A pesar de lo que indica la normativa, respecto de los tiempos, fue una audiencia extremadamente larga para definir la prisión preventiva de los cuatro acusados por el horrendo crimen del matrimonio Scalia en el barrio El Nihuil.

El debate estuvo presidido por el Gabriel Ravagnani, titular del Segundo Juzgado de Garantías y la representación del Ministerio Público Fiscal estuvo a cargo de la, ya conocida, Dra. Andrea Rossi.

Con la presencia de los hijos de Miguel Scalia y Liliana Balmaceda, los esposos que fueron brutalmente asesinados a golpes el pasado 24 de setiembre, se dio inicio a la audiencia que tuvo en el banquillo de los acusados a Cristian Pajón, Ricardo Pañalbé, Fernando Olivares y Carlos Ávila.

Comenzó la fiscal con la ronda de exposiciones, y luego siguieron la abogada querellante, Dra. Claudia Fajardo, y los abogados defensores de los acusados, los doctores Santiago Rentería, Waldo Torres, Leonardo Medaura y la defensora oficial Daniela García.

Ravagnani expresó que los malvivientes entraron durante la madrugada por el portón cochera de la casa y a la que primero abordaron en la puerta de la cocina fue a Liliana a quien golpearon con un escombro y un pedazo de caño de escape de auto hasta causarle la muerte. Luego en el pasillo se tropezaron con Miguel, quien corrió igual suerte que su esposa, luego de encontrar la muerte producto de severos traumatismos de cráneo producido por un objeto romo (posiblemente una maza).

Añadió que fueron directamente al dormitorio de la pareja de donde se llevaron 17 mil pesos que habían sido cobrados por un alquiler. Fue el único lugar que revolvieron. Ese no es un dato menor.

Es preciso recordar que allí dejaron abandonada a su suerte a la hija del matrimonio, que tiene capacidades diferentes. En ese punto, la chica no tiene movilidad y estuvo en riesgo de muerte dado que estuvo muchas horas sin comer, sin beber agua y sin poder tomar la medicación.

El juez hizo un detallado relato de cada uno de los elementos que terminaron vinculando a todos los imputados. Entre ellos un llamado anónimo al 911 luego del macabro hallazgo, que señaló directamente a dos de los acusados; también la actuación de la perra Coni que identificó los domicilios de los mismos y huellas de zapatillas en el lugar, coincidentes con calzado secuestrado en los allanamientos. A eso hay que adherirle relatos de personas que los ubicaron en las cercanías horas previas y demasiadas pruebas que hablan de que los cuatro eran parte de un mismo grupo.

Si bien el magistrado aclaró que esta audiencia es solamente una etapa provisoria del largo proceso, no dudó en dictar la prisión preventiva para los cuatro al considerar, por ahora, que hay suficientes carga probatoria y que además hay riesgo procesal, teniendo en cuenta que por el tipo de delito que se les atribuye  arriesgan prisión perpetua.

A propósito de lo último, es correcto subrayar que todos están acusados de  robo agravado por el uso de arma impropia en concurso real con homicidio criminis causa en dos hechos en concurso real, por lo cual podrían llegar a pasar el resto de sus vidas encarcelados.