Sudáfrica derrotó este domingo por 19-16 a Gales en una ajustada semifinal del Mundial de rugby, en Yokohama, y se enfrentará a Inglaterra en la final. Con este resultado, Sudáfrica buscará su tercera copa mundial, después de las que consiguió en 1995 y en 2007.

El partido arrancó con muchas peleas en el cuerpo a cuerpo, balones al aire en terreno de nadie y unos galeses que parecían más capaces de encontrar espacios, aunque fue Sudáfrica la primera en adelantarse gracias a un ataque bien coordinado que fue frenado con un penal y convertido por Handre Pollard (0-3, m.15).

Los Dragones Rojos se movían con criterio y rapidez y se asomaban a la línea de ensayo desde su banda izquierda. Una de esas jugadas derivó en un ruck y en penal que permitió igualar a los galeses, materializado por Dan Biggar (3-3, m.18).

El duelo se daba principalmente por alto y con los pies, y de este modo los Springboks volvieron a adelantarse con un penal originado en un scrum y bien pateado por Pollard (3-6, m.20). La delantera africana generaba peligro cuando lograba hilvanar pases y, sobre todo, cuando aparecía el medio melé Faf De Klerk, uno de los mejores hombres de los Springboks en este torneo.

Los sudafricanos también causaban muchos problemas a los galeses en el maul, y en uno de ellos el árbitro decretó otro penal que permitió a Pollard estirar la diferencia poco antes del descanso (3-9, m.34). Gales, de nuevo de penal, pudo reducir la distancia en el último minuto del primer tiempo por medio de Biggar (6-9).

La segunda mitad comenzó como un calco de la primera, con otra transformación del mismo lanzador galés en un penal que igualó el resultado (9-9, m.45) y después de que los Dragones Rojos realizaran dos cambios por lesión.

Los Springboks, con tres nuevos jugadores de recambio, recurrían a su potencia en el maul para ganar metros, y a la salida de uno de ellos fue que Damián De Allende logró el try tras escaparse de hasta tres rivales. Pollard convirtió y puso el marcador en 9-16 (m.57).

Los galeses devolvieron el golpe tras una larga ofensiva controlada en sucesivas ocasiones por el muro sudafricano, hasta que Josh Adams halló un hueco hacia la línea de try (14-16, m.65), a la que sumó dos puntos Leigh Halfpenny en la conversión para igualar el marcador.

Así, las dos selecciones estaban empatadas (16-16) a cinco minutos para el final, cuando el apertura Handré Pollard le dio la clasificación a su equipo al anotar un penal a 35 metros de distancia de los postes.

Poco pudieron hacer ya los galeses, ya que sus rivales lograron llevar la guinda a su terreno y forzar un scrum para un nuevo penal enviado al lateral antes del pitido final.

Gales y Sudáfrica se habían visto las caras en los dos mundiales anteriores, en la fase de grupos de 2011 y en los cuartos de final de 2015, con sendas victorias para los Springboks. Sin embargo, los Dragones Rojos habían ganado los últimos cuatro encuentros disputados desde entonces contra los Springboks, una tendencia que se rompió hoy.

El partido definitorio se disputará el próximo sábado desde las 6 (hora argentina), también en Yokohama. Antes Inglaterra había pasado a la final tras vencer a Nueva Zelanda, el favorito del torneo, por 19-7, con lo que cortó un reinado de 12 años de los All Blacks en el rugby mundial.

 

Fuente: www.clarín.com