SANTIAGO, Chile.- En medio de la sexta semana de protestas sociales, y con un nivel de aprobación en caída, el presidente chileno, Sebastián Piñera, intensificó su ofensiva para ampliar la seguridad militar y hoy enviará al Congreso un proyecto de ley para que los militares controlen la infraestructura pública sin tener que decretar el estado de emergencia.

Ante las críticas de la oposición por «poner nafta al fuego» y de algunos parlamentarios que catalogaron la medida incluso como «inconstitucional», el mandatario profundizó el anuncio que realizó anteayer, cuando presentó la idea de modificar la ley orgánica constitucional de las Fuerzas Armadas para que los militares colaboren con la protección de dicha infraestructura, incluyendo servicios públicos esenciales e instalaciones policiales.

«Lo que busca no es que los militares salgan a las calles como dicen algunos, sino permitir que los militares puedan colaborar en la protección de lo que se llama ‘infraestructura crítica’, y esto poder hacerlo sin necesidad de decretar estado de emergencia y sin restringir las libertades y los derechos de todos los chilenos», dijo Piñera, enfrentando la naciente polémica y enfatizando la importancia de contar con una mayor cantidad de uniformados «como lo hacen en desastres naturales o cuando colaboran en apagar incendios».

El jefe de Estado, además, descartó de plano que las Fuerzas Armada tengan labores relacionadas con el manejo del orden público. «Esa tarea le corresponde a los carabineros y la Policía de Investigaciones, pero sí estamos planteando, como existen prácticamente en todas las democracias desarrolladas del mundo, la posibilidad de que nuestras Fuerzas Armadas colaboren en proteger infraestructura crítica que es esencial, es esencial para usted, es esencial para que usted pueda vivir», complementó.

Si bien la idea generó el rechazo de buena parte de la oposición, también sumó apoyos desde la centroizquierda, en particular con la Democracia Cristiana.

«El control del orden público es prioridad, si es necesario que personal del Ejército, sin limitar ningún tipo de derecho ni de desplazamiento, pueda resguardar infraestructura crítica, hay que evaluar esa posibilidad de todas maneras para liberar a Carabineros», declaró Fuad Chahin, presidente de la colectividad.

«Me parece desconcertante, y que no es el camino el desplegar a las Fuerzas Armadas en instalaciones e infraestructura, incluso policiales», contrastó el presidente del Partido por la Democracia (PPD), Heraldo Muñoz.

Durante la tarde, Piñera sostuvo una reunión con los líderes del Poder Legislativo y Judicial para discutir la forma de enfrentar los problemas del orden público. A la cita asistieron el presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito; de la Cámara de Diputados, Iván Flores; del Senado, Jaime Quintana, y el fiscal nacional, Jorge Abbott, quienes también se refirieron a la iniciativa del gobierno.

«Creo que cuando en un Estado de derecho la comunidad se sienta a dialogar y busca un puerto al cual llegar y comprometerse, no se necesitan a las Fuerzas Armadas custodiando nada», dijo Iván Flores, el presidente de la Cámara baja, en La Moneda. «Hay que abrir las puertas y este palacio tiene que hacerlo también a los representantes del movimiento social para tres cosas: dialogar, dialogar y dialogar. Hay conciencia creciente de que se están comenzando a perder empleos en el país, especialmente en pequeñas y medianas empresas, y vemos evidentes señales de un estancamiento económico que llevan al país a un nivel de alto riesgo», agregó el parlamentario que también criticó la velocidad con la que se están tramitando las reformas de la agenda social que presentó Piñera para aplacar el descontento.

Caída histórica

En este contexto, el mandatario recibió un nuevo golpe a su imagen luego que se diera a conocer una encuesta que dio cuenta del histórico desplome de su respaldo ciudadano. La consultora Cadem, históricamente afín a la centroderecha, informó que la aprobación a Piñera cayó a un 12% y la desaprobación subió a 81%, en medio de paros sectoriales y un llamado a huelga general que no contó con una adhesión importante.

Durante la tarde se realizaron nuevas manifestaciones en torno a la Plaza Italia de Santiago que con el correr de las horas, y una vez que finalizó la convocatoria, terminó con enfrentamientos entre policías y manifestantes.

En Concepción, igualmente, se realizó una marcha por el Día internacional de eliminación de la violencia contra la mujer. El panorama se repitió en otras ciudades del país donde también se sucedieron protestas.

Por otra parte, decenas de manifestantes marcharon hacia un centro comercial de la comuna de La Dehesa -una de las más ricas de Chile- luego de que anteayer pobladores del sector que realizaban sus compras increparon duramente a un grupo de personas que llegó a protestar al mall. La reacción tuvo amplia repercusión en las redes y dejó en evidencia la fractura social que sufre Chile tras cumplirse seis semanas de protestas.

 

Fuente: www.lanación.com