Afincado en Europa desde hace 8 años, el delantero vio de cerca a los jóvenes cracks que mostró Bélgica en Rusia 2018 y este viernes convirtió el gol del triunfo de Reims sobre Lyon en la Ligue 1. «Los hinchas nos exigen jugar lindo», confiesa.

Febrero de 2009. Córdoba. Belgrano recibía a Instituto por la 21ª fecha de la Primera B Nacional. El Pirata y la Gloria animaban el torneo: Belgrano tenía 33 puntos e Instituto, 31. A tiro de los cordobeses estaba la segunda plaza de ascenso a Primera, que ocupaba Atlético Tucumán con 34. Para colmo, Talleres se ubicaba cuarto, con 32. La tensión propia de un clásico aumentaba. Sólo servía ganar.

Transcurrían 31 minutos cuando el lateral derecho Martín Pautasso habilitó a Pablo Chavarría en el área gloriosa. Con el taco y de espaldas, el delantero enganchó hacia adentro sobre la marca de Tomás Charles, luego tocó sutilmente la pelota para quitarse a su marcador de encima, se perfiló y remató al palo derecho de Laureano Tombolini, que no tuvo nada que hacer.

Aquel gol le daría la victoria al Celeste. En total, Chavarría enfrentó tres veces a Instituto y le marcó dos goles. Frente a Talleres, el más característico de los rivales de Belgrano, convirtió un gol en el 1-1 del 18 de octubre de 2008. El nacido en Las Perdices goza de estar invicto en clásicos cordobeses, tanto contra la T como contra la Gloria. Por eso el recuerdo de que de él hay en Alberdi es el mejor.

Pablo Chavarría, junto a su mujer Gisele y sus hijos Bautista y Xiana

Pablo Chavarría, junto a su mujer Gisele y sus hijos Bautista y Xiana

Este mismo Pablo Chavarría que disputó 64 partidos con el Pirata​ y marcó 11 goles es el delantero que en 2010, meses antes del histórico ascenso de Belgrano contra River, emigró a Europa. Y todo cambió en su vida. Tanto que ocho años después se encontró viendo la final del Mundial con su familia en Reims, Francia, donde juega hace dos temporadas.

«Había una movilización importante, pero yo le decía a mi mujer que si fuera Argentina, hubiera sido mucho más lindo. Nosotros vivimos el fútbol de una forma diferente. Una Copa del Mundo para los argentinos se hubiese disfrutado más, porque somos más pasionales«, le desliza a la distancia el goleador de 30 años a Clarín​, que convirtió el gol que le dio la victoria al Reims frente al Lyon por la segunda fecha de la Ligue 1 de Francia. El conjunto de la Champaña es, al menos hasta mañana, el líder del campeonato galo.

Pablo Chavarría festeja el ascenso del Stade Reims con sus compañeros.

Pablo Chavarría festeja el ascenso del Stade Reims con sus compañeros.

-¿Cómo describirías el fútbol francés?

-La Ligue 1 es superior a la Superliga argentina. Todos los equipos intentan jugar desde abajo y tanto los arqueros como los centrales son muy técnicos y juegan bien con los pies. Es un fútbol muy ofensivo, pero se utilizan menos las individualidades que en el fútbol argentino. Hay mucho juego colectivo.

-¿O sea que el estilo de juego de la Selección de Didier Deschamps tuvo más que ver con sus jugadores que con el fútbol francés?

-Sí, puede ser. Francia tenía jugadores como para tener posesión de pelota, pero le servía más darle la pelota al rival y explotar los contraataques con jugadores muy rápidos como Mbappé, Dembelé o Griezmann. Eran excelentes las transiciones de defensa a ataque y en cada contraataque pesaban las individualidades. Además, su primer defensor era Giroud, el «9».

Tras una campaña histórica, que incluyó récord en puntos, goles y efectividad defensiva, el Stade de Reims de Chavarría regresó a la Ligue 1 luego de haber descendido en 2016.

Si bien los años recientes del equipo han sido pobres en cuanto a resultados, tiene una rica historia: ha ganado seis ligas francesas, cinco entre 1952 y 1962. El juego desplegado por el Reims en aquella década hizo que se inventara el término «fútbol champagne», un juego de palabras que mezclaba el juego fino del equipo con la masiva producción de vino espumante en la Champaña francesa.

Pablo Chavarría, del Reims, con el trofeo de la Ligue 2 2017/2018

Pablo Chavarría, del Reims, con el trofeo de la Ligue 2 2017/2018

El conjunto del Gran Este, que contaba con figuras como Raymond Kopa y Just Fontaine, jugó dos de las cuatro primeras finales de la Copa de Europa, en 1956 y en 1959, ambas con derrotas ante el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano.

«En la ciudad están todos muy contentos porque el equipo hizo una campaña bárbara, pero ahora empieza otra realidad. Llegaron buenos refuerzos, pero se nos fueron jugadores clave. Esperemos estar a la altura de la Ligue 1. Tenemos que mejorar todo, pero pienso que vamos a hacer un buen año», detalla Pablo.

Chavarría celebra el gol de este viernes para Reims.
Foto: AFP

Chavarría celebra el gol de este viernes para Reims. Foto: AFP

-¿Hay una cierta exigencia en cuanto al juego de Reims por su historia?

-​No tanto. Acá la gente es más espectadora que realmente hincha. Van a la cancha a disfrutar del buen fútbol y hay que jugar bien. Si no estás entre los primeros puestos, te lo hacen notar. Nosotros teníamos partidos en los que hacíamos un mal primer tiempo y nos íbamos silbados. Te exigen que juegues lindo y para jugar lindo en la Ligue 1 tenés que tener buena posesión y buen dominio de la pelota.

-Ya jugaste en la Ligue 1 con Racing de Lens. ¿Cómo se vive la diferencia de calidad con un monstruo como Paris Saint-Germain?

-Al PSG se le puede ganar y Mónaco lo ha demostrado. Traen jugadores que son los mejores del mundo y la diferencia se ve, pero son partidos. Hay partidos en los que te puede salir todo y podés ganar. Lo que es casi seguro es que al final del campeonato estén ellos arriba.

Chavarría llegó en 2013 a Lens y pasó a Reims en 2016, pero había jugado desde 2010 en Bélgica. Primero en Anderlecht, donde fue compañero de  Lucas Biglia, Matías Suárez y Pier Barrios, y luego en Eupen y en Cortrique.

«Mis primeros seis meses en Anderlecht fueron muy complicados. Con el idioma se hacía difícil vivir. Era imposible comunicarme con el técnico. Por suerte Biglia y Suárez me ayudaban, pero esos meses de verdad la pasé mal. Después me fui a préstamo, primero a Eupen y después dos años a Cortrique. Anduve muy bien y jugué la final de Copa de Bélgica con un equipo chico, algo que fue histórico«, rememora Pablo.

Pablo Chavarria jugó en Lens en 2015.
Foto: AFP

Pablo Chavarria jugó en Lens en 2015. Foto: AFP

-¿Cómo viste el trabajo en juveniles de los equipos belgas, que les ha permitido dar a luz a una generación excelente de futbolistas?

-En Europa se hace mucho trabajo técnico con los juveniles. Lo ves en los jugadores que llegan a Primera: técnicamente están muy preparados. Se trabaja mucho con la formación y por eso tanto Bélgica como Francia nos superaron en formar más jugadores.

Pablo Chavarría festeja un gol con un adolescente Romelu Lukaku durante sus tiempos en Anderlecht.

Pablo Chavarría festeja un gol con un adolescente Romelu Lukaku durante sus tiempos en Anderlecht.

-Fuiste compañero de Romelu Lukaku en tus inicios en Anderlecht…

-Ya se veía que era un crack por naturaleza, un goleador. Progresó mucho técnicamente en estos años, mejoró su control de pelota y eso le sirve porque es un jugador muy potente. Ya a los 17 años tenía un físico importante y sacaba diferencias con eso. Obviamente que ahora es uno de los mejores centrodelanteros del mundo. Por más que él era más chico, yo aprendía mucho de él.

A Chavarría se le nota que le gusta el fútbol, que disfruta de hablar de fútbol. Por eso, enseguida agrega: «También jugué contra Kevin De Bruyne y Thibaut Courtois cuando estaban en Genk y contra Axel Witsel, que estaba en Standard Lieja. En Lens, antes que yo llegara estuvo Thorgan, el hermano de Eden Hazard, que también jugó el Mundial, y por lo que me contaban mis compañeros se notaba que también era un crack. Se veía venir una gran camada de jugadores belgas porque con 20 años ya marcaban diferencias«.

A ocho años de su llegada a Europa, Pablo Chavarría disfruta el camino recorrido, sobre todo porque no fue todo color de rosas. ​»Mis primeros años fueron difíciles, pero la experiencia también es una parte importante de la vida del jugador de fútbol», reflexiona.

Pablo Chavarría (medio), junto a Lucas Biglia y a Matías Suárez en sus tiempos en el Anderlecht

Pablo Chavarría (medio), junto a Lucas Biglia y a Matías Suárez en sus tiempos en el Anderlecht

Las malas pasaron y llegó el tiempo de vivir el mejor momento de su carrera. «Este año no tuve ninguna lesión y además terminé jugando de delantero, que es mi puesto natural -se regocija-. Por años me habían hecho jugar de carrilero o de extremo. Hice catorce goles en la Ligue 2 y espero marcar más en la Ligue 1».

Asentado en Reims, la tranquilidad no la cambia por nada. Y tiene motivos. «Es la ciudad que más disfruto de todas en las que viví. También me acostumbré al frío -reconoce-. No me olvido más cuando con Anderlecht fuimos a jugar contra Zenit en San Petersburgo y ¡hacían 23 grados bajo cero!»

Una anécdota más de otro argentino que surca el mundo en canchas de fútbol.

Pablo Chavarría junto a la categoría 88 de Belgrano: Gustavo Bulacio,Claudio Gallardo,Adrian Maidana, Jorge Soracio y Matias Suárez.

Pablo Chavarría junto a la categoría 88 de Belgrano: Gustavo Bulacio,Claudio Gallardo,Adrian Maidana, Jorge Soracio y Matias Suárez.

Lejos de Córdoba, cerca de Belgrano

-¿Cómo fue que tres jugadores de Belgrano terminaron en Anderlecht en 2010?

-Suárez había venido en 2008 y creo que gracias a él me vieron a mí, que exploté en el campeonato siguiente a que él se fuera. Pier Barrios fue a préstamo durante seis meses y se volvió.

-Con Matías Suárez no sólo compartiste plantel profesional, sino también categoría.

-La ’88 de Belgrano era una muy buena categoría. Hernán Hechalar, Adrián Maidana, Matías Ochoa, Javier Liendo, Pablo Rudisi, Suárez y yo, entre otros. Cuando llegué a Belgrano, a los 14, todavía no competíamos en AFA. Salíamos campeones de la Liga cordobesa. En Sexta entramos en torneos de AFA, perdimos en la última fecha con Boca en Córdoba y eso nos quitó la chance de ser campeones nacionales. Pero más allá de eso, la ’88 fue una de las mejores categorías que tuvo Belgrano.​ ​

Pablo Chavarría festeja un gol con Belgrano en el clásico cordobés contra Talleres.

Pablo Chavarría festeja un gol con Belgrano en el clásico cordobés contra Talleres.

​-De afuera da la sensación de que Suárez volvió a Belgrano justo en un momento en el que el Celeste se estancó un poco. ¿Cómo lo ves?

-A Suárez le tocó volver en un momento de un cambio muy grande de plantel. Se fueron muchos de los jugadores que habían logrado el ascenso y los subcampeonatos de 2011 y 2013 -con 36 puntos, la de Belgrano en 2013 es la mejor campaña de la historia de un equipo cordobés en torneos cortos, junto con la de Talleres en 2001-. Le tocó estar en un momento difícil y se bancó las críticas. Este año va a estar mejor. El otro día vi el partido con Talleres y anduvo muy bien, hizo un gol, dio una asistencia y lo vi bastante rápido.

«Pienso que Belgrano va a hacer un buen torneo«, añade enseguida Chavarría. «Se reforzó bien. Es una liga difícil la argentina y Belgrano debe sumar una buena cantidad de puntos porque se juega el descenso. Llegaron jugadores con historia como Miguel Martínez o Rigamonti, con quienes fui compañero. Son jugadores importantes, con experiencia».

– ¿Ves cambiado al club a la distancia?

​-Siempre progresa Belgrano. Desde que llegó Armando Pérez hay un cambio muy grande. Puedo dar fe que cuando estuve el club no era lo mismo que ahora. Recuerdo que Pérez puso el hotel de Inaudi para los chicos de juveniles que veníamos de afuera y eso nos cambió la vida. Después entramos en torneos de AFA y crecimos en competencia. Los jugadores que se formaron en estos años y que se siguen formando le han dado mucho al club.

-¿Qué tan cerca estuviste de volver a Belgrano en 2016?

-Cerca. Ya había hablado con los dirigentes y con mi representante porque tenía muchas ganas de volver y estaba libre. En el medio apareció Reims y cerré con ellos. No me gusta crear falsas expectativas pero siempre digo que mi idea es volver a Belgrano para jugar con el Celeste en Primera. Es una deuda que tengo. Pero en el fútbol nunca se sabe. En aquel momento también apareció Independiente y capaz si no cerraba en Reims y no nos podíamos de acuerdo con Belgrano, terminaba jugando en el Rojo​. Pero mi idea es volver a Belgrano en algún momento.

Pablo Chavarría sostiene el cartel "No Maten al Fútbol del Interior", en apoyo a los jugadores de los ex Federales B y C. A su lado, el brasileño Diego Rigonato.

Pablo Chavarría sostiene el cartel «No Maten al Fútbol del Interior», en apoyo a los jugadores de los ex Federales B y C. A su lado, el brasileño Diego Rigonato.

El apoyo al fútbol federal

Una de las fotos del Instagram de Pablo lo muestra junto al brasileño Diego Rigonato sosteniendo un cartel que reza: «No maten al fútbol del Interior», en referencia a la reestructuración del fútbol de Ascenso, que reemplazó los viejos Federales B y C por el nuevo torneo Regional Federal Amateur. Así, más de 3.000 jugadores que competían en categorías de AFA pasarán a jugar en sus ligas locales, con la consecuente caída en sus sueldos.

​»Danilo Carando, el delantero que estaba en el equipo de Maradona en Dubai, me mandó el cartel para hacer la foto en apoyo al reclamo. Me saqué la foto porque uno piensa en cada jugador, en el esfuerzo que hacen. Me podría haber pasado a mí o a cualquiera. Que se termine el fútbol del Interior es algo que repercute mucho en todos los jugadores y afecta a sus familias. Por eso me solidaricé», relata Chavarría.

 

Fuente: Clarín