Oscar Centeno -el chofer de Roberto Baratta – registró durante casi diez años los recorridos a bordo de su auto, en los cuales el equipo a cargo de Julio De Vido cobraba coimas de empresarios del sector energético y de la obra pública. Sus apuntes en cuadernos escolares, realizados con un trazo obsesivo y riguroso, fueron la pieza clave para entender cómo funcionó el circuito de recaudación de coimas del Ministerio de Planificación con las directivas de Néstor Kirchner .

Aquellas anotaciones, que inicialmente registraban kilómetros y viajes, devinieron en una prueba judicial que incluyó nombres de exfuncionarios implicados, contratistas de empresas, dominios de autos y montos de dinero. Si bien la suma de los montos detallados en los ocho cuadernos es de 53 millones de dólares, de acuerdo a la investigación a cargo del fiscal Carlos Stornelli, la trama completa involucraría 160 millones de dólares.

A raíz del análisis del material y de su entrega a la Justicia en el mes de abril, se detuvo esta mañana a Roberto Baratta, quien había sido excarcelado por falta de mérito el 8 de marzo por orden de la Cámara Federal en el marco de la causa que investiga irregularidades en las contrataciones de buques con gas natural licuado. Julio De Vido permanece detenido en el penal de Marcos Paz por la causa de Río Turbio.

La trama de recaudación contaba con seis personajes clave: el exsubsecretario de Coordinación y Gestión, Roberto Baratta; el exministro Julio De Vido; el fallecido secretario privado de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz; el secretario de Baratta, Nelson Lazarte; el ingeniero y exdirector de Energías Renovables, Ezequiel García; y un exasesor del ministerio, Hernán Camilo Gómez.

Según los documentos exclusivos a los que accedió LA NACION, hay más de 30 domicilios desde donde se recogieron bolsos de dinero. Otras direcciones se utilizaban como «búnkers» o «refugios», según describe Centeno en sus anotaciones, donde guardaban los bolsos. Nelson Lazarte y Roberto Baratta llamaban «celulares truchos» a las líneas que usaban para comunicarse con distintas empresas.

Los autos, registrados a nombre de Jefatura de Gabinete o de distintas empresas automotrices que prestaban vehículos a Presidencia, circulaban en plena luz del día por distintos corredores.

Desde el Ministerio de Planificación partía el auto conducido por Centeno hacia los puntos donde se recolectaba el dinero, como estacionamientos de hoteles, edificios de oficinas o domicilios particulares. En algunas ocasiones, luego de recibir el dinero, Centeno se dirigía, con Lazarte, Gómez, García o incluso el mismo Baratta a bordo, a un departamento ubicado en Ugarteche y Cerviño donde se guardaban los bolsos de dinero. En los días siguientes, parte de lo recolectado -tras haber retirado Baratta «su parte»- era entregado a Daniel Muñoz, en el departamento donde actualmente reside Cristina Kirchner, ubicado en Uruguay y Juncal.

Por ejemplo: un ingeniero, director de una empresa metalúrgica, se encontraba frecuentemente con Baratta en el segundo subsuelo de un hotel ubicado en la calle Esmeralda. De allí se dirigían hasta una habitación. Baratta regresaba al auto, donde lo esperaba Centeno con un bolso de dinero y una caja de vinos. Horas más tarde, entregaba los bolsos a Daniel Muñoz en el departamento de la calle Uruguay. Esta operación, por ejemplo, se realizó con la misma modalidad tres veces en el 2009.

Otra ubicación que frecuentaba Baratta para recibir dinero era el estacionamiento de un reconocido hotel en Puerto Madero, donde un directivo de una empresa constructora entregaba cifras millonarias.

Según describió Centeno en sus registros, cuando los montos recolectados superaban los US$ 2 millones, Baratta y De Vido asistían personalmente a la Residencia de Olivos para entregar, en el quincho de la Quinta, el dinero a Néstor Kirchner, para rendir cuentas sobre los montos recolectados y planificar los próximos movimientos. Todos los ingresos a la residencia detallados en los cuadernos están registrados en los asientos de visitas.

 

Fuente:www.lanación.com