vuelta de la esquina, la voluntad política es solamente eso: voluntad y nada más.

Gas Andes es parte de los títulos más sobresalientes de los últimos meses, pero por ahora no hay nada concreto, ni siquiera el Ministro Martín Kerchner se animó a decir algo en concreto la semana pasada en relación a la obra que inyectaría la cantidad suficiente de gas a nuestro departamento.

Lo concreto es que poco más el 60 por ciento de los colegios de nuestro departamento no tienen gas natural. Es un número que pinta de cuerpo entero el atraso que tiene San Rafael en cuanto a infraestructura se refiere.

Nuestro departamento tiene 160 edificios escolares, de los cuales 107 utilizan zeppelín. Más allá de que en el último tiempo se hacen aceitado los mecanismo para que YPF recargue en tiempo y forma los tubos, no deja de ser una realidad que habla del enorme atraso que tiene esta zona en relación a los servicios.