“No uso sandalias, pero quizá tengo que empezar a usar”dice, entre risas, Miguel Lifscthiz y cuenta que Roberto Lavagna, cuando lo recibió la semana pasada, ya tenía ese curioso look -medias y sandalías- que desató un fenómeno mediático esta semana tras una foto con Miguel Ángel Pichetto.

El gobernador de Santa Fe se convirtió en una de las voces que grita con más fuerza la opción Lavagna presidente, admite que le gustaría acompañarlo en una fórmula y dice que el Gobierno de Macri “está agotado”.

– ¿Cómo puso en el radar la opción Lavagna candidato?

– Lo conozco hace mucho y siempre valoré la solvencia técnica que demostró cuando le tocó sacar al país de la crisis. El próximo presidente se va a encontrar con un país más difícil que el del 2015, con crisis económica y un acuerdo con el FMI que le ata las manos. Y una demanda social muy fuerte ante la cual una Cristina que parece querer volver con el mismo equipo, las mismas ideas…

– ¿No cree que haya “otra” Cristina?

– No, por lo que dice, por quienes la rodean, es una remake de su proyecto anterior y eso sería muy negativo. Pero Macri ha agotado su crédito político y si gana, por estrecho margen contra Cristina, llegaría con tanto desgaste y tanta división que sería difícil la gobernabilidad.

– ¿Por eso Lavagna?

– Falta una tercera vía, un proyecto transversal y abarcativo que no puede estar identificado solo con un partido. Ahí aparece la figura de Lavagna.

– Parecía retirado y ahora está en boca de todos.

– La crisis le da relevancia. Si el Gobierno hubiese logrado una economía en crecimiento posiblemente Macri tendría su reelección asegurada y nadie estaría buscando alternativas. Así parecía después de las elecciones de 2017. Pero fue muy agudo el deterioro de 2018 con la inflación, la caída económica y la pérdida de expectativas. Lavagna reúne atributos que no reúnen otros.

– ¿No es una debilidad que tenga 76 años?

– No. Hay dirigentes jóvenes que fracasaron rápido. Mire al Papa, que debe tener unos años más que Lavagna y gobierna para tres mil millones de fieles en el mundo. O Trump, que debe tener 72 o 73. En esta coyuntura, quizá la trayectoria tenga más valor que la juventud.

– ¿Qué debe ocurrir para que Lavagna se decida?

-Él sabe que un gobierno no lo hace una sola persona, que para ganar la elección y para gobernar se necesita una estructura política que le de soporte. Él está trabajando para conformar esa estructura que, en mi opinión -y creo que él la comparte- no puede ser solo el Peronismo Federal.

– ¿Compartiría espacio con figuras como Pichetto, Duhalde o Barrionuevo, que impulsan a Lavagna?

– No quiero dar nombres y apellidos. Es necesario un armado que incorpore dirigentes del PJ y otros que estuvieron, o están en Cambiemos. Es la manera matemática y simbólica de superar la grieta. Si Lavagna asume el desafío estará en su criterio armar un esquema equilibrado.

– ¿Le gustaría estar en una fórmula ?

– Me gustaría ser parte, en el lugar que haya que estar. Si todos queremos estar en la fórmula va a ser difícil Hay que pensar con generosidad pero sí, me gustaría estar. 

– Sin Lavagna, ¿es más difícil que el progresismo avance en un acuerdo con el PJ Federal?

– Sí. Como espacio progresista (junto a Ricardo Alfonsín, Margarita Stolbizer y otros dirigentes) no tenemos suficiente espalda para romper la polarización. Pero tampoco estamos dispuestos a ser parte de una interna del PJ entre Urtubey y Massa. Podría darse otra variante pero es más difícil.

– Martín Lousteau le propuso ir a una PASO en Cambiemos. ¿Es factible?

– Con Martín comparto una mirada muy crítica del Gobierno y de la economía pero no su visión estratégica de una disputa dentro de Cambiemos. Cambiemos es lo que es, tiene la impronta de Macri, y es difícil que se lo pueda convertir en otra cosa.

– No se cambia desde adentro…

– No, por eso impulsamos una tercera opción, que no debe ser antimacrista. Pero el gobierno de Macri. con sus aciertos y errores, cumplió una etapa.

– ¿Qué tuvo más? ¿aciertos o errores?

– Si mido lo que el Presidente se planteó como objetivos, no hay demasiados avances. Eso lo va a condicionar si tiene segundo mandato porque no tendrá a quien culpar, sólo a sí mismo y a su gobierno.

– Si fuese amigo de Macri ¿le diría que no vaya por la reelección?

– Sí, le diría eso. Un dirigente del PRO me preguntó lo mismo y yo le dije que sería un gesto de generosidad reconocer que cumplió una etapa y que deje a otro recrear expectativas.

– Dialoga con el PJ Federal en Nación, pero compite con el PJ en Santa Fe. ¿Como es eso?

– Son escenarios distintos. Hoy, como nunca, ninguna fuerza política por si sola está en condiciones de sacar adelante el país: ni el PRO; ni el peronismo, ni nadie.

 

Fuente: www.clarín.com