Olor a humo, calor sofocante, falta de oxígeno, pero ninguna alarma. Quienes vivían en el hotel Las Naciones se enteraron del incendio por llantos de chicos, gritos de vecinos y, finalmente, la Policía que golpeaba la puerta para evacuar. Algunos, menos afortunados, no llegaron suficientemente a tiempo para el aviso, como una mujer de 55 años, que murió en el hospital, y tres heridos graves. También falleció una policía, Roxana Trochel (30), que había entrado a la torre para cumplir tareas de rescate.

Las llamas habían comenzado pocos minutos después de las 16 de este viernes en el palier de la quinta planta del hotel, ubicado en una torre de 28 pisos en Corrientes y Esmeralda y que también cuenta con oficinas. Incluso muchas piezas se alquilan como habitaciones. Al poco tiempo el fuego se extendió a plantas superiores. Y así fue como pasadas las 19 la Policía de la Ciudad confirmó que una mujer de 55 años murió. Había llegado al Ramos Mejía con quemaduras graves y después de haber inhalado mucho humo. La oficial Trochel, en tanto, falleció por las heridas en el Argerich. Prestaba servicio en la Comisaría Comunal 4 y esta tarde había entrado a la torre a ayudar en el rescate. Estaba casada y tenía tres hijos.

Hay además tres personas con quemaduras graves, dos hombres y una mujer, que permanecen en terapia intensiva en el Argerich. Y otros 44 pacientes, que fueron trasladados a ese hospital y al Fernández, Rivadavia, Ramos Mejía, Penna, Tornú y Durand, por quemaduras e inhalación de humo. Por este último motivo también fueron atendidas otras 60 personas en el lugar del hecho.

Según pudo reconstruir Clarín, en la mayoría de habitaciones alquiladas residen venezolanos. De hecho, ya caída la tarde, un grupo numeroso se había juntado a una cuadra, en Lavalle y Esmeralda, y reclamaba poder entrar al edificio a buscar sus pertenencias.

La gran cantidad de curiosos que llegaron a la zona alertados por la magnitud del incendio dificultaron las tareas de rescate, por lo que se dispuso un fuerte cordón policial. Al principio lo que reinaba era la confusión dentro y fuera del edificio, en una zona transitada por miles de personas por día. Allí trabajaron cuatro dotaciones de Bomberos, dos de la Ciudad y otros dos de la Policía Federal, además de más de 17 ambulancias del SAME.

Una de las primeras en dar su testimonio fuera de la torre fue Gabriela, la kiosquera de enfrente, cuando todavía no se conocían las dimensiones del caso. «Vi gente asomada por la ventana pidiendo ayuda, a los gritos. Veíamos las bocanadas de humo negro. Por algún motivo la gente no podía salir de ninguno de los pisos«, contó en diálogo con TN. Y agregó que hasta las 16.30 había personas pidiendo ayuda, «vinieron los Bomberos, que evacuaron a la gente, que salía desmayada. Había chicos de 6 o 7 años».

Con el correr de los minutos se conoció la verdadera magnitud del hecho. Una que hasta sus propios protagonistas ignoraban al principio. “Sentimos ruidos y salimos a ver qué era, pero nunca sonaron alarmas. Empezamos a bajar por las escaleras llenas de humo y en uno de los pisos vimos a un señor de mantenimiento que estaba muy quemado en la cara y las piernas”, contó a Clarín Elizabeth (33), venezolana, que había llegado hacía tres días al edificio. 
Tampoco sabía qué hacer Daniela (35), argentina, que recurrió a un truco de emergencia en un intento por frenar el humo. «Estaba en el piso 12 pero no podía salir porque ya estaba todo negro. Puse toallas mojadas contra la rendija de la puerta y cerré todo, porque el departamento es alfombrado y eso prende enseguida», describió en diálogo con este diario, aún envuelta en su toallón. Después de minutos que parecieron horas, vio llegar a los Bomberos y empezó a gritar «a ver si alguien me veía y me decía qué hacer».

«Nos ahogábamos por el humo, que nos quemaba la garganta. Tuve que amarrarme la camisa en la cara para bajar. Vivo con otros dos amigos venezolanos pero uno de ellos volvió a buscar dinero y ahora no sabemos nada de él», relató Jhomberth Camacaro (19), quien reside allí hace seis meses. Y que no sabe cuándo podrá regresar para buscar todas sus cosas.

Es el caso también de Leonel Berman (19), que estaba en el edificio por casualidad: vive lejos, pero fue a pasar algunas horas en el departamento de su tía, que está de vacaciones, después de una entrevista laboral. Cuando salía de la ducha escuchó que la policía le golpeaba la puerta, alcanzó a vestirse (no a calzarse) y salió corriendo para descender los 15 pisos que lo separaban del afuera. “No oí alarmas ni nada”, reconoció. Y se preguntó cómo volvería a su casa, sin plata, tarjeta SUBE ni calzados.

Fuente: www.clarín.com