Sonó lo más convincente que pudo, atravesado por la crisis económica y la expectativa de una reelección que hasta Jaime Durán Barba, su asesor más prominente, pronostica con tibieza.

«Si no ha sido suficiente vamos a redoblar el compromiso para seguir dialogando con todos. Hay mucha gente ahí afuera que espera que no especulen, que espera que den todo, porque ellos están dando todo. Los invito a que sean la generación que cambie esta historia para siempre», pidió Mauricio Macri al final de su inusual discurso de casi media hora, mucho más extenso que lo que acostumbra.

Abajo del escenario, más de mil empresarios, casi todo el gabinete nacional y funcionarios locales y provinciales, dirigentes y sindicalistas lo escuchaban con atención en uno de los salones más grandes de la Rural, en la tradicional cena de CIPPEC.

Hace rato que el Presidente no entusiasma al círculo rojo. «Yo creo profundamente en ustedes, creo en ustedes. Por eso estoy acá», intentó contagiarlos Macri. A escasos metros seguía sus palabras el ex ministro Roberto Lavagna, que aún no confirmó su postulación pero que, frente a la alternativa de Cristina Kirchner, es evaluado con simpatía desde el verano por buena parte del establishment y un sector del PJ.

Sergio Massa, uno de los precandidatos de Alternativa Federal, faltó a la cita. Juan Manuel Urtubey, otro de ellos, sí dio el presente, acompañado por su mujer y el asesor Antonio Sola.

Macri llegó a la Rural pasadas las 20.30 acompañado por su mujer, Juliana Awada. Se sentó junto a Gabriela Michetti, Emilio Monzó y el presidente de la Corte Suprema,Carlos Rosenkrantz, cuestionado por sus pares por su estrecha relación con un sector de la mesa judicial que asesora al Presidente.

Lavagna se ubicó en la mesa de al lado flanqueado por Miguel Ángel Pichetto, Miguel Lifschitz y Gerardo Morales. El Presidente evitó saludarlo; el ex ministro no aplaudió ningún pasaje de su discurso. Sí charló durante un rato con la vicepresidenta.

En plena campaña electoral, en los corrillos de la Rural -el kirchnerismo, como de costumbre, brilló por su ausencia con excepciones de tradicionales asistentes como Daniel Filmus o Daniel Scioli- se debatían los números de las encuestas, se hacían apuestas sobre el eventual compañero de fórmula del jefe de Estado y se aventuraba en torno a la postulación o no de Lavagna y la paridad entre Macri y la ex Presidenta, oficializada por Durán Barba en el extenso reportaje que publicó este domingo el diario Perfil.

«Están codo a codo», dijo el consultor, que espera el análisis de los estudios cualitativos que se terminaron a fines de la semana pasada y cuyas conclusiones serán presentadas en estos días por el psicólogo Roberto Zapata, el «Doc», una pieza clave del equipo del ecuatoriano.

Frente a esa incertidumbre electoral y la paridad real con Cristina Kirchner que el Gobierno agita a propósito para causar pavor, Macri buscó sacar provecho, a pesar de la ferocidad de la crisis del programa económico y de que, después de volver a citar a Arturo Frondizi y de repasar los «fracasos» del pasado, insistiera con ratificar el rumbo.

El mandatario se fue por un costado del salón antes de las 22, acompañado por Horacio Rodríguez Larreta y con la custodia oficial. Al presidente de San Lorenzo, Matías Lammens, fue a uno de los últimos que saludó, con frialdad y al pasar, antes de dejar el evento. El estadio del club de Boedo fue el primero en el que se escuchó el cántico que se popularizó contra el jefe de Estado.

Un rato antes, Marcos Peña, en diálogo con Infobae, había mostrado parte de la estrategia de campaña: «Más que una batalla por el bolsillo, va a ser una batalla por el alma de la Argentina».

La última visita de Macri a la cena anual de CIPPEC había sido hace tres años, el lunes 11 de abril del 2016, en los primeros meses de su mandato.

Habló solo diez minutos. Pidió a los empresarios «grandeza y responsabilidad», y no aumentar los precios de «forma descarada». E hizo hincapié en la «independencia» de la Justicia.

Otros tiempos. El mismo círculo rojo que, con socarronería, Durán Barba tildó de «divertidísimo» en su reportaje de fin de semana. A pesar de que a Macri no le causa ninguna gracia.

Fuente: www.infobae.com