Debido a ruidos que provenían del interior de uno de los pabellones, personal penitenciario hizo una requisa y descubrió en el interior de una celda un boquete de medio metro de profundidad. Las herramientas utilizadas por los presos eran un barrote de una de las puertas y dos caños de una cama.

Personal penitenciario, de la cárcel de nuestro departamento, advirtió que, de uno de los pabellones, provenía un ruido más que extraño. Pero no solamente fue el sonido persistente lo que los alertó, sino que vieron como en una de las celdas se habían colocado frazadas para ocultar el interior de la misma.

Fue entonces que procedieron a realizar una requisa, logrando verificar que en esa celda algo extraño estaba ocurriendo.

En principio, vieron que de la puerta faltaba un barrote, y luego, al mirar un poco más el interior encontraron una bolsa con piedras y tierra. No terminó allí la sorpresa, ya que al lado del pie del lavamanos descubrieron un agujero de casi medio metro de profundidad.

De acuerdo a lo que se informó oficialmente, los presos que allí se alojan son tres, de 23, 24 y 28 años de edad, y evidentemente que el pequeño túnel era el inicio de una obra que los llevaría al escape.

Para hacer el boquete habían utilizado el barrote de la celda y dos caños de una de las camas.

Silvio Barroso

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