Al músico lo asesoraba Sebastián Queijeiro, un abogado que le daba curiosas recomendaciones sobre armas.

Tiene el ritmo lento de toda balada rockera, con el rasgueo suave de una guitarra al comienzo y una batería que primero rompe y después se sostiene en el bombo hasta que entra la voz.

“No tienen pruebas, no te pueden encontrar…”, dice “Pity” Álvarez, con su voz cascada.

Es el comienzo de “En Problemas”, quinto tema del disco “Contra la Pared” (2011), de Viejas Locas. Pero también es la canción elegida por Sebastián Queijeiro, abogado y amigo de “Pity”, para promocionar sus servicios en un videoclip titulado “Soy tu abogado”.

“Este Día del Padre, sorprendé a papá con una demanda de alimentos”, dice otra de sus promociones, en Facebook. Y firma: “Soy tu abogado”.

En los medios, Queijeiro prefiere presentarse de otro modo: se autodenomina “El abogado del rock”. En la intimidad de “Pity” Álvarez, en cambio, le dicen de otra manera: la madre del músico lo acusa de haber complicado la situación de su hijo, de haberlo expuesto de manera innecesaria ante la prensa y de haber hecho lo mismo que hicieron tantos durante tantos años.

Dejarlo solo.

Queijeiro tiene 32 años, es de Castelar (Morón) y su carrera empezó casi por casualidad. “Me hubiese gustado estudiar locución. pero tuve hechos de la vida, que me cagaron”, explicó en junio de 2015, en una entrevista que compartió de madrugada en el canal C5N con el Mago The Jack y con Juan Yacuzzi, el actor que hacía de “Coqui” en “Cebollitas”. “Yo tengo una empresa de comercio exterior y alquilaba equipos y a la hora de ejecutar un contrato me cagaron. Ahí me puse a estudiar Derecho, cosa que jamás se me hubiera ocurrido”, agregó.

Estaba en segundo año de la carrera cuando se cruzó con “Pity” Álvarez. “Mi primer cliente fue Cristian… También estoy con Willy Crook y otros más famosos… No considero que son mis clientes, considero que yo soy empleado de ellos”, indicó en aquella nota.

-¿Y cómo llegan los famosos?

-Por hacer las cosas bien. Yo a Cristian lo conozco hace un montón, de cruzármelo. Por la empresa estoy muy relacionado a eventos. Me lo cruzo en un evento y Cristian andaba con armas a lo “Martillo” Hammer, señaló, entre risas, haciendo referencia a aquel personaje de televisión de los ‘80 cuyo compañero de aventuras era un revólver Magnum. -Yo estaba estudiando en la facultad. Él andaba con armas tipo “Martillo” Hammer. Había quedado detenido y me dice: “Vení a ayudarme”. Yo le dije no puedo, no tengo matrícula. Pero lo asesoré.

Su asesoramiento sellaría el futuro de la relación. Y, de cierta manera, el de “Pity”.

-Todos los abogados le decían que no ande con armas. Yo le dije: “De a poco… de a poquito, (mejor) andá con un (calibre) 22, que cambia la escala (penal) a uso civil”. Es de a poco, como un tipo que consume. El día que pasó (que lo detuvieron) con un 22 pudo salir muy rápido, no me costó nada sacarlo, fue un trámite. Otros abogados le querían cobrar mucho, yo no le cobré y ahí empezó el vínculo, describió.

Página web de Sebastián Queijeiro

Página web de Sebastián Queijeiro

Era 2014 y “Pity” ya acumulaba más causas que hits. A un puñado de expedientes por drogas que terminaron cerrados ya sumaba entonces una denuncia de un remisero de Entre Ríos al que le robó un remís como si se tratara de una broma; una acusación por sacarle las llaves del auto y la cámara a un equipo de América TV; y una detención por sacarle y romperle el celular a una fan y a su madre para evitar que le sacaran una foto, en 2010:

-No tengo problemas de pegarte dos tiros en las piernas, les había dicho “Pity” mientras les mostraba una pistola calibre 9 milímetros en el barrio Samoré de Lugano, el mismo donde mataría a tiros, este 12 de julio, a Cristian Díaz.

Aquella causa de la 9 milímetros llegó a juicio oral pero lo declararon inimputable al considerar que no podía comprender la criminalidad del acto. “Cristian Gabriel Álvarez tiene un trastorno de personalidad con poliadicción a sustancias psicoactivas que lo han presentado como descompensado en distintas situaciones”, señalaban las pericias. “Es una persona impulsiva. Es propenso a la acción antes que al razonamiento”, indicaban. El Tribunal Oral N° 20 absolvió a “Pity” y le ordenó un tratamiento, aunque luego eso quedó en nada porque Casación rechazó la inimputabilidad.

Igual estaba claro que no era buena receta mantener a un poliadicto cerca de las armas, por más chico que fuera el calibre.

En agosto de 2010, “Pity” hirió de un tiro en una pierna a su manager, Alejandro Novara, quien luego dijo que había sido un accidente y no lo denunció. En enero de 2014 lo arrestó Drogas Peligrosas por tenencia de crack.

“Yo digo que siempre hay que ponerse en la cabeza del otro para saber qué pasa. (Pity) es una persona muy famosa, con un nivel de exposición muy fuerte, ha tenido problemas de drogas y demás, hay que ver, es un tipo que está perseguido… obviamente tiene algún daño del consumo que ha tenido, y el nivel de exposición, y el público que tiene, no tiene un público que… eh, es complejo, hay que ver qué se le mete en la cabeza. Es su seguridad”, justificó Queijeiro sobre el interés de su cliente por la pólvora y el plomo. “Hay que tener mucho huevo para tener un arma. Un ejemplo clásico es Aldo Rico, que cada vez que le quieren robar está a los tiros, unos huevos así tiene”, agregó, en aquella entrevista con C5N.

Tras su arresto por drogas, “Pity” Álvarez decidió dar una conferencia de prensa en La Trastienda, el boliche de San Telmo. Esa fue la primera aparición pública de Sebastián Queijeiro a su lado, en mayo de 2014. Anunciaron, juntos, que el músico propondría hacer una probation -daría clases de guitarra a niños- para cerrar aquella causa de 2010 donde habían anulado su declaración de inimputable.

“Pity” llegó a la conferencia tras una larga noche en casa de Charly García que, a juzgar por cómo dejó tirado su Ford Falcon en la puerta de un garage, aún no había terminado. Queijeiro, sin embargo, lo veía óptimo. “Esperemos que se le conceda la probation porque Cristian no es un hombre violento, es un artista”, señaló. Su cliente lo interrumpió: “Sólo quiero mi guitarra de oro, mi cohete de oro y mi perro de oro”.

Meses después, “Pity” terminó internado luego de caerse por una escalera. Tenía una importante cantidad de Rivotril mezclada en algo de sangre. Era octubre de 2014 y la difusión de su internación molestó al músico, que respondió de forma original: filmó un video junto a Queijeiro donde, sentados frente a un tablero de ajedrez, hablaban a cámara.

“Tuve un accidente doméstico, tuve un problema en el pie. Estoy bien, se dijeron muchas incoherencias sobre cosas que me habían pasado: que me tiré de la escalera, que me garcho a un cocodrilo, no sé, no entiendo nada. Quiero que lo explique mejor el doctor Queijeiro”, indicó “Pity”. Su abogado informó, entonces, queiniciarían acciones legales por la difusión de imágenes de su internación y de informes médicos.

El abogado del rock and roll recordaría esto con simpatía. “Estuvimos tres horas para grabar un videíto”, revelaría en C5N el 7 de julio de 2015. “Pero claro, el artista hoy tiene sus médicos, sus abogados. Podemos criticarle todo, pero en su arte es muy muy bueno. Su producto es muy bueno. En las últimas causas que tuvo lo quisieron internar, pero al final se demostró que estaba bien y cumplió con todos los requisitos y ahora está todo de diez”, agregaría.

Dos meses después, “Pity” lo distraería de los eventos de la Revista Hombre donde “fiscalizaba” la actuación de las modelos para volver a darle trabajo: fue demorado por lanzar llamas por la boca en un recital realizado en La Plata, acusado de “tentativa de estrago”.

En noviembre de 2016 las cosas empezaron a ponerse serias. Dos mujeres que habían trabajado en la producción de un show de Viejas Locas denunciaron que “Pity” las golpeó y las tuvo seis horas encerradas bajo llave. La causa sigue abierta en el Juzgado de Instrucción N° 10 y podría acumularse a la que hoy lo tiene preso por el crimen de Cristian Díaz.

Un crimen que bien podría haberse evitado. “Pity” se lo encontró a la 1.30 del último 12 de julio en un playón que hay entre las torres del barrio Samoré. Había tenido un día agitado, en el que había consumido pasta base, morfina, clonazepam y un cactus alucinógeno conocido como “San Pedro”.

-Vos una vez dijiste que me ibas a pegar un tiro cuando te faltaron cosas en la mochila. Si vas a tirar, tirá, habría dicho Díaz, según testigos. -Si vas a tirar, tirá gato, habría insistido.

Y sí, “Pity” estaba en condiciones de tirar. Quizás recordando los consejos recibidos, llevaba un calibre .25, moderado aunque no tan bajo. Quizás el proceso de desintoxicación no había hecho del todo efecto. Sacó el arma y le pegó un tiro en la cara a Díaz que lo derribó. Se le acercó y lo acabó con tres más, todo delante de un amigo de él, de uno suyo y de su novia.

La foto de Pity Alvarez con su víctima, Cristian Díaz.

La foto de Pity Alvarez con su víctima, Cristian Díaz.

El músico huyó en un auto, descartó el arma y y empezó a girar. Y llamó a Queijeiro.

La mamá de “Pity”, Cristina, siente que allí empezó a ser entregado su hijo. Le reprocha que, mientras su hijo aún estaba prófugo, Queijeiro no habló con su novia sobre cómo ayudarlo. Sin asesoramiento, la chica se presentó en la comisaría y desbarató buena parte de las chances que había de que se encuadrara el caso como una “legítima defensa”: dijo que la víctima no golpeó a su novio y que no vio que tuviera cuchillo alguno, como sugirió otro testigo. Tampoco lo ayudó a alegar una posible inimputabilidad:contó que el músico no tomó drogas en su presencia, que manejó el auto sin problemas y que incluso se preocupó por descartar el arma. Todos indicios de que estaba en pleno control de sus acciones.

Para la mamá de “Pity”, Queijeiro tampoco ayudó cuando, luego de una fuga de 30 horas que hoy le impide aspirar a una excarcelación, lo llevó a la puerta de una comisaría donde lo esperaba toda la prensa argentina, cuando podría haberlo hecho ingresar por un lateral o entregarlo en otro sitio.

“Pity” apareció y, como si nadie lo hubiera asesorado, confesó ante los periodistas: “Yo fui el que disparé. Lo maté porque era él o yo”.

Pity Alvarez se entrega en la comisaria 52 del barrio villa lugano

Pity Alvarez se entrega en la comisaria 52 del barrio villa lugano

En la seccional intentaron leerle los derechos a “Pity” pero se desvanecía. Queijeiro pidió que se hiciera un “acta de entrega”, vio que su cliente se caía y tomó una decisión: se fue a dormir a su casa. Horas más tarde, cuando trasladaron al músico para que el juez Martín Yadarola lo indagara, no tenía abogado y tuvieron que ponerle un defensor oficial.

“Me fui a dormir porque llevaba toda la noche despierto”, se excusaría Queijeiro.

Al final, sí tenían pruebas. Y sí lo podían encontrar. Ahora “Pity” arriesga una condena de hasta 33 años de cárcel.

 

Fuente: Clarín