El Mundial de Japón entró en la etapa de eliminación directa y, por primera vez desde 2003, la Argentina no será parte de ella. Después de alcanzar las semifinales en 2007 y 2015, y de caer en cuartos de final con el campeón Nueva Zelanda, en 2011, los Pumas no lograron sortear la fase de grupos. A una semana de la eliminación, LA NACION habló con distintos referentes para analizar lo que dejó Japón 2019, el presente y el futuro del seleccionado.

«Siento tristeza y bronca de no haber visto al equipo que yo creía, que sé que está, pero que claramente en el Mundial no estuvo» fue la primera impresión de Ignacio Corleto. Como Nani, la sensación general fue que el equipo no alcanzó su mayor potencial. «Las expectativas que tenía eran mayores y no lo digo por los resultados solamente, sino también por el juego; el equipo no pudo mantener 80 minutos a un nivel alto» explicó Rolando Martin. «No es un buen resultado, lamentablemente, sobre todo porque el rugby argentino llegó con mucha ilusión», sostuvo Fabián Turnes. «El Mundial no fue el esperado por todos y por eso te agarra un bajón. Porque el equipo tiene un nivel al que le costó llegar con mucho esfuerzo de parte de los clubes y los jugadores», expresó Eliseo Branca.

Para la mayoría, perder el partido con Francia resultó fundamental. «La verdad es que jugamos mal y perder con Francia fue un golpe anímico muy importante. Llegamos al partido con Inglaterra con mucha presión y encima, jugar con 14, fue un extra para terminar con la ilusión de ganar el partido», expresó Héctor «Pochola» Silva. «No salieron las cosas como se habían planeado. Teníamos desafíos importantes con Francia e Inglaterra, que son dos cosas diferentes. Con Francia las cosas salieron muy mal en el primer tiempo y eso condicionó; fue buena la remontada pero no alcanzó. Con Inglaterra, desgraciadamente lo que pasó con Lavanini condicionó y sentenció el partido», expuso Federico MéndezLeonardo Senatore, en tanto, fue algo más optimista: «Pienso que teníamos una zona muy difícil y que, aunque no pudimos ver la mejor versión de este equipo, así y todo pudimos haber clasificado. Pero los rivales también juegan».

Con respecto al juego, el no haber podido sostener el nivel de Jaguares y las fallas en defensa fue lo que más sorprendió. «Hubo pasajes de buen rugby pero no por lapsos prolongados, esa inconsistencia hizo que no mostrara todo lo que había insinuado durante la temporada con Jaguares. Me llamó la atención el aspecto defensivo, en donde no hubo un tackle contundente, y eso fue un punto alto del equipo durante la temporada», esgrimió el Yankee Martin. «El año de Jaguares nos dio la ilusión de que este equipo podía jugar con cualquiera pero jugar en Jaguares ni se le acerca a jugar a los Pumas. Si Jaguares llegaba a cuartos, en lugar de a la final, no pasaba nada. Ahora, los Pumas es el equipo nacional y la camiseta pesa diez veces más, tanto para los que juegan como para quienes dirigen», sumó el Chino Turnes. «Vi muchos jugadores que no estaban del todo contentos o compenetrados con lo que se proponía, sobre todo en los sistemas defensivos de marca», dijo Méndez, aunque también destacó algunos aspectos de juego: «Vi que se mejoró en lo que venía siendo el punto más flaco, que fue el scrum, y también en el maul y el line out».

 

Fuente: www.lanación.com