El cordobés es la figura de la Argentina de Lionel Scaloni en el partido frente a México.

La sonrisa lo acompaña a cada rincón del búnker de la Selección situado entre las sierras de Salsipuedes, a 40 kilómetros de la ciudad capital cordobesa. Paulo Dybala está en su tierra, con el equipo de su país y satisfecho después de haber recibido una cantidad de afecto que nunca llega a empalagar cuando viene de las personas que uno quiere. El nacido en Laguna Larga festejó su cumpleaños 25 apenas llegó la delegación albiceleste a esta provincia en la noche del viernes.

 

A última hora, después de una cena que fue más tarde de lo habitual porque recién a las 22 el plantel se estaba acomodando en sus habitaciones, llegó la torta para Dybala, el canto de todos sus compañeros y una tablet de obsequio. Antes, durante todo el viernes, ya había leído infinidad de mensajes y saludos de amigos, familiares, de su novia Oriana Sabatini, de compañeros de Juventus, de gente de Instituto -club que lo vio crecer futbolísticamente-.

Todos esperan que La Joya pueda comenzar a relucir en la Argentina. Y qué mejor que este contexto familiar, cálido, calmo, que le brinda su Córdoba natal y este nuevo ciclo en el que el recambio propone refrescar a la Selección.

“Paulo tiene una oportunidad ante su gente, ante su público. No puede tener mejor motivación que esa. Siempre dijimos que posicionalmente es un delantero tirado atrás. Se puede poner por la derecha, por la izquierda o detrás del punta, pero siepre en posiciones ofensivas. El tiende a caer siempre hacia el lado dercho porque le queda mejor para pegarle con la zurda al arco. Nosotros consideramos que debe jugar ahí, porque saca su mejor versión. Creemos que se desbloqueará”, dijo Lionel Scaloni en la conferencia de prensa del jueves.

Y esa es la palabra clave: desbloquearse. Paulo Dybala aún no pudo explotar en la Mayor. Tuvo chances, pero su historia con el conjunto Nacional por ahora no viene dándole muchas alegrías. Con Lionel Messi al lado pasaba desapercibido. Sin Leo, nunca fue el eje que el equipo necesitó. Más allá de su juventud, Dybala quedó también enganchado en ese lastre que no dejó en paz a la generación que supo ser subcampeona del mundo en Brasil. Ahora, apuesta a soltarse, a liberarse, a unirse a la sangre nueva que propone Scaloni, que pretende desbloquearlo.

Mimos le sobran a Dybala. Será titular en este primer duelo ante México en la noche de este viernes (desde las 21) en el Mario Alberto Kempes. Recostado sobre la derecha, pero con libertad para tirarse atrás y moverse por el medio, Paulo intentará manejar los hilos de la Selección y, claro, llegar al gol como lo hace en Italia. México no le hará persecución personal. Lo dijo el DT Ricardo Ferretti: “Va a tener su marca especial donde él caiga. Aunque habrá marca zonal, no personal”.

Y el domingo tendrá otro momento especial. Volverá a la cancha de Instituto puesto que la Selección realizará por la tarde un entrenamiento a puertas abiertas allí. No cualquiera podrá acceder; lo harán juveniles de la liga cordobesa de fútbol y chicos y chicas de instituciones sociales invitados especialmente. En total serán unos 15 mil pibes. También, algunos socios de Instituto tendrán el privilegio ya que el club organizará sorteos para los que tengan su cuota al día.

Hace poquito, Dybala estuvo en una práctica del equipo de La Gloria. Fue el 7 de julio, tras la eliminación del Mundial. El cordobés se refugió con los suyos para recuperar el ánimo y visitó al club que lo formó y en el que anotó 17 goles antes de dar el salto a Europa. Esta vez retornará vestido de argentino, rodeado de afecto, con ganas de activarse de una buena vez con la Selección.

Fuente: Clarín