“¡El Pity Martínez, qué loco que está!”… “¡El Pity Martínez, qué loco que está!”… En el cemento de las tribunas del Monumental aún resuena el canto con el que los hinchas de River colocaban al Pity Martínez en un pedestal. Ese lugar que se ganó por sus memorables actuaciones contra Boca, con goles incluidos, en la Bombonera y en finales. Y ni hablar de lo que generó con aquella épica corrida en el Santiago Bernabéu hacia el arco vacío, de cara a los hinchas Xeneizespara sentenciar la final de la Copa Libertadores con la victoria de River por 3 a 1. Pero en apenas siete meses, pasó de aquella felicidad a un presente sombrío en los Estados Unidos. De la adrenalina con la banda roja a un enorme malestar en Atlanta United.

Aquella canción surgió el 22 de septiembre de 2018, luego de que River le ganara 2-0 a Boca en la Bombonera por la Superliga pasada. Al Pity Martínez la alcanzaron 20 minutos para ser figura. Se fue lesionado pero antes la rompió e hizo otro gol. De volea.

Como en el Superclásico que River ganó 3-1 un año y cuatro meses antes también en la Bombonera. Y abrió la cuenta como en marzo de 2018, cuando con un penal hizo el primer gol del 2-0 sobre el conjunto de Guillermo Barros Schelotto en Mendoza para ganar la Supercopa Argentina.

Aquel canto no paró hasta fin de año y se viralizó. Se entonó en la calle y en las oficinas. El Pity, más loco que nunca, pateó un penal caliente en Porto Alegre y lo metió. Para que River superara a Gremio y si metiera en la final inédita contra Boca. La que lo tuvo como protagonista. Primero en Brandsen 805, con una asistencia y un centro de tiro libre que terminó en la red. Y en Madrid definiendo la historia. “Perdí la cuenta de las veces que vi ese gol”, le reveló a Clarín el último verano.

Ya no era jugador de River. Lo había adquirido el Atlanta United, que ejecutó la cláusula de rescisión. Desembolsó 15 millones de dólares. “Estás para más”, le dijo Gallardo. Pero de Europa no llegaba ninguna oferta concreta. Y su representante lo estimuló con la posibilidad de dar el salto desde ahí al Viejo Continente, tal como le pasó a Miguel Almirón, que se fue a jugar de Atlanta United al Newcastle de Inglaterra. El Pity llegaba para reemplazar al ex Lanús. Lo pidió Gerardo Martino, ex DT del equipo estadounidense.

Sin embargo, cuando llegó a Atlanta, Martino ya no estaba. Y se encontró con el holandés Frank De Boer como entrenador. Aquel duro defensor que en los cuartos de final de Francia 98 le metió el pase largo a Dennis Bergkamp, quien convirtió el gol que eliminó a Argentina de aquel Mundial.

Las cosas no funcionaron como antes. Empezaron los altibajos. Y ya no tenía cerca la mirada casi paternal de Gallardo para darle confianza. Para sostenerlo hasta en los momentos más complicados, cuando era insultado por los hinchas de River. “Lo banqué porque es un gran jugador y veía que él podía revertir su situación. Y yo estaba convencido que iba a explotar acá, no en otro lado”, le dijo el Muñeco a este diario hace dos años.

Con Gallardo terminó siendo figura en River. Convirtió 35 goles en 163 partidos jugados y obtuvo 8 títulos. Y pasó de los silbidos a los aplausos y la ovación. Con De Boer, si bien el Pity jugó 24 encuentros y fue titular en 20 de los 25 partidos que Atlanta lleva disputados este año entre la MLS, la Open Cup y la Concachampions (fue suplente en los otros cinco, de los cuales entró en cuatro y en uno se quedó sin jugar), le tocó ser reemplazado en 14 de ellos. Y en muchos se lo vio fastidioso. Como cuando salió a los ¡18 minutos! de un encuentro. Y en otro golpeó el banco y tiró una botella de plástico, por ejemplo. Anotó apenas 2 goles y dio 4 asistencias.

«Teníamos que ganar duelos, y desde mi punto de vista, no hizo lo suficiente para evitar darle a alguien una pelota larga y fácil. No quiero 10, ni 9, ni 8 hombres que trabajen muy duro, todos tienen que trabajar duro, especialmente en este tipo de juegos. Estos son juegos muy difíciles», explicó De Boer acerca de por qué lo saca tanto al Pity, tras la igualdad 3-3 con New York Red Bulls.

Ante esta situación, en las últimas horas surgieron rumores acerca de una posible salida del Pity. Incluso en Núñez hubo quienes se ilusionaron con repatriarlo. Sin embargo, rápidamente quedó descartado. Es que Atlanta United hizo la mayor inversión por un jugador en su historia junto a la del ex Independiente Ezequiel Barco. Y Pity llegó hace apenas seis meses.

Además, De Boer, quien calificó como “ridículas” las versiones, quiere seguir contando con él. «Estamos a mitad de la temporada y él es nuevo. Siempre digo que los primeros seis meses son los más difíciles para alguien que llega a una nueva cultura. Se tiene que adaptar y en el proceso habrán altibajos. Tenemos mucha confianza en su calidad, no hay dudas de eso», afirmó el holandés. Seguramente, ya interiorizado de lo que Gallardo logró con el Pity. Por ahora, no quiere dejarlo irse ni por asomo.

 

Fuente: www.clarin.com