Las semifinales vuelven a poner en escena una rivalidad cenital en el rugby: el enfrentamiento del norte contra el sur. Inglaterra vs. Nueva Zelanda y Gales vs. Sudáfrica juegan este fin de semana por un lugar en el partido decisivo del Mundial de Japón 2019, dos duelos imperdibles en Yokohama que conllevan sus propias historias.

Las semifinales de Inglaterra 2015 marcaron un hito cuando por primera vez cuatro equipos del hemisferio sur acapararon los cuatro casilleros de privilegio (Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y la Argentina). Japón 2019 reestableció el statu quo. Como en siete de los nueve Mundiales, dos seleccionados de cada mitad del globo se reparten ese sitial.

No se trata de una rivalidad meramente geográfica. El enfrentamiento entre el norte y el sur representa también un choque de estilos. Más estructurado y orientado a la defensa el primero, más audaz y centrado en el ataque el otro. Dos formas de jugar claramente identificables. Ni mejor una, ni más efectiva la otra. Diferentes.

Es, además, la transpolación a la cancha de diferencias políticas que subyacen en los escritorios en un momento crucial. Antiguamente los países del norte, y más específicamente las Islas Británicas, tuvieron el monopolio del gobierno del rugby, y hasta de las reglas del juego. El sur se hizo un lugar a fuerza de éxitos deportivos y el poder de las Home Nations se fue diluyendo; todavía conservan un rol central, como se vio en la disputa por la creación de la trunca Liga Mundial. Esta supremacía deportiva se mantiene hoy y se refleja en la cantidad de títulos mundiales: siete para el sur, uno para el norte (Inglaterra en 2003).

La superioridad también se revela en el origen de los entrenadores: los cuatro son del sur. Inglaterra por primera vez recurrió a un extranjero y atraviesa un gran momento de la mano del australiano Eddie Jones. Gales quiere exprimir lo último que le puede dar el neozelandés Warren Gatland, que anunció su despedida luego de 12 años en los que dejó como legado cuatro títulos del Seis Naciones y dos semifinales mundialistas.

Por último, el duelo entre Inglaterra y Nueva Zelanda representa el choque entre el mejor del norte y el mejor del sur de este ciclo mundialista de cuatro años, mientras que el de Gales y Sudáfrica enfrenta a los mejores por región de 2019.

Inglaterra vs. Nueva Zelanda

El duelo más esperado desde que los All Blacks se consagraron en Twickenham cuatro años atrás, en el Mundial que los ingleses miraron de afuera en su propia casa, eliminados en la etapa de grupos. Inglaterra viene pergeñando la venganza con Eddie Jones como arquitecto y un plan para llegar de la mejor manera a esta instancia. Campeón del Seis Naciones en 2016 y 2017, el ciclo del australiano decayó un poco en 2018 solo para tomar impulso y llegar a Japón en su esplendor. El duelo con los All Blacks los encuentra antes que lo deseado, pero, como dice el lugar común, para ser campeón hay que ganarles a todos, y ese es el objetivo final.

Los bicampeones mundiales continuaron con su andar arrasador en los tres primeros años del ciclo, pero comenzaron a ceder levemente en noviembre y su favoritismo no es tan evidente como en los últimos dos Mundiales. Eso no hizo más que incrementar su hambre y se prepararon como si nunca hubiesen ganado nada. Resultado: hasta aquí han sido el equipo más completo.

Los dos entrenadores metieron mano. Jones vuelve a apostar por el binomio Ford-Farrell en el armado. Steve Hansen sorprendió incluyendo al segunda línea Scott Barrett como número 6, conformando un pack más lento pero más pesado; arriesgado ante la dupla Curry-Underhill, al menos hasta el ingreso del relegado Sam Cane.

Será el primer juego mundialista entre ambos desde 1999. Inglaterra nunca venció a los All Blacks en los tres antecedentes, incluido una semifinal: el 45-29 de 1995, con cuatro tries de Jonah Lomu. El único enfrentamiento entre sí en estos cuatro años, en noviembre, en Twickenham, terminó con polémica: Nueva Zelanda ganó 16-15 pero al local le anularon un try sobre el final a instancias del TMO.

Las formaciones:

  • Inglaterra: Elliot Daly; Anthony Watson, Manu Tuilagi, Owen Farrell y Jonny May; George Ford y Ben Youngs; Billy Vunipola, Sam Underhill y Tom Curry, Courtney Lawes y Maro Itoje; Kyle Sinckler, Jamie George y Mako Vunipola. Entrenador: Eddie Jones. Suplentes: Luke Cowandickie, Joe Marler,Dan Cole, George Kruis, Marck Wilson, Willi Heinz, Henry Slade y Jonathan Joseph.
  • Nueva Zelanda: Beauden Barrett; Sevu Reece, Jack Goodhue, Anton Lienert-Brown y George Bridge; Richie Mo’unga y Aaron Smith; Kieran Read, Ardie Savea y Scott Barrett; Sam Whitelock y Brodie Retallick; Nepo Laulala, Codie Taylor, y Joe Moody. Entrenador: Steve Hansen. Suplentes: Dan Coles, Ofa Tuungafasi, Angus Ta’Vao, Patrick Tuipuloto, Sam Cane, TJ Perenara, Sonny Williams y Jordie Barrett.
  • Hora: 5 (de Argentina).
  • Estadio: Yokohama.
  • Árbitro: Nigel Owens (Gales).

Gales vs. Sudáfrica

El campeón del Seis Naciones ante el campeón del Rugby Championship. Los dos llegan al duelo del domingo (a las 6 de la Argentina) con la fe por las nubes. Promete ser el partido más cerrado y orientado a los forwards de los dos.

Gales sufrió para llegar a esta instancia pero demostró, una vez más, el temple para sobreponerse situaciones adversas y jugar hasta el minuto 80. Sudáfrica es el único de los cuatro que no está invicto, ya que cayó en el debut ante All Blacks. Desde entonces fue creciendo y ante Japón mostró su mejor versión, arrollando con los forwards y capitalizando los espacios con sus backs. Aparece en principio como el más completo de los dos, aunque domingo no tendrán al desequilibrante wing Cheslin Kolbe, lesionado.

Será el tercer choque consecutivo entre ambos en Mundiales. Los anteriores los ganó Sudáfrica, aunque por escaso margen y con definiciones sobre el final. En la clasificación de 2011 fue 17-16 con un try de Francois Hougaard a 15 minutos del final. En los cuartos de 2015 fue 23-19 gracias a la conquista de Fourie du Preez a 6 del cierre. Aunque Gales puede aferrarse de otra estadística: desde entonces ganó los cuatro partidos que jugaron entre sí y cinco de los últimos seis, cuando solo había ganado uno de los primeros 29.

 

Fuente: www.lanación.com