En un partido deslucido en el que ambos equipos jugaron al error del rival, Sudáfrica tuvo más entereza en el cierre y venció 19-16 a Gales para acceder a la final del Mundial de rugby de Japón 2019, donde el próximo sábado a las 6 se enfrentará a Inglaterra en Yokohama.

Así, se repite la final de Francia 2007, cuando Sudáfrica venció a Inglaterra 15-6 en un partido sin tries en el Stade de France de París. Aquella vez los Springboks llegaban invictos y habían vencido a los ingleses en el debut. Ahora, los favoritos son los europeos, ya que no perdieron en la competencia y vienen de apabullar a Nueva Zelanda, que había comenzado la campaña imponiéndose a Sudáfrica.

Campeón en 1995 y 2007, Sudáfrica llega a su tercera final, como ocurre cada 12 años desde que participa de los Mundiales (fue marginada en 1987 ni 1991 por su política del Apartheid).

Un try de Damian de Allende y 14 puntos con el pie de Handré Pollard, que tuvo 100% de efectividad en sus envíos a los palos (cuatro penales y un gol), fue suficiente para que los Springboks superaran a los aguerridos galeses en un encuentro sin demasiadas luces en el International Stadium de Yokohama.

Con este triunfo, Sudáfrica cortó así una racha de cuatro derrotas consecutivas ante Gales, aunque prolongó su seguidilla de victorias en Mundiales. Como en los dos anteriores, se impuso ajustadamente y sobre el final. La definición recién llegó a cinco del cierre, cuando Pollard quebró la igualdad con un penal.

Más allá de la paridad general y la ausencia de jugadas destacadas, la victoria de Sudáfrica resultó merecida, ya que fue quien insinuó mayor peligro cada vez que tomó contacto con la pelota.

Como se preveía, el partido fue un duelo táctico en el que ninguno se atrevió a arriesgar ni un poquito. Los dos jugaron al error del rival y el kick parecía el único recurso que tenían los dos equipos (hubo 81 patadas en total), aunque ni siquiera lo ejecutaron de manera efectiva. El desequilibrio sobrevino antes por las fallas en la recepción de las patadas que cometieron ambos.

Sudáfrica mostró un poco más de atrevimiento para contraatacar y se insinuó superior en las formaciones fijas, pero no le alcanzó más que para sacar una ventaja leve (9-3), que Gales anuló siendo más incisivo y efectivo el poco tiempo que tuvo control de la pelota en territorio rival.

Así fue hasta los 15 minutos del segundo tiempo, cuando el partido estaba 9-9. Sudáfrica encontró su try a través de la misma fórmula que lo trajo hasta aquí: penal, line-out en territorio rival, el maul que le da envión, Malcolm Marx que interviene un par de veces en la misma jugada para ganar metros, lo mismo que Pollard, y De Allende, el mejor sudafricano en los últimos dos partidos, que se carga tres tackleadores para cruzar el in-goal.

La respuesta de Gales fue inmediata. Recuperó la pelota ganando un penal en el breakdown, estuvo cinco minutos atacando a cinco yardas del in-goal rival hasta que los sudafricanos cometieron un error táctico en defensa y Josh Adams, el tryman del Mundial hasta aquí con seis conquistas, quedó solo en la punta. La esquinada conversión de Leigh Halfpenny dejó el partido igualado en 16, con poco más de 10 minutos por jugar.

El cierre fue dramático, propio de los antecedentes de estos dos equipos en Mundiales. Gales tuvo su chance cuando se puso en ataque por un penal del ingresado Francois Louw, pero la defensa de Sudáfrica lo mandó para atrás y debió conformarse con un intento de drop forzado, que Rhys Patchell falló malamente. Luego el propio Louw pescó una pelota en el ruck y le dio el penal que puso a su equipo en ataque.

Otra vez los Springboks apelaron a su fórmula: line-out y maul arrasador, que derivó en otro penal. Pollard no falló y puso el 19-16 final. Los últimos cuatro minutos se jugaron en territorio de Gales, que deberá conformarse con el partido por el tercer puesto por tercera vez en su historia (medalla de bronce que consiguió en 1987 y perdió en 2011).

Los ingleses y los Springboks volverán a verse las caras en una final, como en la edición de 2007, donde se impusieron los sudafricanos (15-6) para lograr su segunda corona mundial.

Doce años más tarde, Sudáfrica, también campeona en 1995, vuelve a una final tras un encuentro trabado y plagado de faltas. Las dos selecciones iban empatadas (16-16) a cinco minutos para el final, cuando el apertura Handré Pollard dio la clasificación a su equipo al anotar un penal a 35 metros de distancia de los postes galeses.

Pollard fue el autor de 14 de los 19 puntos de su selección. El único try sudafricano fue obra del centro Damian De Allende (57), mientras que el wing Josh Adams posó el único try galés (65).

 

Fuente: www.lanación.com