Una de las dos jóvenes acusadas de asesinar en febrero de 2017 a Kim Jong-nam, el hermanastro del actual líder norcoreano, fue puesta en libertad este lunes después de que los fiscales decidieran retirar todos los cargos, según informaron los medios de comunicación malasios.

Se trata de la indonesia Siti Aisyah, que junto con la vietnamita Doan Thi Huong permaneció entre rejas casi dos años bajo sospecha de haber envenenado en el aeropuerto de Kuala Lumpur a un individuo que resultó ser el hermanastro de Kim Jong-un.

El Tribunal Superior de Kuala Lumpur precisó que la retirada del cargo de asesinato, a petición del ministerio público, no equivale a a la absolución de Siti Aisyah.

Estaba previsto que la defensa de la otra acusada, Doan Thi Huong, presentara este lunes su alegato, que se pospuso durante meses, pero la vista oral fue suspendida de nuevo al conocerse la puesta en libertad de su compañera.

Las dos mujeres se acercaron el 13 de febrero de 2017 Kim Jong-nam, que llevaba un pasaporte a nombre de Kim Chol, en la sala de salidas del aeropuerto internacional de Kuala Lumpur y le rociaron la cara con gas nervioso VX, lo que provocó su muerte a las pocas horas.

Kim Jong-nam, de 45 años, hijo del fallecido líder norcoreano Kim Jong-il y hermanastro del actual mandatario, Kim Jong-un, llevaba años fuera de Corea del Norte.

Otros cuatro sospechosos, ciudadanos de Corea del Norte, lograron escapar a Pyongyang, supuestamente con la ayuda del segundo secretario de la embajada norcoreana y de un empleado de la aerolínea Air Koryo.

La defensa de las dos acusadas siempre alegó que ambas fueron engañadas para participar en un asesinato orquestado por agentes norcoreanos y que desconocían que lo que estaban rociando contenía veneno.

Corea del Norte rehusó cooperar en la investigación del caso y acusó a las autoridades de Malasia de colaborar y conspirar con Seúl, que desde un principio responsabilizó del asesinato a Pyongyang.

Aisyah, que trabajaba como masajista en un hotel en la capital malasia, y Doan, que se describe a sí misma como actriz, mantuvieron en todo momento que pensaban que estaban participando en un ‘reality’ o programa de televisión.

Una vez liberada por el tribunal, la acusada, vestida con un vestido tradicional malasio negro y un pañuelo, tuvo que salir corriendo del tribunal y meterse a toda prisa en un coche de la embajada indonesia.

«Estoy tan contenta. No esperaba para nada ser liberada hoy», declaró desde el interior del vehículo.

Fuente: www.clarín.com