El exboxeador, campeón mundial en seis categorías, sostuvo que estaba haciendo mediciones para evaluar la viabilidad de su candidatura para 2020.

“¿Por qué no yo?”, se pregunta Oscar de la Hoya. Si lo logró Ronald Reagan, un modesto actor de películas clase B; si lo consiguió Donald Trump, un excéntrico magnate que alcanzó su pico de popularidad gracias a un reality show televisivo, ¿por qué no él? El ex boxeador aseguró que estaba meditando la posibilidad presentarse como precandidato a la presidencia de Estados Unidos en 2020.

“Millones de personas me dijeron: ‘¿Por qué no te presentás a las elecciones? ¿Por qué no te levantás y alzás la voz?’ Y obviamente cuando uno es presidente tiene la voz más alta”, afirmó el múltiple campeón mundial en una entrevista publicada en el sitio web TMZ.

“Lo digo muy, muy en serio”, enfatizó el expúgil, quien aseguró que ya durante su época de boxeador profesional le preguntaban en repetidas ocasiones por qué no aspiraba a la presidencia del país en que nació hace 45 años.

El boxeador, nacido en Los ángeles e hijo de padres mexicanos, contó que estaba organizando un equipo de trabajo para explorar qué posibilidades tendría y si la candidatura tendría sentido. “Si los números son correctos y me dicen que se ve bien, entonces lo haré”, aseguró.

De la Hoya no es el único personaje público que manifestó su voluntad de competir por la presidencia: el rapero Kanye West había dicho en 2015 que se presentaría en 2020, aunque recientemente retrasó su idea hasta 2024.

Ganador de una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y campeón del mundo en seis categorías como púgil profesional, el Niño de Oro abandonó la actividad tras caer por nocaut técnico en el octavo round frente al filipino Manny Pacquiao en diciembre de 2008 en Las Vegas.

Desde entonces se ha enfocado en el desarrollo de su empresa promotora, Golden Boy Promotions. Además ha tenido que batallar contra su adicción al alcohol y a la cocaína, según reveló en una entrevista en 2011, tras someterse a un tratamiento de rehabilitación.

“Mis drogas fueron la cocaína y el alcohol, de las que dependí más en los últimos dos años y medio”, contó. Y admitió que alguna vez barajó la posibilidad del suicidio: “En una de esas noches en que estaba borracho, me pregunté: ‘¿Vale la pena seguir viviendo?’. No soy capaz de hacer algo así, pero lo pensé”.

Fuente: Clarín