En dos naufragios murieron 170 personas que viajaban a bordo de precarias barcazas de goma, confirmando la fama terrible del Mediterráneo como “cementerio de migrantes”. Otros tres “gomones” partieron de Libia pero dos fueron capturados por naves de ese país, mientras que la tercera –con 47 personas– fue rescatada por una nave humanitaria alemana que pide ahora a los europeos un puerto para desembarcarlos.

La enésima tragedia desató fuertes polémicas en Italia. El alcalde de Palermo, Leoluca Orlando, acusó al gobierno populista, especialmente al ministro del Interior, Matteo Salvini, de practicar una política inhumana. “Algún día se hará aquí otro proceso de Nuremberg”, afirmó Orlando, aludiendo al juicio que se realizó al fin de la Segunda Guerra Mundial a los jefes nazis.

Por su parte, el otro líder del gobierno populista, Luigi Di Maio, echó las culpas de la situación a Francia, que mantiene la colonización de Africa y “es el responsable de su empobrecimiento”.

Primero las autoridades libias y más tarde un avión y un helicóptero militares italianos avistaron un “gomone” en el que, según los libios, navegaban unas cincuenta personas. El helicóptero logró rescatar los únicos tres superstitos, aferrados a los salvavidas que les arrojó el avión militar italiano.

Los tres fueron llevados a la isla de Lampedusa y allí contaron que en la barcaza de goma, que se había desinflado tras diez horas de navegación desde Libia, iban 120 personas. Entre ellas, había diez mujeres, una embarazada, y dos bebés de algunos meses.

Naves italianas y mercantiles que acudieron a la zona no encontraron otros sobrevivientes, por lo que el saldo final de migrantos muertos es de 117.

El otro nufragio costó la vida de 53 prófugos que intentaban alcanzar Europa por la ruta del Mediterráneo occidental, en dirección a España. Solo un sobreviviente pudo ser rescatado por un pesquero marroquí y llevado a ese país nordafricano. Naves españolas y marroquíes han patrullado largamente la zona a la búsqueda de otros sobrevivientes, pero sin resultado.

El ministro del Interior, Matteo Salvini, que ha impuesto la línea dura del cierre de los puertos italianos a los migrantes, dijo que las culpas son de las naves de las organizaciones humanitarias. “Ellos vuelven al mar, los delincuentes que llevan a los prófugos hacen sus sucios negocios y las personas vuelven a morir”.

El presidente de la República, Sergio Mattarella expresó su “profundo dolor”, mientras que el titular de la Cámara de Diputados dijo que la prioridad absoluta era salvar vidas en peligro en el mar. La ministra de la Defensa, Elisabetta Trenta, lanzó un llamado a Europa para que “no se quede solo a mirar lo que pasa e intervenga”. La Unión Europea no logra el consenso de sus 28 socios para distribuir entre ellos las prófugos rescatados en el Mediterráneo.

En los primeros 16 días de enero, antes de los últimos dos naufragios en los que murieron 170 personas, perecieron ahogados en el Mediterráneo 83 prófugos. La cifra de migrantes llegados en estos 16 días se duplicó respecto al año pasado, con 4.216 personas, que en su 80% llegaron a España pues Italia desde hace más de un año ha cerrado sus fronteras marítimas gracias a un acuerdo con la caótica Libia. En solo tres días la semana pasada arribaron a España 3.367 prófugos.

 

Fuente: www.clarín.com