El tiempo y el dinero son las dos variables fundamentales en la cuestión.

El Hebei Fortune es un caso paradigmático del fútbol chino. De esa Superliga que -con el impacto de sus cifras millonarias- procura darle impulso al fútbol de un país ajeno a las grandes citas (el Team Dragon, como le llaman al seleccionado apenas participó de una Copa del Mundo, en 2002). Se fundó en 2010, en 2013 jugaba en la tercera división, desde 2016 juega en la máxima categoría. Todo a ritmo de vértigo. Con los millones de la empresa la compañía China Fortune Land Development -dueña del equipo desde 2015- se permitieron por una temporada convertir a Ezequiel Lavezzi en el futbolista mejor pago del mundo. Hoy, el Hebei es protagonista central de un caso que involucra a uno de los emblemas del Barcelona y al subcapitán de la Selección, Javier Mascherano.

A los 33 años, el futbolista nacido en San Lorenzo, cerca de Rosario, perdió espacio en el gigante catalán. El explicó desde el inicio de la temporada que quiere tener continuidad en la antesala de la Copa del Mundo. Lo curioso es el destino. ¿Por qué China si con su jerarquía podría jugar en cualquier Liga más competitiva, incluso la Argentina, con la camiseta de su River? Nadie lo confiesa en público. Pero hay un dato que resulta decisivo: no hay destino que pague mejor a futbolistas con su perfil.

El Barcelona le abrió la puerta a su salida. No hay ni habrá objeciones. Pero sí, algunas condiciones, según cuenta el diario Mundo Deportivo, desde el lugar de los hechos, ahí cerquita del Camp Nou.

1) Que Mascherano espere a que Samuel Umtiti -titular como marcador central izquierdo- se recupere de su lesión.

2) Que el Barcelona confirme la llegada de un reemplazante que ofrezca garantías. El principal candidato es el colombiano Yerri Mina. Tiene 23 años, mide 195 centímetros, juega en el Palmeiras, se formó en el Deportivo Pasto y se destacó en el Independiente Santa Fe. La situación:el Barça tiene firmado un acuerdo con el club paulista, propietario del marcador central, para adquirir el pase a cambio de nueve millones de euros, pero recién en junio del año próximo, para la temporada 18/19. La necesidad de los catalanes obliga ahora a renegociar con los brasileños. Confían en la ciudad de Gaudí y en San Pablo que se podrá llegar a un acuerdo. Con dinero añadido, claro.

3) Que el Hebei Fortune aumente su oferta. Según trascendió, el monto no supera los seis millones de euros. La conducción del gigante catalán espera un aumento en la cifra de no menos del 50%.

En el medio de esas condiciones está la decisión de Mascherano. Lo contó en público y lo repitió en privado:se quiere ir “bien” del Barcelona, luego de ocho temporadas y 17 títulos. Pero los plazos que le imponen pueden complicar su deseo y su buena voluntad.

En lo que va de la temporada, Mascherano disputó 10 de los 25 partidos del equipo. Poco, considerando que se trata de uno de los cuatro capitanes elegidos al principio de la campaña junto a Andrés Iniesta, Lionel Messi y Sergio Busquets.

La impresión es inequívoca: el caso Mascherano depende de dos variables. El tiempo y los billetes. De la generosidad de las partes, sobre todo, dependerá el desenlace.

 

Fuente: www.clarin.com/deportes

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